Los expertos estudian desde hace años cómo estas aves han logrado adaptarse al paisaje urbano.
Las cotorras son una presencia habitual en muchas ciudades sudamericanas. Sus chillidos, vuelos en grupo y enormes nidos de ramas instalados en árboles o estructuras elevadas las convierten en una de las aves urbanas más visibles.

Pero verlas repetidamente cerca de una vivienda no suele ser casualidad. Según distintos estudios, su presencia puede revelar que el entorno ofrece recursos suficientes para sobrevivir, como alimento, agua y lugares seguros para anidar.
Por qué las cotorras regresan siempre al mismo lugar
Las cotorras, especialmente la cotorra monje (Myiopsitta monachus), buscan zonas con acceso constante a comida y refugio. Calles arboladas, jardines, parques y barrios con árboles altos suelen atraerlas con mayor frecuencia.
Además, son aves sociales que se desplazan en grupos y mantienen comunicación constante mediante vocalizaciones, por lo que suelen hacerse más notorias al amanecer y al atardecer.
Su dieta incluye semillas, frutos, flores y otros recursos disponibles en espacios urbanos. También pueden aprovechar comederos instalados por personas.
Cuando encuentran un entorno favorable, repiten rutas y permanecen durante años.
Una de las características más llamativas de estas aves son sus grandes nidos comunales, construidos con ramas y formados por múltiples compartimentos donde viven varias parejas.
Investigaciones registraron que otras especies también utilizan estos nidos, convirtiéndolos en refugio compartido para distintas aves.
Un estudio realizado en parques de Buenos Aires identificó 128 nidos distribuidos en 60 árboles, siendo los cedros una de las especies preferidas para anidar.
Los investigadores señalan que árboles altos, robustos y con ramas densas aumentan las probabilidades de atraer colonias.
Pero no siempre construyen sus nidos en vegetación. Algunas colonias utilizan torres eléctricas, postes o estructuras elevadas.
La presencia de cotorras puede indicar que un barrio mantiene condiciones favorables para ciertas especies silvestres, con vegetación suficiente y recursos disponibles.
Sin embargo, los expertos advierten que la abundancia de una sola especie no significa necesariamente que todo el ecosistema urbano esté sano.
Cómo atraer aves sin generar riesgos
Mantener árboles frutales o productores de semillas, conservar zonas de sombra y colocar agua limpia puede favorecer la presencia de aves.
No obstante, si aparece un nido cerca de líneas eléctricas o estructuras peligrosas, los especialistas recomiendan no retirarlo por cuenta propia y contactar a las autoridades competentes. (I)