Indígenas del Putumayo dependen menos de la agricultura tradicional

 

solo el 49.5% de las familias de los resguardos indígenas Tamabioy y San Felix generan sus ingresos a partir de la actividad agricola
solo el 49.5% de las familias de los resguardos indígenas Tamabioy y San Felix generan sus ingresos a partir de la actividad agricola

Agencia de Noticias UN- Una investigación permitió identificar que la agricultura tradicional en los resguardos de Tamabioy y San Félix, ya no representan una mayor fuente de ingresos para sus habitantes.

En estos lugares, que pertenecen a la zona del conocido resguardo indígena de Sibundoy Bajo, del Departamento del Putumayo, habitan familias indígenas pertenecientes a la comunidad Camëntsá. Allí, según el censo poblacional del cabildo, hay 330 habitantes en Tamabioy y 420 en San Félix.

En medio de sus múltiples expresiones culturales autóctonas, de las que hacen parte la lengua, la vestimenta, la música y la artesanía, sobresalen la agricultura en huerto casero –que durante años se ha considerado como su fuente principal de ingresos–, y la medicina alternativa.

En ese sentido, la agricultura tradicional ha sido considerada la actividad económica principal en ambos resguardos, que en lengua Camëntsá se conoce como jajañ. Otros sistemas agrarios presentes en los resguardos son: producción ganadera, producción de fríjol, frutales, pastos y cultivo de maíz en relevo de fríjol.

De acuerdo con Vandreé Julián Palacios Bucheli de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia, es fundamental determinar las actividades económicas de los resguardos haciendo énfasis en la actividad agrícola, identificar y clasificar los sistemas de producción, al igual que analizarlos en función de su cantidad, diversidad y calidad.

“Es importante estudiar estos aspectos, ya que actualmente con la demanda de nuevos productos alimenticios, las nuevas formas de vestir, el desarrollo tecnológico (especialmente el de las comunicaciones) y la demanda de educación básica y profesional, determinan un contexto donde el huerto casero por sí solo ya no es capaz de satisfacer las necesidades de la familia Camëntsá. Empiezan a surgir cambios como la introducción y difusión de la ganadería, las producciones de fríjol y frutales”, dice el profesor.

Por esta razón, encaminó un proyecto de investigación con Juan Carlos Barrientos Fuentes, a través del cual se caracterizaron y analizaron de manera comparativa los sistemas de producción agraria en los resguardos, empleando como fuente primaria el diálogo en las zonas de estudio mediante la realización de censos en ambos resguardos, seguidos de entrevistas con algunas familias de las fincas.

“Los resultados permitieron concluir que el 49,5% de las familias de los resguardos indígenas Tamabioy y San Félix generan sus ingresos a partir de la actividad agrícola. El resto de la población lo hace, entre otros, con la oferta de servicios (39%), artesanías (6%) y agroindustria (1,5%)”, señala el investigador.

Igualmente, el contacto con la población urbana, el comercio y la industria se manifiesta en una paulatina transformación hacia la producción y oferta orientadas hacia el mercado. “El recurso financiero se hace cada vez más importante por ser el medio que permite cubrir nuevas necesidades como educación, transporte, atención médica y vestuario convencional”, indica.

La multifuncionalidad es una de las estrategias que utilizan las familias indígenas para satisfacer las necesidades de su actual contexto imperante. En algunos casos se presentan tres sistemas agrarios dentro de la finca-hogar, lo que demuestra la necesidad de la diversificación de la producción.

“Este hecho se confirma con el número elevado de sistemas en transición, pues este resulta de combinar huerto casero y monoproducción; el primero provee alimentos, combustible y algunas medicinas y el segundo, recursos financieros. Este último sistema, si bien no permite una acumulación considerable de capital, sí provee de una cantidad aceptable, así como de seguridad alimentaria para las familias indígenas”, afirma Juan Carlos Barrientos Fuentes en el proyecto.

Por ello, concluye que en futuras investigaciones es necesario ahondar sobre el momento preciso en que los agroecosistemas, ajenos al huerto casero fueron introducidos en el valle de Sibundoy. Esto es relevante para comprender el proceso histórico del cambio social y económico que la comunidad Camëntsá ha experimentado, así como la influencia que ha ejercido la intromisión de la colonización sobre dichos cambios.

(Por:Fin/JCR/sup)

http://www.agenciadenoticias.unal.edu.co/ndetalle/article/indigenas-del-putumayo-dependen-menos-de-la-agricultura-tradicional.html


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