La Verdadera Paz nace en las Aulas

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Jhon Jairo Imbachí
Jhon Jairo Imbachí

Ponencia realizada por: Magister Jhon Jairo Imbachi López

Soy un convencido de que la paz no solo se logra con la negociación del fin del conflicto armado. La paz exige, entre otras variables, la eliminación de las causas fundamentales por las cuales existe un conflicto como la falta de oportunidades laborales y la capacidad para generar ingresos. El no acceso a la educación, a la salud, ala vivienda, a la cultura. La pobreza extrema, la falta de apoyo al campo, la inequidad, la mala distribución de los ingresos, la falta de apoyo a los jóvenes, la violación sistemática de los derechos humanos, la corrupción, entre muchos otros.

Indicadores manejados por el Departamento Nacional de Planeación(DNP) corroboran que, además de ser víctima de los grupos armados al margen de la Ley, el Putumayo también es víctima del abandono del Estado. Así lo dicen los índices de pobreza y distribución del ingreso, el acceso a la educación, la salud, el déficit de vivienda. Los indicadores del Putumayo están muy por debajo del promedio nacional y se encuentran a años luz del promedio de América Latina.

Participantes del Foro
Participantes del Foro ITP

Por ejemplo el índice de pobreza multidimensional en el departamento es del 76,3% mientras a nivel nacional está en 49%, mostrándonos que la incidencia en pobreza en el Putumayo es mucho mayor que el promedio nacional. La cobertura en educación media en nuestro departamento es de 28,4%, mientras que a nivel nacional es de 42% y si la comparamos con algunos referentes a nivel internacional tenemos que en Argentina es de 85,2%, Chile 84% y Latinoamérica 72,9%. En el tema de salud, tenemos que la mortalidad infantil (por mil nacidos vivos), el Putumayo registra un indicador de 20,5, mientras que a nivel nacional está en 16,8y en algunos referentes a nivel internacional, Perú 13,6, Brasil 12,3 y Latinoamérica 15,3, mostrando que se tiene un problema serio, eso sin mirar otros indicadores de calidad en salud.

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En lo que tiene que ver con la cobertura de servicios públicos como acueducto, el Putumayo tiene un indicador de 44,4%, muy bajo si se tiene en cuenta que a nivel nacional es de 82% y a nivel de Latinoamérica 97,1%.  El déficit cualitativo de vivienda en el Putumayo es muy alto (63,7%) mientras a nivel nacional apenas es de 25,8%. En el sector rural sólo el 2% de la población han accedido a crédito y el 72,6% de los hogares de Putumayo presentan déficit habitacional (68% es el promedio nacional).

Según la unidad de víctimas, rendición de cuentas 2015. El Departamento del Putumayo de 341.034 habitantes, donde 146.104 están reconocidos como población víctima del conflicto armado, equivalente al 42.52% del total de la población.

Según el DNP, entre enero y noviembre de 2014, Putumayo registró una tasa de homicidios de 60,69%, muy superior a la tasa nacional de 25,06%. Puerto Asís, reportó una cifra más de 5 veces superior a la tasa para todo el país. En lo que tiene que ver con la educación, según la tasa de cobertura de matrícula de ingreso a la educación superior, para la vigencia 2014 tenemos al Putumayo con una cobertura de 11,23%, mientras que la tasa a nivel nacional está en 46,15%, y en regiones como Bogotá llega al 97,16%.

Tasa de deserción 32,1% en Putumayo para la educación superior .

Capital /Depto Tasa de Cobertura % Tasa de absorción % Índice de calidad IC  %, 2013
Putumayo 11,23 21,70 13,6
Nacional 46,15 34,65 27,4

Fuente: DANE, MEN – SNIES (*Fecha de corte: abril de 2015,cifras preliminares antes de auditorías)

Según el MEN – Observatorio Laboral para la Educación, el porcentaje de recién graduados laborando en la misma zona geográfica de estudio para el departamento del Putumayo es del 40,5%, mientras que Antioquia, Bogotá y Casanare los porcentajes son muy superiores.

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Fuente MEN – Observatorio Laboral para la Educación (se tomó los datos solo de algunos departamentos)

Lo anterior nos muestra que los esfuerzos para el cierre de las brechas con respecto al promedio nacional y en comparación con otros referentes a nivel internacional no han sido suficientes y que estamos lejos de llegar a unos indicadores competitivos.

No obstante, dado que debemos partir de una realidad, de un presente, donde ya existe un conflicto, es claro que la existencia del mismo repercute y agranda aún más la deuda social. ¿Cómo pretender que haya inversión para generar empleo e ingresos para los habitantes del Putumayo, sino existen garantías para el inversionista que quiere hacer empresa? ¿Cómo garantizarle que no va a ser víctima de la violencia?¿Quién querría invertir en una región donde se hace latente la existencia de un conflicto armado?

Los costos para el medio ambiente por el crudo que va dar a las quebradas y ríos debido a los atentados a oleductos y tracto mulas que lo transportan son incalculables. De manera impune se atenta contra la biodiversidad y la fauna, y ni qué decir de la contaminación ambiental a raíz de los cultivos ilícitos que destruye los bosque y contamina las aguas de nuestra hermosa Amazonía. Estos son daños irreversibles.

