Del amor y el desamor

Foto: www.ajilbab.com

Debo reconocer que soy un amante de la viejoteca, de esos éxitos bailables de todos los tiempos que prenden fiestas. En mi lista de Grooveshark tengo una canción de la nunca bien ponderada Sonora Dinamita llamada “El Desamor”. Aunque por su título parece un culebrón para botar lágrima, su mensaje es positivo.

Ricardo Solarte

Esta canción hace ver el vaso medio lleno donde otros lo ven medio vacío. Dice: “el amor es un viento, que cual viene que va, se muere y al momento vuelve a resucitar. Si me enamoro algún día, me desenamoraré, para tener la alegría de enamorarme otra vez…” los amantes de la música vieja deben saber de qué canción les hablo.

Esta composición le resta importancia al dolor del desamor para darle relevancia a la alegría de volver a enamorarse. Jaime Jaramillo “Papa Jaime” dice, con toda razón, que los colombianos somos producto de una cultura del sufrimiento. Hemos crecido con la falsa creencia de que para ser felices o reconocidos por los demás debemos haber pagado una alta cuota de dolor.

De hecho algunas personas se jactan de sus padecimientos cuando en una conversación interrumpen diciendo: “eso es nada, a mí sí que me ha tocado duro en la vida”, y cuentan su tragedia, como si se tratara de un gran mérito.

En las relaciones sentimentales también nos impusieron el sufrimiento. Las canciones de amor son extrañas y la gran mayoría de los artistas le cantan al desamor y al despecho como una cruz que se carga. Como si el amor fuera una rosa con muchas espinas con las que inevitablemente nos debemos topar.

Nada más lejos de la realidad. Cuando uno emprende una relación sentimental lo hace porque quiere pasar a un estado de bienestar superior. Es decir, abandona su soltería, en la que se siente plenamente realizado para compartir su vida con alguien que lo va a hacer aún más feliz.

Sin embargo, no siempre resultamos siendo buena compañía. La razón puede ser simple. Es probable que no seamos capaces de enfrentar y gozar nuestra soledad por falta de amor propio, quizá. Y si hay carencias de fondo difícilmente seremos un buen complemento para otra persona.

Enamorarse en la justa medida es otra de las recomendaciones, no mía, ni más faltaba. La hace el reconocido médico neurofisiólogo colombiano, Rodolfo Llinás. “La gente se mete unas enamoradas que casi no pueden ni respirar” dijo Llinás en una entrevista en Caracol Radio. Argumenta que esto atenta contra nuestro bienestar.

No más cultura del dolor y el sufrimiento. Tener la capacidad de enamorarnos es el regalo más grande que nos da la vida. Gocémonos todos los momentos que le robemos al amor, y cuando llegue la hora de desenamorarnos, pues cantemos como la Sonora Dinamita: “…me desenamoraré, para tener la alegría de enamorarme otra vez…”

Posdata: Grooveshark es una página web en la que se pueden escuchar música vía streaming de manera gratuita. Puede tener su propio listado de canciones y escucharlo donde vaya. Lo mejor, hay toda clase de música y el sonido es buenísimo.


Ricardo Solarte Ojeda
Director Creativo Antorcha, Cifras y Comunicación SAS
Periodista especializado en Economía y Negocios
Con especialización en Gerencia de Mercadeo Universidad EAN

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