Bogotá, poco preparada para el posconflicto

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Foto: Abel Cárdenas / EL TIEMPO El cambuche donde viven los desplazados está en la transversal 2.ª este con calle 26.
Foto: Abel Cárdenas / EL TIEMPO
El cambuche donde viven los desplazados está en la transversal 2.ª este con calle 26.

Víctimas que han llegado a la ciudad equivalen a una localidad completa. Falta conciencia ciudadana.

Por: ElTiempo

Si para muchos bogotanos el conflicto armado que vive el país está lejos, el posconflicto, esto es, lo que sucederá después de una eventual firma de paz, lo está aún más.

Ese es el principal temor que afrontan las víctimas y desplazados que han terminado por buscar refugio en la capital. Y lo es también para los organismos que velan por su protección, y para el propio Estado.

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Por una parte, está la falta de atención y seguridad en otros territorios. La Contraloría, según Ana Teresa Bernal, alta consejera para los desplazados en Bogotá, entregó un informe según el cual el 93 por ciento de las víctimas no quieren retornar “porque no tienen garantías para hacerlo”. (Lea también: Colombia tiene un nuevo fondo para la paz y el posconflicto)

Otro temor es el posible choque cultural que podría generarse entre víctimas, victimarios y ciudadanos, pues estos últimos no logran comprender lo complejo del conflicto. “Hay situaciones que muestran falta de educación en la gente para entender lo que está pasando”, añadió Bernal. Además, dijo, debe existir una educación para la paz, trabajo que todavía es muy incipiente.

El panorama

Preocupa, igualmente, la situación de constante persecución que los líderes de víctimas viven en la ciudad. Algunos señalaron el abandono de las instituciones ante amenazas de criminales que quieren desplazarlos, pero esta vez de la capital. “Tenemos miedo. Hemos recibido unas 17 amenazas entre noviembre del 2014 y marzo del 2015. Se están generando desplazamientos intraurbanos”, denunciaron víctimas.

En seis localidades se concentra el mayor número de víctimas del conflicto armado: Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Rafael Uribe Uribe, Suba y Chapinero. Todas han acogido a 617.033 víctimas. (Lea: ‘Se necesita más ayuda humanitaria, incluso en posconflicto’: ONU)

El número de ellas que posiblemente residen en Bogotá –pueden haber llegado y tras denunciar su situación se trasladan a otro lugar– equivalen a la población que albergan localidades como Ciudad Bolívar o Bosa, más de medio millón.

De las 617.033 víctimas, unas 520.329 son personas en situación de desplazamiento forzado, según la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y Reconciliación de Bogotá, institución encargada de la atención de los mismos.

Hasta el 2014, se estima que 6’941.505 personas han sido afectadas por la violencia en el país, esto sin mencionar aquellas de las que no tienen conocimiento las entidades estatales. El número podría ser mayor, pues muchas no denuncian por temor o porque en el territorio donde viven no existen los mecanismos para hacerlo. “Vienen de todas las regiones, principalmente de la región Pacífica: Buenaventura, Tumaco, Nariño; también del Tolima, Huila, Caquetá, Valle del Cauca, en donde el conflicto armado es fuerte. Pero tenemos víctimas de todo el país”, aseguró Bernal.

La capital es la ciudad que más recibe afectados del conflicto, según la Unidad de Víctimas, y a pesar de ello, resulta ser una de las que más ha avanzado en el tema de atención, junto a Medellín, aunque les falte camino por recorrer.

La alta consejera señala que a pesar de que existe una amplia oferta –seis centros Dignificar, donde encuentran asistencia de las instituciones del Distrito–, los recursos son escasos para atenderlos a todos. Y apunta que es “desequilibrante” frente a otras entidades territoriales que no están atendiendo a las víctimas, algunas por falta de recursos.

“Las entidades territoriales deberían poder responder de la misma manera y con las mismas garantías a las víctimas en el territorio nacional”, agregó Bernal.

Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, señala que aunque Bogotá y Medellín avanzan en el tema, en el resto del país la cosa es compleja todavía.

“Es muy difícil, porque se puede garantizar el derecho a la educación y de Sisbén, pero muchas víctimas son vendedores informales y no han podido reconstruir un proyecto de vida”, dijo.

Los perjudicados

Según Carlos Alberto Acevedo, líder de la mesa distrital de participación de las víctimas, existen necesidades sin resolver. Y agrega que desde que se creó la Ley 1448 del 2011 no ha habido claridad dentro del proceso de reparación integral. “No es clara y tampoco hay recursos. Lo único a lo que han obligado a las entidades es a realizar la asistencia y atención. Pasan los meses y no hay empleo”, anotó.

La lentitud con la que se les reconoce su situación de víctimas, el retraso en la entrega de las ayudas para su sustento y su reparación final fueron otros puntos que señalaron como preocupantes.

Alba Quiñones, que salió del Putumayo amenazada por las Farc y vive desde hace 13 años en Bogotá, también advierte sobre el abandono de la mayoría de víctimas y subraya que debería existir un proyecto productivo que verdaderamente las repare. Además, alerta sobre la población afectada por el conflicto que hoy vive en la indigencia o ejerce la prostitución en la ciudad sin que se tengan registros de ello. Frente a esto, la Unidad de Víctimas aseguró que adelanta “procesos para establecer el universo real de la capital frente al número de víctimas y su situación”.

Sara Valens, que llegó del Valle amedrentada por el bloque Calima de las Auc, comentó que su miedo radica en que “las víctimas no lleguen a ser resarcidas en su integridad”.

Por eso la pregunta se repite al final de cada historia: ¿Qué pasará de darse un escenario de posconflicto en la ciudad?

Más de dos años sin hogar

Residentes del barrio Montebello, transversal 2.ª este con calle 26 Sur de la localidad de San Cristóbal se quejaron por la presencia de un grupo de 100 desplazados –entre ellos 35 menores– que viene del Pacífico y construyeron un cambuche en un andén, hace casi un mes.

“Lo que pedimos es que los reubiquen y les solucionen su problema”, manifestó José Mendieta, habitante del sector. Por su parte, Yeniffer Hurtado, líder de los desplazados, dijo a EL TIEMPO, en medio de los plásticos, palos y de varios menores que correteaban por la calle, que algunos llevan más de dos años en la ciudad, en calles y albergues. “Lo que buscamos es que nos solucionen el problema de vivienda”, manifestó. Aunque saben que la zona donde levantaron el cambuche es de alto riesgo de deslizamientos, dijeron que estarán allí hasta que las autoridades les presten atención.

Beatriz Vanegas, coordinadora de Unidades Móviles de la Alta Consejería Distrital para las Víctimas, señaló que son familias que llevan más de un año en Bogotá, que inicialmente obtuvieron alojamiento, alimento, atención psicosocial y están incluidas en el Registro Único de Víctimas. “Quedarán bajo protección para recibir, en este caso, la vivienda por parte de la Unidad de Víctimas”, agregó. Entre tanto, ellos siguen durmiendo “uno encima de otro”.

LUCÍA JIMÉNEZ RIVEROS
Redacción EL TIEMPO ZONA

http://www.eltiempo.com/bogota/bogota-debe-prepararse-para-el-posconflicto/15464475

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