De La Espriella y socios prometen sacar la Amazonía del plan extractivista

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El candidato de la derecha es socio de empresarios petroleros y mineros como Serafino Iácono y Federico Restrepo Solano. Más recientemente, ha ganado visibilidad a través de la revista Semana, propiedad de Gabriel Gilinski. El grupo de empresarial de esa familia es el mayor accionista actual de GeoPark, una de las petroleras más grandes de la Amazonía colombiana. 

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Sus relaciones y su intención de impulsar el sector, incluso con fracking, han levantado dudas sobre el rol que tendría la Amazonía en sus planes mineroenergéticos, una región que el gobierno de Petro quiere declarar libre de proyectos petroleros y de minería

La Silla revisó su plan ambiental y las proyecciones de sus socios y también los consultó. Afirman que mantendrán al margen de la región su apetito extractivo lo cual coincide con el bajo potencial a futuro que muestra ese gran ecosistema. 

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Los socios mineros y petroleros de De la Espriella 

Una de las muchas diferencias entre De la Espriella e Iván Cepeda es su mirada a esa industria. Cepeda la ve como una amenaza para la vida en el planeta, aunque ha hablado de mantener la soberanía energética, mientras De la Espriella la ve como una oportunidad para producir riqueza. 

“La minería bien hecha genera empleo, inversión, desarrollo y progreso para miles de familias colombianas, el Estado debe ser un aliado de quienes trabajan dentro de la legalidad, no un problema u obstáculo”, dijo De la Espriella el domingo. 

Pero la relación del abogado con la industria minera y petrolera no es solo programática. Dos empresarios del sector han sido sus socios en una de sus empresas: Dominio De la Espriella, dedicada a la fabricación de licores bajo la marca Defensor. 

El 8 por ciento de las acciones están a nombre de Black Swan Finance Corp, propiedad del petrolero Serafino Iácono. La amistad entre Iácono y de De la Espriella ha sido publicitada por el mismo candidato presidencial. Iácono es un viejo conocido de la industria mineroenergética en Colombia. Ha tenido un rol fundamental en la empresa Aris Mining. Estuvo más de una década en su junta directiva, hasta 2024, cuando dio un paso al costado y se quedó con una participación minoritaria en sus acciones. 

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Aris tiene proyectos en Segovia (Antioquia), Marmato (Caldas) y este año compró las acciones de Minesa en California, cerca al páramo de Santurbán (Santander). Es la principal productora subterránea de oro y plata en el país. También tiene planes en Guyana, donde son dueños del proyecto Toroparu con el que esperan explotar recursos minerales a cielo abierto. La empresa le dijo a La Silla Vacía que no tiene ningún plan de tener operaciones en la Amazonía colombiana.

Recientemente, el empresario Iacono ha sido cuestionado porque le vendió un apartamento de lujo al presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, a precio de ganga. Por ese negocio, Roa fue imputado por presunto tráfico de influencias. Iacono se defiende y argumenta que el negocio fue totalmente legal.

Abelardo de La Espriella también es socio de Federico Restrepo Solano, CEO de Denarius Metals, una empresa dedicada a la explotación de metales como cobre, níquel, zinc, plomo y oro, donde Serafino Iacono también es presidente ejecutivo y accionista. Su proyecto principal en Colombia se llama Zancudo en Titiribí, Antioquia, donde busca extraer oro y plata. Restrepo Solano tiene el 5 por ciento de Dominio De la Espriella, a través de Divanci and York Capital Management SAS. En redes sociales, ha calificado a De la Espriella como su “hermano y amigo”.

“Denarius ha adoptado un compromiso ineludible con la preservación del medio ambiente, la protección de las áreas ambientales estratégicas, donde se encuentra la Amazonía, y la formalización minera, para acabar con la minería ilegal, que es un gran foco de contaminación. Puedo decir con propiedad que no vamos a invertir, explorar, avanzar o concretar proyectos en la Amazonía, ni en Colombia ni en ningún otro país de la cuenca del Río Amazonas”, le dijo Iácono a La Silla Vacía al ser consultado al respecto. 

