Toma incruenta de las FARC-EP a Puerto Guzmán

Apartes del libro PAGINAS SUELTAS DE UN MAESTRO
de GERARDO FRANCO SANCHEZ NARVAEZ.
Gerardo Franco Sánchez Narváez
Gerardo Franco Sánchez Narváez

Ignoraba que las FARC-EP habían cerrado las oficinas de la Inspección de Policía de Puerto Guzmán llevándose las llaves. Por ello acepté gustoso la invitación que me hiciera el señor Alcalde de Mocoa para desplazarnos a dicho lugar a inaugurar unas obras y presentar otros proyectos. Nos hacía compañía el Doctor Julio Mora Acosta, en ese entonces Representante a la Cámara.

Pasando por Villagarzón el Doctor Mora hizo notar su preocupación porque se había olvidado de traer a Vidal conocido mas por Solín, que lo acompañaba en las buenas y en las malas. Siguieron las conversaciones unas serias y otras jocosas dentro de la camioneta. Cuando nos disponíamos a pasar la quebrada del Jauno nos alcanzó una moto que llevaba de parrillero a Solín, quién alzó la mano y pasó de largo. Había conseguido que un primo le hiciera el viaje hasta Puerto Guzmán. Todos soltamos la carcajada y los comentarios no se hicieron esperar.

La tarima estaba ubicada en la plaza de mercado y la gente agolpada a la espera de la comisión. Los contratistas entregaron las obras como la construcción de unidades sanitarias y pintura de la escuelas. Intervino luego el señor Alcalde haciendo énfasis en que se estaba cumpliendo con lo prometido y agradeciendo a la comunidad por su colaboración con la mano de obra.

Como el sol era fuerte y la noche anterior habíamos brindado por la amistad, al sentir mucha sed bajé por las gradas de la tarima y me dirigí a la tienda vecina en busca de agua cristal. La señora al pasarme lo que había solicitado en voz baja me dijo: estamos rodeados de la guerrilla.

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Levanté la mirada y me dí cuenta que mas de 50 guerrilleros se habían ubicado en puestos estratégicos. Pensé que venían a llevarse al Representante o al señor Alcalde. Por lo tanto me acerqué a mis compañeros y con mímica y movimiento de los labios les comunicaba que estábamos rodeados de la guerrilla, pero ellos no me entendían.

En vista de mis gesticulaciones el animador me pasó el micrófono insinuándome que me dirija a la concurrencia. Solo alcancé a decir Buenas tardes comunidad de Puerto Guzmán porque el Jefe guerrillero con cuatro guardaespaldas desde la tarima solicitaba el micrófono.

Hizo conocer a los asistentes que ellos habían escuchado la mayor parte de los discursos y que en las palabras no encontraban nada contradictorio. Explicó las razones por las cuales habían cerrado las oficinas de la Inspección de Policía y que habían vuelto a volver las llaves. Hizo una pausa y preguntó ¿ Cual es el Secretario de Gobierno ?. Nuestro amigo Burgos que desempeñaba ese cargo, un señor buen conversador, extrovertido y de acento grave, salió del grupo y respondió: Yo señor. Tenga las llaves agregó el jefe y continuó: Nosotros defendemos al pueblo, los que matan a la gente son esos » helicóteros «. Pueden seguir en la reunión, ordenó.

En cuestión de minutos desaparecieron por las calles y caminos aledaños y todo quedó en completa calma.

De regreso consideramos que lo sucedido obedece a una marcada  descomposición política, social y económica del país colombiano; de la concentración de la riqueza en unos pocos, del abandono del campo por parte del Gobierno, del desempleo con todas sus secuelas, de la corrupción administrativa, el autoritarismo de los políticos y el desconocimiento de las bases en la toma de decisiones.

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