Alfonso Bastidas Rebolledo – Páginas Sueltas de Un Maestro

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Mg. Gerardo Sánchez
Mg. Gerardo Sánchez

Por el Mag. Gerardo Franco Sánchez Narváez.

Cuando se hace un recorrido desprevenido de los personajes que han servido e impulsado a Mocoa y el Putumayo, aparece en un lugar preferente el nombre del Ingeniero Agrónomo Alfonso Bastidas Rebolledo. Dedicado al estudio e investigación, escribió interesantes artículos que en todo tiempo han recibido elogiosos comentarios de profesionales que tienen que ver con la evolución y progreso del sector agropecuario. Enamorado de su tierra. A pesar de su avanzada edad recuerda hechos que los describe con voz pausada causando admiración de quien lo escucha por la importancia del contenido y la precisión en la información, ya que fue partícipe del desarrollo regional y nacional al desempeñar cargos públicos de importancia, me comentaba Jorge Coral Rivas.

Nació en Mocoa el 7 de Agosto de 1925. Hijo de Don Segundo Bastidas y Osario Rebolledo. Son sus hermanos Manuel, Rafael y Gonzalo Bastidas. Se casó por lo católico con doña María Jesús Campo con quien tuvo seis hijos, a saber: Edna Patricia, Luis Alfonso, María Constanza, Francisco José, Vanessa y Luz Elena.

Se graduó de Bachiller en el Colegio Nacional de Santa Librada de Neiva en el año de 1947. Continuó los estudios superiores en la ciudad de Palmira en cuya Universidad obtuvo el título de Ingeniero Agrónomo el 5 de Diciembre de 1953. Ingresó al ICA en el Tolima y fue enviado a Tibaitatá como investigador agrícola. Al conocer sus óptimos resultados fue trasladado a la costa Caribe para que continúe con esta labor. Después de hacer una Maestría en la Universidad de Georgia en los Estados Unidos , a su regreso, pasó a ser Director del ICA nuevamente en el Tolima encargándose también de orientar la investigación, que era su fuerte. Fue Catedrático de la Universidad de este Departamento en la Facultad de Agronomía.

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Tuve la suerte de conocerlo por primera vez en Palmira a donde fuimos los estudiantes del Programa de Maestría en Administración Educacional de la Universidad del Valle a realizar un trabajo de campo. Allí, en una tertulia, los alumnos hablaban de un profesor instruido y con una gran metodología, que creaba ambientes de aprendizaje y que por lo tanto le entendían las explicaciones sin mayor dificultad y que era oriundo del Putumayo. Eso me causó curiosidad, lo busqué hasta encontrarlo y pude dialogar con él. Se trataba del Agrónomo Alfonso Bastidas Rebolledo. Un hombre serio, de mediana estatura, un tanto delgado, de ojos vivaces, de pelo lacio echado hacia atrás, que infundía respeto. De lógica me le presenté y hablamos de ciencia y tecnología y de las dificultades por las que atravesaba la educación del Putumayo y sus posibles soluciones a largo plazo. A los pocos meses se pensionó siendo profesor de esta Alma Mater.

Ocupó otros cargos de carácter administrativo distintos a la docencia. En el año de 1966 fue nombrado como Comisario Especial del Putumayo, el primero de la región porque los anteriores vinieron de otras partes. Se destacó por convertir sus sueños en realidades. En este tiempo se construyó el puente sobre el río Pepino después de impulsar el mejoramiento de la carretera llamada la corta, que permitió la comunicación en menos tiempo entre Mocoa y Villagarzón. Influyó para que Pto Asís fuera ascendido a la categoría de Municipio, lo que se cristalizó mediante la firma de un Decreto por el Presidente Carlos Lleras Restrepo el 24 de Octubre de 1.967, siendo su primer Alcalde el Señor Francisco Suárez. Gestionó los recursos para la construcción del Palacio Municipal de Mocoa, donde funcionan en la actualidad las oficinas de la Alcaldía. Consiguió un equipo de maquinaria pesada para el Putumayo con lo cual mejoró la movilidad en gran parte de las vías terciarias. Fue nombrado Alcalde de Mocoa en dos ocasiones y se desempeñó como Secretario de Agricultura por más de quince años, lo que le permitió asesorar en las veredas proyectos productivos de caña de azúcar y café y en algunos municipios organizar el fondo ganadero para aumentar la producción de leche y carne.

Hoy vive en Mocoa en una casa confortable, rodeado del cariño de su esposa, hijos, nietos y amigos, creyendo en Dios y amando a su patria.

La gente lo recuerda por sus obras y por sus cualidades de caballero, de patriota, de buen amigo, resaltando la amabilidad con la que atendía a la gente.

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