Avalancha en Mocoa… no creímos y caímos en el cuento del lobo

Por Silvio López Fajardo

24 de abril de 2017.

Ya han pasado 24 días, 12 horas y 20 minutos después de la tragedia que entristece en su alma a la comunidad de Mocoa. No había tenido la capacidad de sentarme a escribir unas palabras para no olvidar, lo que es imposible borrar de la memoria, ya que mi espíritu en su silencio no ha dejado de llorar y suspirar de angustia ajena, ya que mi cuerpo es incapaz de soportar el voltaje de dolor que nos ha generado esta tragedia. Muchos niños, ancianos, mujeres, amigos, amigas y paisanos han partido con sufrimientoal más allá sin una previa despedida. A sus familias fortaleza y esperanza, y le pedimos a Dios que los guarde en su sagrada morada. Han partido en una misión de alivianar nuestro camino al jardín de la eternidad. Tal vez nos cuesta pensar ¿porque Dios lo permitió? y  aceptar que se han ido para siempre.  Confiamos en Dios en Fe pura que nos volveremos a ver, hasta entonces los extrañaremos profundamente y nunca los olvidaremos en honor a la verdad y a la justicia divina, donde el perdón debe ser la esencia de amor como manifestación de nuestros ancestros y de los espíritus de la selva.

Aun recuerdo el día Jueves llovió y el viernes 31 de marzo de 2017  volvió a llover  con firmeza como llorando el alma de la Madre Tierra, y no dejaba de lloriquear, llovió a unos arrullando el dormitar de una partida  y otros encerrando el camino de su destino. De esta manera la madre naturaleza en su dolor y en grito de desesperanza reventó las venas de los ríos Mulato, Sangoyaco, Taruca, Taruquita,  San Antonio y otras que como fantasmas aparecieron en la noche de los rugidos silenciosos.

Un grito de la Madre Tierra como trueno se escucha en las montañas al occidente de Mocoa, junto a la vereda San Antonio, los lugareños sintieron el bramido de un temblor y las montañas de agua, palizada, arena y rocas querodaron y se deslizaronen  una potenciade conejera con una velocidad incalculable, sin miramientos a su destino fatal e inevitable. Hoy esas rocas descansan donde antes habitaban hombres, mujeres, ancianos y niños, que habían plantado con esfuerzo su techo y su fuego de hogaro se encaminaban en pequeñas empresas que empujaban el desarrollo de Mocoa.

La oscura noche fue celestina de la muerte y de la vida, de una tragedia anunciada por el mismo espíritu de la Madre Tierra, una y otra vez nos habló al oído con suficiente tiempo y no creímos, algunos perdimos el sentido de escuchar y hablarle a  los animales, a los árboles, a la lluvia, al viento, al sol, las estrellas, al gua, a las montañas, a las piedras y a nuestros antepasados como a los Mocoas. Finalmente la montaña gritó y bramó de dolor, y hoy por hoy basados en deseos humanos y apetitos de poder, no queremos escuchar el dolor que sufre la Madre Tierra cuando con complicidad social y ambiental aprobamos la construcción de la vía por el camino viejo y la explotación  de cobre en las montañas sagradas de las tribus de los Mocoas, en poder de la fe y la imaginación ellos viven en aislamiento en los templos de la vida, resguardados en las montañas donde se oculta el padre sol, por lo tanto para su protección se hace necesario aplicar el principio ambiental de precaución.

En este orden,  cerca de las 11. 24 de la noche, eldesprendimiento  de piedras ya era una realidad,  donde pocos alcanzaron a avisar  con sus teléfonos o pitos de motos, otros gritaban en el arrullo del aguacero, pocos o muchos salieron en su afán de salvar sus vidas y otros en las carreras se encontraban de frente con el infortunio de la avalancha que traía neveras, televisores y carros. La masa que bajaba rumbo al río Mocoa era considerablementeasombrosa, veloz como un dragón, donde muchos tal vez no pudieron despertar del sueño nocturno, ni siquiera notaron de tal situación que cobijó el manto de su sagrada muerte, su despertar fue junto al todopoderoso, ya en la mañana compartían la vida de la santa y amorosa eternidad.

