La familia que hacía submarinos para las mafias de Colombia y Ecuador


Uno de los submarinos incautados hace un año gracias a la información suministrada por los informantes de la DEA

ElTiempo.com.co

‘Los Mahecha’, una familia que surgió en las selvas del Putumayo y duraron 20 años de proveedores.

Los miembros del clan son originarios de Puerto Asís, pero se establecieron como amos y señores en todo el sur de la costa Pacífica desde los años 80. Poco a poco extendieron sus dominios desde Tumaco (Nariño) hasta la frontera y montaron astilleros clandestinos en Ecuador.

El patriarca de la red, Mauner Mahecha, el ‘Viejo’, fue socio de narcos como Gonzalo Rodríguez Gacha y los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez. Este hombre ahora huye de las autoridades, que le siguen los pasos desde hace año y medio.

La pieza clave para llegar hasta las entrañas del clan fue un ingeniero que hizo parte de la DEA, quien infiltró la red con el apoyo de la Policía y la Armada colombiana.

Pero solo hasta hace seis meses el trabajo de este hombre fue conocido. El agente de la DEA Clifford Stephens, quien dirigió la operación, relató la labor desplegada por el ingeniero infiltrado en los informes que sustentan 19 órdenes de extradición de miembros del clan que están en la Corte Suprema.

Hasta la semana pasada, la Sala Penal había avalado el envío de seis de estos extraditables. Entre ellos están sus sobrinos, Alexánder Mahecha Barcelo, el ‘Chino’, y Orlando Pinzón Mahecha; sus ahijados, Darío Vicente Caballero y Fernando Sandoval, y otros 15 miembros de esa organización. Todos fueron capturados en agosto pasado después de haber sido identificados por el agente encubierto. Ellos se han sometido por narcotráfico y lavado en procesos abreviados en EE.UU.

La operación comenzó a finales del 2009. Los conocimientos en ingeniería naval del infiltrado interesaron a ‘los Mahecha’ y le permitieron hacer contacto con el ‘Chino’, que lo llamó a trabajar para ellos. Poco a poco fue ganándose la confianza de los narcos hasta llegar a supervisar la construcción de las naves. Dos ingenieros mecánicos, uno industrial y un experto en el manejo de fibra de vidrio se encargaban de ensamblar los submarinos.

Uno de esos sumergibles -incautado gracias a su información en febrero del 2011 por la Armada cerca de Timbiquí (Cauca)- tenía 31 metros de eslora (largo), 2,5 metros de manga (ancho) y una capacidad para transportar siete toneladas de cocaína.

El agente encubierto de la DEA tuvo 22 reuniones en las que grabó y fotografió a la mayoría de la red y varias naves. También calculó el costo de algunos de los submarinos en 2 millones de dólares. Con el material, la DEA y las autoridades colombianas armaron el rompecabezas del clan.

http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-11376757.html


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