Libertad o Corrupción

Ana Lucia Tovar M.

Permítame en primer lugar felicitar a los creadores de esta página abierta al interés del Putumayo y para los Putumayenses, para dar a conocer el acontecer a los colombianos y al mundo entero. Ojalá sigan así hasta donde sea posible, imparcial en la información, que bueno contar con un medio donde todavía existe la ética y el profesionalismo, así debe de ser, felicitar a quien se lo merece pero denunciar a la luz pública al que comete errores, máxime si se trata de servidores públicos, esto no hay que tomarlo como ofensa, persecución o enemigo, más bien agradecer porque lo hacen caer en cuenta y tomar correctivos en los errores cometidos y no irse de agache ante una sociedad. El Putumayo está cambiando, sus gobernantes también tendrán que hacerlo, ya no somos las ovejas del pasado.

Muchos éxitos a MiPutumayo.com.co

El Departamento del putumayo es inerme a la crisis que afronta Colombia, no solo en lo político, durante años hemos soportado y sobrevivido a la violencia de toda índole, injusticia, iniquidad, impunidad, y la corrupción por doquier y en cualquier rincón.

Si nos ponemos a meditar y a tertuliar con los entendidos en la materia estoy segura llegaríamos a unas conclusiones interesantes, muchos de nosotros por nuestras obligaciones, preocupaciones y por nuestra pasividad, no tenemos tiempo para descifrar este enigma, pero si en medio de todo lo que sucede, hiciéramos un alto en el camino, sacáramos un poco de nuestro apretado tiempo, para pensar bien, a cambiar viejos esquemas mañosos que lo único que han hecho es llevar al Putumayo a la ruina y al fracaso.

El cambio debería empezar por nosotros mismos y luego por los demás.

Trato de entender al Departamento que pertenezco, se también que muchos de los lectores les afecte y les causara enojo, pero vale la pena mencionar, al fin y al cabo es mi opinión.

Es frecuente escuchar las desdichas, que ha tenido que afrontar el Departamento, la incapacidad, negligencia o la indiferencia de nuestros gobernantes para resolver la problemática que existe, el alto índice de criminalidad, pobreza desigualdad social, analfabetismo, hambre deslazamiento forzado, amenazas, desalojo de tierras, por los grupos armados , educación, salud, vivienda digna, empleo, entre las más sentidas.

Al mismo tiempo nuestros dirigentes muestran un alto grado de ineficiencia, los más altos de nuestro país, seguida de la corrupción en el ramo administrativo.

Sus gentes están despertando, se escucha una que otra protesta seguida de algunas movilizaciones de ciudadanos inconformes, estamos ya perdiendo el miedo de hablar y de actuar y eso es mucha ganancia, los victimarios ya no tienen apoyo, así seremos más libres y podremos reclamar los derechos que por ley nos pertenecen.

Nadie ignora que el Departamento ha estado en manos equivocadas por quienes se dice ser representantes del pueblo.

No debemos seguir atados a los viejos esquemas políticos, tenemos conciencia de lo complejo de la problemática de nuestra descomposición social, étnica y cultural, no sigamos siendo el nido de las exclusiones y discordias, donde unos cuantos privilegiados derivan su riqueza predicando el discurso mezquino de desprecio.

La pregunta es que estamos haciendo para curar todos estos males, si el estado Colombiano no brinda garantías al ciudadano de común, estoy plenamente segura de que no, porque en este país se hace la ley y al mismo tiempo se hace la trampa.

Muy pronto se iniciaran las campañas para Alcaldes y Concejos y volveremos a escuchar las mismas promesas de siempre, ofreciendo “oportunidad para todos”- ser trasparentes, manos limpias, sentido de pertenencia, rebuscando cantidad de lemas, muchos de ellos de campañas electoreras de otros Departamentos, adaptándolos a esta tierra, donde la mayoría de la gente del sector rural carece de una educación adecuada, es allí donde los corruptos encuentran el punto débil para hacer sobresalir la astucia de los avivatos de turno, ofreciendo puestos, bultos de cemento, tejas de cinc y hasta comprando la conciencia, aprovechando de la ingenuidad aun de muchos Putumayenses.

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