Tras la jornada de votación, el proceso electoral continúa con los escrutinios, etapa en la que las comisiones escrutadoras revisan y consolidan oficialmente los resultados registrados por los jurados de votación. Durante este procedimiento también se verifican las actas electorales y se resuelven las reclamaciones a que haya lugar, con el propósito de garantizar la transparencia, la legalidad y la exactitud de los resultados.

Los escrutinios son realizados por comisiones integradas por jueces de la República, notarios y otros funcionarios designados conforme a la ley, quienes desarrollan esta labor en los niveles auxiliar, municipal, departamental y nacional. Este proceso cuenta con el acompañamiento de los organismos de control, auditoría interna, auditoría externa, testigos electorales y observadores electorales nacionales e internacionales, entre ellos las misiones de observación de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea, fortaleciendo la transparencia y la confianza en el proceso electoral.



En el caso de las elecciones presidenciales, corresponde al Consejo Nacional Electoral (CNE) efectuar el escrutinio nacional, declarar oficialmente la elección del presidente y vicepresidente de la República y expedir las respectivas credenciales.