Esto suena bien, pero, ¿cómo hacerlo pese a todas las dificultades (secuelas) que las causas y costos del conflicto han generan en los jóvenes?¿Cómo fortalecer la calidad de la educación si hay  estudiantes que tienen que trabajar todo el día para sobrevivir junto con sus familias y llegan agotados a las aulas sin el tiempo necesario para leer o investigar a fondo cada uno de los temas impartidos en clases?

¿Cómo exigir calidad en la educación cuando muchos estudiantes tienen arraigado en su mente los dolores y sufrimientos que han tenido que vivir a causa del conflicto? Aun cuando muchos no han superado la muerte de sus seres queridos, el desalojo de sus tierras y entornos sociales¿Cómo pensar en calidad educativa cuando los estudiantes van a las aulas pero su menteestá enfocada en solucionar sus necesidades básicas?

Algunos estudiantes reflejan tristeza en su mirada por las condiciones en que viven. Que más quisieran ellos que tener todo el tiempo para dedicarlo a estudiar, con la tranquilidad de tener las necesidades básicas satisfechas y con ayuda para resolver los problemas psicosociales de sus familias.

Pero también se refleja en su mirada la esperanza y la feen un mejor futuro, por la realización de su proyecto de vida, donde, donde podrán ser profesionales, ser reconocidos como grandes personas, aportarle a la sociedad, conseguir un trabajo y mejorar la calidad de vida de sus familias. Por fin vivir en paz, en paz consigo mismo por la satisfacción del deber cumplido, de ser útiles a la la sociedad, en paz porque el entorno donde viven propicia la tranquilidad, la justicia social, la equidad e igualdad de oportunidades para ellos y sus futuras generaciones.

Por eso los docentes tenemos una responsabilidad doble. Debemos ser conscientes de esta realidad para forjar una cátedra que no esté enfocada solo en el contenido de la asignatura. También debemos entender al estudiante como ser humano (que siente, que sufre, con esperanzas y sueños), enfocándonos en la parte critica, reflexiva y comprensiva de su realidad. Solo de esta manera contribuiremos a la generación de una cultura de paz, a la convivencia pacífica y el bienestar de todos.

Como docentes tenemos la tarea de generar en la comunidad académica los incentivos y la conciencia necesaria para que los estudiantes se organicen. Para que hagan parte de las organizaciones sociales, dado que como actores serán afectados, y la paz verdadera es una tarea de todos. El verdadero bienestarsocial y la construcción de quereres requiere la participación activa, y nosotros como docentes y estudiantes no podemos ser apáticos. Más aún cuando se abren estos espacios de participación.

Esperamos ser partícipes en la elaboración, ejecución y evaluaciónde las políticas públicas que nos van a afectar en tiempos de paz. No queremos proyectos, planes, programas y políticasque se desarrollen desde un escritorio en Bogotá, y que sean impuestasen nuestro territorioluego de pequeñas socializaciones que se hacen sólo para cumplir el trámite de Ley.

El fin del conflicto armado eliminará para el Putumayo unaslimitantes. Por ejemplo: que deje de ser considerada zona roja (como actualmente lo es)implicará que muchos turistas vengan a visitarnos. Nuestra tarea como docentes también incluye contarles a los estudiantes que habrán nuevas oportunidad para ellos como futuros profesionales, que vale la pena pensar en empresas encaminadas a fortalecer el turismo responsable, que sí es posible que la biodiversidad y el medio ambiente sean la fuerza jalonadora del desarrollo sostenible en nuestra región.

Pero debemos estar alertas en esta nueva etapa que vivirá el país. Que la economía crezca es bueno, pero lo es más crecer el capital social. Bien lo dice el nobel de la economía Joseph Stiglitz: “Si se pretende alcanzar incrementos en los niveles de vida, mayor bienestar social, se requiere  mejorar la prestación de servicios como la educación y la salud y no sólo del PIB. Para que el  desarrollo sea sostenible debe estar en armonía con la preservación de los  recursos naturales y del ambiente. Para que sea equitativo se debe irrigar a todas las capas de la sociedad y, para que sea democrático, debe estar inspirado en procesos deliberativos y participativos. Alcanzar todas estas dimensiones del desarrollo no es posible si el objetivo es tan sólo elevar el  crecimiento de la economía”[1].

Solo esperamos que la institucionalidadpriorice a la universidad como promotora de iniciativas empresariales, como impulsadora de paz, de convivencia, de dialogo, de discusión, como un espacio para lareflexión sobre cada uno de los problemas y los quereres de nuestra comunidad.

LA VERDADERA REVOLUCIÓN SE HACE EN LAS AULAS, ADELANTE MAESTROS Y ESTUDIANTES, JUNTOS CONSTRUIREMOS UNA VERDADERA PAZ.

[1] STIGLITZ, Joseph (1998). Más instrumentos y metas más amplias para el desarrollo. Hacia El Consenso Post-Washington. En: Desarrollo Económico, Vol. 38. P 48.

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