Siete mujeres, un camino


Agustín Ordoñez G. - Presidente de la ASEP

El género femenino designa a la mayoría de las corporaciones públicas del orden regional y nacional: La Presidencia, La Gobernación, La Alcaldía, La Cámara, La Asamblea Departamental. Pero estas poco han tenido que ver con las mujeres, por cuanto generalmente han sido ocupadas y dirigidas por hombres, quienes siempre las han deseado, pretendido, conquistado, poseído y violado. Y todo esto con el consentimiento de la madre de todas ellas: La Democracia.

Precisamente la Democracia y la decisión del pueblo del Putumayo, cambiaron la historia de una de sus hijas, la Asamblea Departamental, imponiendo la mayoritaria presencia de la mujer en esta corporación, con siete diputadas, quienes lograron seducir la opinión de los putumayenses y conquistar su voto. Ellas están representando no solo a diferentes municipios y corrientes políticas, sino también, y sobre todo, a su género.

Este cambio es agradable y satisfactorio, más que todo para las mujeres del Putumayo, pero también para quienes hacemos parte de gremios conformados por más mujeres que hombres, porque sabemos de su capacidad y valor y conocemos lo que ellas representan como profesionales, como dirigentes, como compañeras y como amigas. Nuestras Diputadas, aparte de engalanar y embellecer a la Asamblea, como que también la hacen ver más honorable y respetable.

Esta superioridad numérica que se les ha otorgado a las mujeres y que quizás sea un caso único en el país en todos los tiempos, se constituye en un reconocimiento, un homenaje y una oportunidad histórica que el Putumayo le ha entregado y confiado a la Mujer putumayense, representada en las siete diputadas. Pero al mismo tiempo lanza sobre ellas una doble responsabilidad y exigencia: la expectativa del pueblo que las eligió y la presión de su género. Ojalá logren satisfacerlos a ambos.

En este departamento con tantas dificultades por enfrentar y resolver, la nueva Asamblea Departamental se constituye en un eje vital para engranar la estructura político administrativa que sostenga y empuje el propósito de enderezar el rumbo de este territorio, que ha estado caminando hacia atrás y que para poder avanzar no solo necesita la fuerza de los hombres, que a veces luce como impotencia, sino también la sutilidad y transparencia de las mujeres. Su histórico clamor con el que tanto han reclamado y luchado por la equidad de género y por la oportunidad de estar al frente de las Instituciones, es la otra responsabilidad que deben afrontar las diputadas y que les exige demostrar que están preparadas para hacerlo y hacerlo mejor.

Tanto el pueblo como el género esperan que propongan y propicien cambios, lo que les plantea grandes retos que deberán afrontar con capacidad e inteligencia. En la proporción de su número y junto con los hombres que las acompañan, tendrán que contribuir al logro de estos objetivos, si tanto ellas como ellos se desprenden de los intereses particulares que han caracterizado a esta corporación.

Como se trata de mujeres y de una novedad política en el departamento, hay muchos ojos, oídos y criterios pendientes de ellas, de su desempeño, analizándolas. Algunos de esos ojos querrán ver a las diputadas haciendo oposición y otros al lado del gobierno. Cada oído interpretará de diferente manera su voz o su silencio. Algunos criterios las compararán con los hombres y con periodos anteriores y otros valorarán su propio estilo y respetarán su tiempo. Todos estaremos pendientes de cómo avanza y finaliza su ejercicio de cuatro años, al cabo del cual lo que importará no será cuánto hablaron sino cuánto dijeron y como decidieron, porque hemos visto pasar diputados que hablan diciendo mucho y otros que hablan mucho sin decir nada.

Al mirarlas en acción notamos el entusiasmo, el interés, la preparación e inteligencia de las diputadas, aunque por momentos denotan inexperiencia. Han tratado de darle altura a los debates, con un criterio más amplio y profundo sobre los temas y las decisiones. Como mujeres que son muestran un mayor grado de sensibilidad social por algunos problemas de sectores vulnerables, que esperamos mantengan durante todo su ejercicio.

Alguien, no recuerdo quien, dijo que las mujeres son enemigas naturales, sin embargo creemos que las siete pueden trabajar juntas y en equipo, si anteponen los anhelos del pueblo del Putumayo a las diferencias ideológicas y políticas que pueda haber entre ellas y a posibles intereses particulares. Al final, más que su desempeño individual, lo que se evaluará será al género y su papel al frente de una corporación.

El control político con objetividad y propósitos claros es muy importante y muy necesario en cualquier entidad territorial y nosotros sabemos bien, por experiencias propias y ajenas, que nada ni nadie controla mejor a los hombres que las mujeres

FELIZ DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

AGUSTIN ORDOÑEZ GONZALEZ

 

 


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