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Sobre su relación con un eventual gobierno de Abelardo De la Espriella agregó que: “no va a cambiar nuestro compromiso con ese respeto por las instituciones y no sería el primer Presidente con el cual nos unirían lazos de amistad. Estamos para hacer empresa bajo las normas y la Constitución, como cualquier otro ciudadano”. 

Por otro lado, hay indicios de afinidad entre de La Espriella y Gabriel Gilinski en cuya revista ha ganado visibilidad. El empresario ha usado a Semana para hacer política. En estas elecciones, donó 2.100 millones de pesos a la campaña de Vicky Dávila, la antigua directora del medio. Tras su derrota en marzo, Dávila volvió a Semana y se estrenó con una entrevista donde se reconcilió con Abelardo de la Espriella, luego de haberle lanzado duras críticas en la campaña. 

La campaña De La Espriella también contrató el tracker de la Encuestadora Atlas Intel como reveló el periodista Melquisedec Torres , que es la que más pronto pronosticó el crecimiento del candidato y está haciendo encuestas públicas pagadas por Semana.

El grupo Gilinski es ahora el mayor accionista de la petrolera GeoPark, donde, según La República, Gabriel Gilinski tiene un puesto en la junta directiva. En la Amazonía colombiana opera 12 bloques y es propietaria del Oleoducto Binacional Amerisur. 

“El ingreso a la cuenca Putumayo le permitirá a GeoPark acceder a una cuenca de hidrocarburos subexplorada y de alto potencial”, dijo la empresa en 2020, cuando le compró la participación a la empresa Amerisur. Sin embargo, actualmente la empresa busca el cierre de seis de sus bloques petroleros en Putumayo. De acuerdo con ese mismo medio, Venezuela se convirtió en una prioridad emergente para la petrolera, debido a señales políticas y regulatorias más competitivas. Al ser consultada por su proyección en la Amazonía, La Silla Vacía no obtuvo respuesta. 

Campaña De la Espriella dice que no promovería minería y petróleo en la Amazonía 

La activista ambiental Sandra Bessudo, quien lidera la agenda ambiental de De la Espriella, le dijo a La Silla Vacía que en su eventual gobierno no promoverían la industria petrolera o la minería a gran escala en la Amazonía. También descartó la posibilidad de que se haga fracking en la región. “La Amazonía se respeta. Es un ecosistema estratégico y debemos parar la deforestación”, dijo.

La semana pasada, La Silla tuvo acceso a la propuesta ambiental de De la Espriella. Dentro de las 20 propuestas está un sistema de alertas tempranas para monitorear la deforestación, trazabilidad obligatoria de minerales y simplificación de permisos ambientales y consultas previas. Respecto al fracking, dice que se realizará con pilotos previos para evaluar su impacto ambiental, un cambio frente a lo que planteaba el candidato al principio de la campaña. 

“Están ensañados con el tema de que la política de fracking va a acabar con el medioambiente”, dice el candidato a la vicepresidencia, José Manuel Restrepo, en un video grabado desde un páramo. “Con la tecnología que tenemos podemos disminuir los riesgos sobre el medioambiente, siempre y cuando no se hagan en ecosistemas estratégicos como páramos, acuíferos, selvas y bosques”, le responde Bessudo. 

Sin embargo, las promesas no convencen a todos en la Amazonía. “Nosotros somos defensores de la tierra y más hoy, cuando la Amazonía hoy es sujeto de derechos. Nos jugaremos todo lo que esté a nuestro alcance para defender la tierra”, dice Marino Peña, líder de la Organización Zonal Indígena del Putumayo. 

La Amazonía colombiana no es promisoria para la industria petrolera

Más allá de las promesas de campaña y de las decisiones de un próximo gobierno, la realidad indica que los suelos amazónicos de Colombia no tienen un gran potencial y recientemente no ha habido descubrimientos de yacimientos que cambien el panorama.

