Alias Vargas, sembrador de minas en el Putumayo

Nota-11“Señor; perdóname por las minas que he sembrado”: alias “Vargas”

Mocoa

Por: German Arenas Usme

Foto: Diana Lozano

Luego de varios meses de insistencia y de haber surtido los tramites de ley me encuentro frente a un hombre de tez pálida, de contextura delgada y facciones indígenas quien se encuentra condenado a 14 años de prisión en una cárcel al sur del país tras habérsele comprobado su militancia como combatiente en el grupo guerrillero de las FARC.

Alias “Vargas”, como se le conocía en las filas guerrilleras es un hombre nacido en Leticia Amazonas, de 32 años de edad quien a los 16 años ingresa a las FARC, atraído por la ambición del poder que le ofertaron algunos milicianos cuando llego a Leguizamo Putumayo, junto con sus padres quienes buscaban un mejor bienestar para él y sus cuatro hermanos más.

“Un día cualquiera unos amigos me dijeron que si quería tener dinero y poder para conquistar a todas las mujeres del pueblo que ellos tenían la solución”, señalo con algo de sarcasmo. “No vacile en decir que si, al tiempo que les preguntaba que como podía obtener eso”, refirió “Vargas”, anotando que a los tres meses de la propuesta ya portaba un uniforme camuflado y un fusil hecho en madera.

En la pequeña sala prestada por la dirección de la cárcel para la entrevista Alejandro Bora Guiro, su nombre real había permitido compartir su historia como guerrillero de las FARC. Siempre estuvimos acompañados por un guardián del Instituto Nacional Penitenciario de Colombia INPEC, que no apartaba su mirada fija de nosotros.

Sin temor alguno me refirió que sus inicios en las filas armadas ilegales fueron en el frente 49 en el departamento del Putumayo, donde hizo experiencia en combate armado y luego recibió una instrucción en la fabricación e instalación de minas “quiebra-patas” hoy conocidas como antipersonal.

Con algo de emoción narraba como instalaba las minas por caminos veredales por orden de sus superiores que le advertían que esas minas son para acabar con los “patiamarrados”, o sea los soldados.

Su boca se secaba con frecuencia lo que lo obligaba hacer una pausa para tomar algo de agua para continuar su relato. Movía sus manos algo nerviosas al tiempo que elevaba su mirada hacia el cielo y con su voz aguda decía: “No sé cuántas minas sembré ni cuántos muertos deje”.

Un día cualquiera me dieron la orden de viajar al Caquetá, donde recibe una instrucción nueva de como armar y utilizar las minas, allí permanecí en el frente Domingo Biojo, del Bloque Oriental de las FARC, hasta que me capturaron luego de sostener un combate armado con soldados en la vereda Villalobos en San Vicente del Caguán.

Tenía tan solo 30 minutos para estar con Bora Guido, el minutero de un reloj colgado de la pared era inclemente y cada segundo lo aprovechaba al máximo, pero mi entrevistado era muy corto de palabras y lo que decía lo hacía pausadamente.

De repente giro su cabeza hacia donde estaba el guardián y con un solo movimiento le indico que quería irse ya, quede unas milésimas de segundos estático pero de inmediato reaccione y le pregunte con tono fuerte -¿Está arrepentido por haber sembrado tantas minas y por el mal que causo?. Contesto: Señor; perdóname por las minas que he sembrado. Le respondí yo no soy quien para perdonarle, y me recalco: “el Señor es Dios y no usted”, alejándose con su guardián por un estrecho y oscuro pasillo que lo llevaría de nuevo a su limitado mundo el patio y su celda.

La condena

El Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de Florencia, Caquetá, lo condenó a la pena principal de 14 años de prisión a Alejandro Bora Guiro por el delito de empleo, producción y fabricación de minas antipersonales en concurso con rebelión.

El hecho por el que el administrador de justicia le impuso pena a Bora Guiro, data del 9 de febrero pasado, cuando tropas adscritas a la Novena Brigada del Ejército entraron en combate con guerrilleros del frente Domingo Biojó del Bloque Oriental de las Farc, en la vereda Villalobos, jurisdicción del municipio de San Vicente del Caguán.

Tras varias horas de enfrentamiento, algunos guerrilleros huyeron de la zona, entre tanto otros resultaron heridos, entre ellos Bora Guiro, quien fue impactado en el cuello.

Al rebelde, quien a pesar del balazo, seguía combatiendo, se le dio captura, hallándosele en su poder, un fusil AK-43, tres proveedores para el mismo, un chaleco multipropósito, un paquete con tres minas antipersonales tipo piña, tres granadas de combate y 62 cartuchos de diferentes calibres.

Bora Guiro, fue evacuado de la zona y llevado a un centro asistencial, en el que una vez se recuperó, se identificó como Wilfrido Vargas, no obstante, a través de cotejo dactiloscópico y de consultar la base de datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, las autoridades, lograron establecer de quién se trataba realmente.

Durante las diligencias preeliminares de legalización de captura e imputación, Alejandro Bora Guiro, aceptó cargos y dijo que su misión en las Farc, consistía en instalar las minas antipersonales que sus superiores le entregaban y por orden del ‘Burro’, en lugares por los que se presumía que iba a pasar la Fuerza Pública.

Por eso y teniendo en cuenta que Bora Guiro abrevió el proceso, evitando ser vencido en el juicio oral, el Juez Segundo Penal del Circuito Especializado de Florencia, lo sentenció a la pena de 14 años de prisión más 73 meses de inhabilidad para el ejercicio de las funciones públicas, así mismo, deberá pagar la multa de 612.5 salarios mínimos mensuales legales vigentes.

Tanto la Fiscalía como la Defensa, se mostraron conformes con la decisión, por lo que la sentencia para a cosa juzgada.

En los departamentos del Putumayo 127 personas han pisado minas antipersonal entre 1.990 a marzo del 2.015, en Caquetá 910 personas.

Este 4 de Abril Remángate, no más minas antipersonal en Colombia menos en estos departamentos.-

Share This Post

One Comment - Write a Comment

Comments are closed.