¡¿Qué qué?! ¿Del tránsito en la ciudad de Mocoa qué?

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Jaime Erazo

La moto es el vehículo de transporte más utilizado por los mocoanos. Se puede afirmar que, por humildes que sean, la mayoría de los hogares tienen o poseen una moto. Entrar de la noche a la mañana a sancionar o a hacer comparendos molesta a los miembros de la comunidad y genera en las familias serios problemas económicos.

 El milagro de salir y llegar bien a casa

 Transitar por las calles de Mocoa sin ser conmovido por el miedo o atropellado por un vehículo es una verdadera hazaña. Salir de casa y llegar a ella con vida demanda cualidades de contorsionista, ojos del lince, oídos del tísico, velocidad de liebre y suerte de gavilán ─no la del garrapatero─, para salvarse de los descontrolados carros, motos, carretillas, semovientes y finalmente de los policías o agentes de tránsito municipal que como fantasmas sedientos de ingresos por concepto de comparendos aparecen cuando y donde menos se los espera.

 

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Lo que no existe no puede exigir

 La autoridad de tránsito hace mucho tiempo que no existe como árbitro visible del tráfico vehicular en las calles y avenidas de la ciudad capital pues se confinó a una oficina dedicada a tramitar y expedir, entre otros, tarjetas de propiedad, licencias de conducción y traspasos de propiedad. La obligación de organizar, mantener y controlar el orden del flujo vehicular, tanto en horas del día como en horas de la noche, la dejaron en manos de las conveniencias de los conductores que sin presencia de la autoridad de transito tienen la tendencia a generar caos y anarquía vehicular.

 La ley es para todos, no solo para los de ruana

 La ley es para observarla, para cumplirla, empezando por quienes tienen el deber hacerla cumplir. El ejemplo debe comenzar por casa, así que se podría preguntar: ¿Los vehículos oficiales tienen todos sus papeles en regla? ¿Los vehículos de propiedad de las autoridades, empleados, policías y agentes de tránsito tienen todos sus papeles al día? ¿Cuándo conducen vehículos por la ciudad, los policías y agentes municipales de tránsito son ejemplo del buen ejemplo o ejemplo del mal ejemplo? Las respuestas arrojan muchos aspectos que analizar, comentar y corregir.

 Primero lo primero

 Antes que entrar a sancionar, sin consideraciones de ninguna naturaleza a los dueños y conductores de vehículos que sin ningún ordenamiento o control circulan por la ciudad, hay que educarlos en el conocimiento y observancia de las normas y señales de tránsito que para tal efecto ya deben estar colocadas por toda la ciudad en los lugares y sitios correspondientes. Los comparendos pedagógicos no son suficientes, por tal razón, hay que diseñar estrategias que los complementen, que los enriquezcan.

 Lo cortés no quita lo valiente

 Si en algo se debe distinguir un policía o agente de tránsito es en el trato que le da al ciudadano. Sin caer en la grosería, la pedantería o sin convertirse en un blandengue puede perfectamente ejercer su autoridad, no hay necesidad de maltratar de palabra o de obra al propietario o conductor de un vehículo, la observación se la debe hacer con seguridad, con personalidad, pero con el debido respeto ceñido a la norma y sin picárselas de bravucón. Así que los primeros en ser educados son los policías o agentes de tránsito municipal en su relación con los ciudadanos.

 Todo tiene un proceso

 Pasar del desorden al orden del tráfico vehicular reinante en la ciudad capital se requiere de un proceso gradual y sostenido, tanto en lo político como en lo administrativo. En lo político porque se deben concertar las decisiones a tomar en relación con el tránsito y transporte. La reorganización de la Secretaría de Tránsito Municipal se requiere con urgencia, así como también, la dotación del personal idóneo equipado con medios adecuados y suficientes para cumplir con calidad, eficiencia y eficacia sus funciones.

 A quién le corresponde recuperar la autoridad y el orden

 La administración municipal es la responsable del caos y de la anarquía vehicular de la ciudad, por lo tanto, es a ella a quien corresponde recuperar el orden y la autoridad en ésta materia apoyada en los funcionarios de la Secretaría de Tránsito y Transporte Municipal, paro ello demanda de un periodo de tiempo prudencial durante el cual se deben implementar las medidas que finalmente permitan el logro del objetivo deseado: una ciudad respetuosa de las normas de transito y transporte, con un flujo vehicular organizado, con los más bajos índices de accidentalidad del país, señalizada y semaforizada, con un espacio público regulado, suficientes parqueaderos y una autoridad con personalidad pero equitativa, justa y cordial.

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