Las cifras desde 2015 y las proyecciones a 2035 muestran un declive en Putumayo, que es el principal foco petrolero de esa región. Según la organización Natural Resource Governance Institute (Nrgi), a partir de los datos de Rystad Energy, en 2035 la producción caería en un 66,5% con respecto a la actual. En 1971 representaba el 43% de la producción nacional, mientras ahora solo es el 3%. La mayoría de pozos tienen más de 20 años, se ha explotado un 75% de su capacidad y no se han encontrado nuevas reservas. 

“En Colombia no hay apetito por la Amazonía en materia de minería ni de hidrocarburos. Los mayores y mejores prospectos están en otro lado”, dice el exministro de Minas, Amylkar Acosta. 

En materia de minería, el yacimiento más grande es el de Mocoa, que de acuerdo a cifras de Libero Cobre, la empresa que tiene los títulos, son alrededor de 4.000 millones de libras de cobre. Una cifra importante, pero baja comparada con Chile o Perú, los dos principales países productores de ese mineral. Este proyecto está en etapa de exploración por lo que aún no tiene permisos ambientales para explotación. 

“Cualquiera que llegue a la presidencia tiene que abrir espacio en el país para la explotación de yacimientos estratégicos como el cobre. La mayor apuesta del país está en la Quebradona, en Jericó (Antioquia), los demás son pequeños proyectos”, dice Acosta. “Con el Coltán no se ha podido en Colombia. El mayor potencial está en zonas fronterizas, lo que lo ha hecho propicio para la minería ilegal”, agrega. 

Según la revisión de cifras del geólogo y periodista científico, Juan David Rodríguez, actualmente hay 164 títulos mineros en la Amazonía de diversos minerales: oro, cobre, molibdeno, materiales de arrastre. Hay 297 más solicitudes de títulos. Sumados abarcan más de 500 mil hectáreas, la mayoría están en Putumayo y en Guainía. 

En materia de petróleo, hay 38 áreas asignadas entre Putumayo y Caquetá, por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), correspondientes a un poco más de 1.8 millones de hectáreas. De esas, hasta octubre del año pasado, 21 estaban en exploración, 14 en producción y 3 en evaluación.

“La viabilidad de proyectos petroleros o mineros no depende exclusivamente de la voluntad política de su gobierno. Depende de que en el suelo se den ciertas condiciones que favorezcan potencial minero o de hidrocarburos, pero también de factores ambientales y sociales”, dice Flover Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos de la Energía (Acggp). “Las áreas petroleras representan una fracción relativamente pequeña del territorio amazónico y la intervención física de las exploraciones es mucho menor al área fijada en los contratos”, agrega.

Técnicamente también es poco probable que haya fracking. “No se ha identificado una roca generadora de hidrocarburos que pueda tener potencial para ser considerado un yacimiento no convencional. Pensar en hacer fracking en la Amazonía dista de la realidad geológica”, dice Rodríguez. 

Con la llave del petróleo a punto de cerrarse y los pocos proyectos mineros en marcha, el gobierno Petro busca declarar la Amazonía como un territorio libre de petróleo y minería a gran escala. La decisión fue anunciada con bombos y platillos en la cumbre de cambio climático de Brasil, pero sigue en etapa de consulta previa y no es claro si quedará en firme antes de que Petro se vaya de la Casa de Nariño. 

“A la Amazonía hay que darle la máxima protección: cero minería, cero explotación de petróleo, cero conversión de tierras para soya o ganadería. El reciente decreto de Petro es sensato. De la Espriella y Cepeda deberían seguir esa línea”, dice el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez, quien apoyó la campaña de Paloma Valencia y ahora se plantea votar en blanco. 

Sobre la resolución, Bessudo respondió: “No la conozco. Lo que puedo decir es que la Amazonia se protege”.


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