¿Y ahora qué?

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Jaime Erazo
Jaime Erazo

Por : Jaime Erazo

¿Y ahora qué? Es la pregunta que se hacen miles y miles de putumayenses que tuvieron que vivir un largo periodo de intensas y controvertidas campañas políticas que finalizaron el 9 de marzo de 2014, fecha en la que la esperanza de muchos se fue diluyendo poco a poco,a partir de las 6 de la tarde, con el conocimiento de los resultados electorales emitidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil y difundidos ampliamente por los principales medios de comunicación del departamento y del país.

Con la información electoral surgen los interrogantes

La información electoral arrojada por el preconteo proveniente de los diferentes puestos de votación de los 13 municipios originó, en las mentes de los miembros, simpatizantes y participantes de la jornada electoral, numerosos interrogantes especialmente cargados de dudas que buscando ansiosamente ser resueltos para salir del tormentoso limbo al que habían sido condenados después de un largo proceso electoral.

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Las respuestas no se dejaron esperar

Cómo los interrogantes, las respuestas no se dejaron esperar, fluían desde diferentes vertientes confluyendo en los corrillos que se conformaron en las sedes de campaña y sus alrededores. Para los que ganaron las elecciones las respuestas eran obvias, positivas, llenas de optimismo, de esperanza. Para los que perdieron, las respuestas eran, en su mayoría, justificatorias y acusatorias: que la votación fue baja porque falló tal o cual procedimiento, que tales y tales no votaron, etc., etc.

El tiempo: natural sanador

Como siempre, los días del calendario cada 24 horas pasan inexorablemente, implacables. El tiempo, en el corto tiempo es incapaz para curar o sanar las lesionesde campaña, solo el largo tiempo logra sanar heridas y recuperar lo perdido.

Por muy maduro y equilibrado que se sea un candidato o candidata y sus seguidores, la pérdida electoral deja consecuencias que se deben procesarde manera adecuada para recuperar el equilibrio interior y la capacidad de servir a la comunidad sin ningún resentimiento, entendiendo y aceptando que si hoy se pierde, mañana se puede ganar.

Los momentos de crisis o de pérdida hay que verlos por el lado positivo, es la oportunidad que se tiene para revisar lo que pasó, para identificar cuáles fueron los aciertos y cuales los desaciertos, en que se falló, qué se hizo y qué no se hizo, es el momento para para corregir, ajustar y mejorar.

La alegría de unos, tristeza de otros

Es natural e innegable la alegría de quienes ganaron las elecciones, así como también, la tristeza de quienes las perdieron. Existen dificultades para entender y aceptar que las elecciones son juegos de la democracia en donde se puede ganar, como se puede perder. Lamentablemente son muy pocos candidatos o políticos están preparados para asumir la pérdida o la derrota, sobre todo los que tienen una formación y mentalidad retrógrada, sectaria ─que por cierto están en proceso de extinción─.

Lo inaceptable

Lo que no se puede aceptar es la actitud sobradora, desmedida e irrespetuosa de quienes ganaron elecciones con su candidato o candidata, pues al vencido se le debe mirar y tratar con el debido respeto y consideración. A quienes obran de ésta manera, no está por demás recordarles el adagio que dice: “no le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti”.Y otro, “hoy por ti, mañana por mí”. Hoy se gana, mañana, dependiendo de las circunstancias se puede perder.

¿Y ahora qué?

Los electores le apostaron a unas propuestas políticas y depositaron su confianza en unos candidatos que se encargarían de su ejecución en el supuesto caso de obtener una curul, en consecuencia, se espera que una vez otorgada la credencial por parte de la Registraduría Nacional del Estado Civil, los elegidos comiencen a estructurar o conformar la organización política y administrativa que permita ejecutar la propuesta una vez tomen posesión de su cargo.

El trabajo legislativo y de gestión debe ser liderado por quien ostenta la credencial de representante a la cámara, pero, como dice el adagio popular, “una sola golondrina no hace verano”, de ahí que debe estar acompañado por un equipo de trabajo con las calidades y las capacidades para cumplir con las responsabilidades resultantes de la división del trabajo que fuere necesaria a la concreción o cristalización de la propuesta política al interior de la Unidad de Trabajo Legislativo (UTL).

Lo que el pueblo del departamento del Putumayo espera son resultados que contribuyan efectivamente con su desarrollo y el bienestar, puesto que “obras son amores y no buenas razones”.

Jaime Armando Erazo Villota
Miembro del Colegio Nacional de Periodistas
Seccional Putumayo
23-03-2014
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