Páginas Sueltas de Un Maestro – Don Hernando Antonio Revelo Grijalba

Mg. Gerardo Sánchez
Mg. Gerardo Sánchez

Por el Mag. Gerardo Franco Sánchez Narváez.

Existen personas humildes, sencillas, honradas, trabajadoras que han ayudado a hacer patria, hacer a Mocoa, pero que permanecen en el anonimato.
Es el caso de Don Hernando Antonio Revelo Grijalba, nacido en Mocoa el 5 de Febrero de 1929. Sus padres fueron José Plinio Revelo y Sofía Virginia Grijalba. A los dos años de edad lo llevaron a Pasto pero luego volvió con sus padres a la tierra natal en donde terminó sus estudios primarios. Un gran tiempo les ayudó en las labores del campo en la vereda Alto Afán, en donde estaba ubicada la finca y la casa de habitación.
De regreso nuevamente a Pasto hizo un curso de ebanistería que le permitió servir como orientador en los talleres de carpintería en la Escuela de Artes y Oficios fundada por el Capuchino Fray Pascual de Castelar en Mocoa. En esta Escuela también se enseñaba zapatería, peluquería, mecánica y modistería. En un sermón un día domingo Fray Pascual dio a conocer de los asistentes los buenos resultados obtenidos por esta Institución, en el sentido que cada uno de los egresados había instalado su taller particular que le permitía captar los dineros correspondientes para la subsistencia. Los que aún viven son agradecidos de quienes les enseñaron, según él, a ganarse el pan de cada día con honradez, como Dios lo manda.
Como su papá era músico y tocaba el bombo, él por herencia y por afición aprendió a tocar el mismo instrumento e ingresó a la Banda Comisarial como empleado público ganándose un sueldo mensual de $50.000. El ser integrante de la Banda le dió grandes satisfacciones. Conoció ciudades y veredas donde los llevaban a tocar, porque en ese entonces era la única banda organizada en la región. Fueron a Leguízamo, Puerto Asís, Santiago, Sibundoy, Santa Lucía, Condagua, entre otras. Recuerda que en un llamativo desfile en que participaban las Autoridades eclesiásticas y civiles, la Policía, las Instituciones educativas y la ciudadanía, cuando culminaban la subida de la antigua licorera al compañero que tocaba los platillos se le arrancó la correa de uno de ellos y salió disparado por la pendiente asustando a las personas que unas brincaban, otras corrían, otras se hacían a un lado para evitar ser golpeadas, hasta que fue a descansar junto al puente del Sangoyaco, de donde lo recogió un joven y lo entregó a su dueño.
Pero lo que más causó curiosidad fue un seis de Enero en la fiesta de Blancos y Negros. Don Héctor Mustafá Cerón, ( Q.d.D.g.), un ciudadano alegre y colaborador con la comunidad, había elaborado una carroza de vistosos colores y sobre ella iba la figura de don Hernando tocando el bombo. Todos la miraban y luego se reían. Hasta que llegó a donde estábamos nosotros y nos dimos cuenta que en el bombo había un letrero que decía: Este es la herencia para mis yernos. Cuando lo leyó su esposa doña Pastora, que es bastante seria, también soltó a reir.
Ya gozando de su precaria jubilación continuó trabajando en su taller ubicado en el Barrio José María Hernández hasta que le falló la vista y empezó a cortarse las manos. Entonces unas veces por la presión y otras por los ruegos de los hijos, aceptó quedarse en la casa de habitación situada en el Barrio Kennedy pero con la condición que le trasladen el banco de carpintería y las herramientas con todo armario, testigos mudos de 36 años de un arduo trabajo.
Quien lo visita se encuentra con un señor amable que saluda cordialmente, pensando a lo mejor que se trata de un cliente que a los tiempos le viene a encargar una obra porque no separa su mirada del banco del taller y del armario de herramientas, a semejanza del viejo pescador que describe el nobel Oscar Hemingway en su libro El Viejo y el mar que consiguió un pez a los 84 días de haber tenido el anzuelo dentro de las aguas. Pero reacciona, entra en la realidad y como buen conversador averigua de los aconteceres de la ciudad y pregunta sobre la evolución de la política, especialmente de las propuestas de los candidatos conservadores porque pertenece a ese partido.
Se encierra en él un corazón desprendido, un alma delicada, un carácter forjado a punta de sacrificios y limitaciones. Don Hernando es ejemplo de bondad, de trabajo y de patriotismo para sus hijos, para familiares y amigos.

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