Chaza, relato de una tradición deportiva

Estábamos en el departamento de Nariño y sin saberlo nos íbamos a aproximar a una de las tradiciones más autóctonas de la región. Durante el viaje escuchamos repetidamente una canción de la agrupación Sol Barniz de la región sur, que en sus estrofas y coro tenía una palabra que cada vez se metía más en mi mente.

Solo se la pasa en el Ejido

Por el estadio por la plaza

Su marido siempre se le escapa

Se la pasa jugando chaza

Chaza a jugar chaza

Se le sale de la casa

Ya ni si quiera la abraza

y ya no come en la casa.

Eran cerca de las seis de la tarde y el campo de juego estaba lleno. Ahora estamos en Villagarzón, en el Putumayo. Nos habían dado indicaciones precisas para llegar al campo donde practican su deporte favorito.

Es un extenso corredor, de cerca de 90 metros de largo, y ocho o nueve metros de ancho. El campo se encuentra anexo a una cancha de futbol que, curiosamente, es poco utilizada. No hay duda, aquí la relevancia la tiene el campo de chaza.

Es un deporte de más de 500 años de historia, nacido en la época prehispánica en el continente americano, conocido entre los Incas y pueblos indígenas que habitaron el norte de Ecuador y el sur de Colombia. Lo más parecido en nuestros tiempos, podría ser el llamado deporte blanco, el tenis.

Nos acomodamos para vivir uno de los encuentros deportivos, mientras tratábamos de comprender las diversas dinámicas del juego. Se oían los gritos del juez, los alegatos de los jugadores, los aplausos y las barras de los asistentes; pero sobretodo se oía el grito de “chaza”. Estábamos viviendo a plenitud, uno de los deportes más importantes, reconocidos y más practicados en el sur de Colombia y gran parte de Ecuador. Disfrutábamos de un deporte en el cual somos potencia, y paradójicamente no sabíamos sobre él.

El objetivo del juego, al menos en términos competitivos, es pasar la bola hacia el campo contrario sin que el oponente pueda responder. Esta pelota puede ser devuelta antes de dar el segundo rebote. Así nos lo explicó una y otra vez Edisson Aneiver Mora Calvache, chazero, putumayense y uno de los mejores sacadores del mundo. Ser el mejor sacador es comparable a ser balón de oro, número uno en el ATP, o coronarse una de las grandes del ciclismo. Edisson ha sido presidente de la liga de chaza, miembro de la federación y técnico de la selección Colombia. Poco a poco y con mucha paciencia, nos fue presentando su deporte.

Fue una tarde maravillosa, pero en realidad no aprendimos a jugar chaza. Apenas nos acercamos al deporte, a la tradición, a la historia que se narra en torno a la pelota. Queda pendiente conformar un equipo de tres o cinco sujetos según corresponda el reto, y valorar lo aprendido en un buen chico de chaza. Esperamos estar listos para el mes de noviembre, cuando tendremos la oportunidad de compartir con los mejores chazeros del mundo. El departamento de Nariño será sede del IX Mundial de Pelota a Mano, o chaza. Una gran oportunidad para disfrutar la región y entre gritos de quince, treinta, cuarenta y juego; celebrar cada chaza.

Desde un campo de Chaza, Juan Ricardo Pulido, Radio Nacional de Colombia.

Escuche aquí la crónica radial completa de esta historia:

Fuente : RadioNacional

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