Colombia cerró 2024 con 261.000 hectáreas de cultivos de coca, la cifra más alta registrada por el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI), según el informe presentado por el Gobierno Nacional y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). El dato representa un incremento del 3,5 % frente a las 253.000 hectáreas reportadas en 2023 y marca el cuarto año consecutivo de aumento, aunque corresponde al menor crecimiento porcentual de ese periodo.

De acuerdo con el informe, el fenómeno continúa concentrándose en territorios históricamente afectados por los cultivos ilícitos. El 90 % del área sembrada permanece en zonas con más de diez años de presencia de coca y 15 enclaves productivos concentran el 44 % de los cultivos del país, el doble de lo registrado en 2019. Entre los municipios con mayor extensión de coca figuran Tumaco (Nariño), que pasó de 23.000 a 31.300 hectáreas; Tibú (Norte de Santander), con 25.911 hectáreas; y El Tambo (Cauca). En contraste, municipios como Puerto Asís, Valle del Guamuez y Orito, en Putumayo, registraron reducciones en el área cultivada.
Por regiones, el mayor crecimiento se presentó en el Pacífico, donde los cultivos aumentaron un 14 %, al pasar de 107.078 a 121.612 hectáreas. También hubo incrementos en el Catatumbo, con un alza del 11 % hasta alcanzar 48.739 hectáreas. En contraste, Putumayo y Caquetá redujeron su área cultivada en un 14 %, mientras que la región Central disminuyó un 7 %. La Orinoquía y la Amazonía también registraron descensos.
El informe también evidencia cambios en la estrategia de lucha contra el narcotráfico. Durante 2024, las autoridades incautaron 889 toneladas de cocaína, un 19 % más que el año anterior, y destruyeron 5.226 laboratorios para el procesamiento de drogas. Sin embargo, la erradicación manual forzosa cayó un 54 %, al pasar de 20.325 hectáreas intervenidas en 2023 a 9.403 en 2024.
La publicación del informe estuvo precedida por diferencias entre el Gobierno colombiano y la UNODC sobre la metodología utilizada para estimar la producción potencial de cocaína. Como resultado, ambas partes acordaron actualizar ese modelo de medición, crear un comité científico e incorporar nuevos indicadores como «cocaína disponible» y «cocaína evitada», razón por la cual el indicador de producción potencial no fue incluido en esta edición del informe.