La verdad es que muchos  y muchas valientes tratando de salvar vidas partieron cumpliendo la misión de defender y proteger a las personas, sin importar quienes fueran, a ellos nuestro mayor reconocimiento por que entregaron su vida por los demás, un sacrificio que detenta muchos valores que sólo sus padres pudieron arraigar en sus corazones, fenómeno de solidaridad y hermandad. Asimismo muchos, a pesar de haber perdido familiares y sus casas, tuvieron el valor de ayudar y arriesgaron sus vidas, con el afán de salvar a otraspersonas y lograr el rencuentro con algún familiar. Entoncesel apoyo humanitario se desbordó por la calles, fortaleciendo la fraternidad entre colombianos y extranjeros, sólo queda decirles “Dios les pague” por su generosidad y sentir nuestro profundo dolor.

También las mascotas, perros, gatos, loros y aún serpientes, sintieron  dolor en la esperanza, resistierony otrossucumbieronen su lucha. Con un alto grado de conciencia muchas personas realizaron brigadas para proteger a los diferentes animales que quedaron huérfanos o perdidos. De esta manera se adecuó un albergue animal en donde voluntarios y profesionales en la materia le han dado las mejores condiciones para que puedan retornar en lo posible a su hogar o sean adoptados.

También los niños lo perdieron todo, se podía observar en el espacio las pequeñas ciclas descuartizadas por las piedras, peluches, muñecas, carritos, balones y trompos, deambulando en el lodo del silencio de un campo sin niños. Se escuchaba a las niñas decir en medio del llanto que habían perdido sus juguetes, y la tristeza embargaba a todos, un escenario sin razón e incompresible para su corta edad. Luego desde niños hasta los mayores estábamosnerviosos por  temor a la lluvia que nos paralizabainconscientemente de la realidad.

Finalmente queda decir que los Putumayenses hemos pasado por situaciones sociales graves, ahora la naturaleza ha concentrado un dolor considerable  en Mocoa que nos lleva a una fuerte reflexión espiritual sobre la armonía del hombre con la naturaleza. Para que cada uno de nosotros pueda recapacitar y preguntarse¿en dónde fallamos como humanos? Y en dónde fallaron las entidades de control y de riesgo a nivel nacional. Ahora desde nuestro desconsuelo no podemos dejarnos dominar por el miedo, debemos repensarnos en el territorio como sociedad e institucionalidad y en honor a la participación ciudadana unirnos para hacer de Mocoa una mejor región, un mejor espacio de convivencia y con el apoyo de cada uno de los mocoanos y colombianos saquemos adelante a Mocoa, donde el valor de la honradez nos permitirá detentar nuevas administraciones públicas concentradas en valores humanos y podamos recuperarnos de malas decisiones politiqueras que llevaron a alimentar las amenazas y riesgos de los que hoy lo han perdido todo, aún su propia vida y de los que nos encontramos en incertidumbre de una nueva avalancha.

Antes de terminar en nombre de mi pueblo de Mocoa quiero agradecer profundamente al gobierno central de Colombia y a todos aquellos que aportan a reconstruir a Mocoa, son miles de dólares los recursos económicos  que  empresas privadas, públicas  y gobiernos extranjeros  han contribuido a la bolsa por Mocoa. Considero en nombre de mi pueblo que estos recursos deben ser vigilados con lupa, especialmente por cada uno de los donantes y en lo posible solicitamos que haya acompañamiento de una veeduría extranjera para la reconstrucción de Mocoa. Es necesario reactivar la economía en tiempo record, donde la mano invisible de  Adam Smith sea el puntal del patrimonio perdido, que nos permita recuperarnos con resultados concretos, generando capacidades humanas de arraigo y pertinencia por el territorio sagrado de los Mocoas.

¡Mocoa….Vive!

 

Fotos: Silvio López Fajardo- Mocoa – 04- 2017

 

Ver – Paso en Mocoa en el año 2014. http://miputumayo.com.co/2014/10/19/avalancha-avalancha-avalancha/

 

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