En el liberalismo del Putumayo: ¡no más de lo mismo!

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Jaime Erazo – Columnista. CNP Putumayo

En el liberalismo del departamento del Putumayo toma cada vez más fuerza el impetuoso y exigente grito de: “¡no más de lo mismo!”. Lo preocupante es que los defensores de lo “mismo” están dedicados a construir argumentos que encubren las verdaderas intenciones que se esconden detrás de bambalinas. Por ejemplo, no es raro escuchar a destacados personajes hablando de recuperar y volverle la opción de poder a un partido en “abstracto” que ha vivido ajeno o de espaldas al pueblo al que dice pertenecer.

Es tiempo de detenerse a reflexionar con cabeza fría sobre lo que se dice en relación con el partido liberal, para no volver a indigestarse políticamente, éste no es tiempo para comer entero lo que se ofrece, es tiempo para masticar y rumiar con mucho cuidado y detenimiento.

El partido es un todo y las partes nunca serán el todo, siempre serán las partes de ese todo que es el Partido Liberal. Es precisamente en ésta falta de diferenciación en donde radica la confusión que se genera en sus miembros y simpatizantes que les impide tomar una acertada decisión electoral.

El Partido Liberal no es ni uno, ni dos o ni tres dirigentes o aspirantes liberales a cargos de elección popular, ellos, como los demás miembros, son y hacen parte del Partido Liberal. El Partido Liberal esta constituido por todos sus miembros y las decisiones de quien o quienes deben ser sus candidatos no es de un dirigente, es de todos sus miembros que se manifiestan a través una consulta o proceso democrático de la colectividad. La “dedocracia” ha dejado amargos resultados, volver a lo mismo equivaldría a tropezarse dos y hasta tres veces en la misma piedra, de igual manera los “consensos” en los que ha primado la manipulación, la cáscara y la zancadilla.

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Lo que el Partido Liberal requiere con urgencia es UNIDAD en torno a sus principios ideológicos y programáticos; lo que se requiere es una organización con la suficiente autoridad y prestigio para trazar lineamientos políticos capaces de potencializar su opción de poder en las próximas elecciones; lo que se requiere son asambleas y directorios que ejerzan sus funciones con independencia y criterio de partido; lo que se requiere es sometimiento a las reglas del juego y el acatamiento de las decisiones de las mayorías; lo que se requiere es un partido de y para el pueblo que con sus gestiones y ejecutorias contribuya efectivamente a solucionar sus problemas y a atender sus necesidades; lo que se requiere es democracia interna; lo que se requiere es el reconocimiento a los méritos y servicio a la colectividad.

Hay que rechazar el oportunismo y la utilización del partido para fines personales; hay que oponerse a que se siga utilizando a los miembros y simpatizantes del partido para elegir cada cuatro años a personas que tan pronto pasan las elecciones se olvidan de quienes los eligieron; hay que rechazar a quienes asaltan las instancias de dirección y de gestión del partido para postrarlas y ponerlas a su servicio.
Hechos tan preocupantes deben movilizar a todos los miembros y simpatizantes del partido liberal del Putumayo teniendo en cuenta que “los mismos” buscan a toda costa oponerse y aplastarlas aspiraciones de cambio generando una sensación de impotencia, desesperación y escepticismo que puede llevar nuevamente a que miles de liberales a apoyen a un candidato de otro partido, tal como sucedió en las elecciones de 2011 para la gobernación del departamento Putumayo.

No hay de otra, el camino que les queda a los liberales es el de la democracia interna del partido para evitar que los “consensos” o la “dedocracia” permitan perpetuar a “más de lo mismo”.

Jaime Armando Erazo Villota

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