Por: *Alexander Africano
๐๐ฐ๐ฏ ๐ข๐ญ ๐ฎ๐ฆ๐ฏ๐ฐ๐ด ๐๐๐๐ฉ๐ (๐ฌ๐ณ) ๐ฅ๐๐ง๐จ๐ค๐ฃ๐๐จ ๐ข๐ช๐๐ง๐ฉ๐๐จ (01 mujer) ๐บ ๐บ ๐ฎ๐ข๐ด ๐ฅ๐ฆ 65 ๐ฉ๐ฆ๐ณ๐ช๐ฅ๐ข๐ด ๐ฑ๐ฐ๐ณ ๐ข๐ณ๐ฎ๐ข ๐ฅ๐ฆ ๐ง๐ถ๐ฆ๐จ๐ฐ ๐ฅ๐ฆ๐ซ๐ข ๐ญ๐ข ๐ค๐ฐ๐ฏ๐ง๐ณ๐ฐ๐ฏ๐ต๐ข๐ค๐ช๐ฐฬ๐ฏ ๐ฆ๐ฏ ๐ฆ๐ญ ๐ด๐ฆ๐ค๐ต๐ฐ๐ณ ๐ฅ๐ฆ ๐๐ข ๐๐ฏ๐ด๐ช๐ญ๐ญ๐ข๐ฅ๐ข, ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ณ๐ฆ ๐๐ถ๐ข๐ฎ๐ฃ๐ชฬ๐ข ๐บ ๐๐ช๐ต๐ข๐บ๐ฐฬ, ๐ฆ๐ฏ ๐๐ช๐ญ๐ท๐ช๐ข, ๐ฆ๐ฏ ๐ฎ๐ฆ๐ฅ๐ช๐ฐ ๐ฅ๐ฆ ๐ถ๐ฏ๐ข ๐ฅ๐ช๐ด๐ฑ๐ถ๐ต๐ข ๐ต๐ฆ๐ณ๐ณ๐ช๐ต๐ฐ๐ณ๐ช๐ข๐ญ ๐๐๐๐ฬ๐๐๐๐.

Lo ocurrido entre comuneros de los pueblos Nasa y Misak en Silvia, Cauca, no puede leerse como una simple riรฑa, ni como un hecho aislado, ni mucho menos como una disputa mรกs por un predio. Lo que hoy enluta al Cauca es una tragedia profunda entre pueblos hermanos, entre comunidades histรณricamente victimizadas, entre pueblos que han resistido al despojo, al abandono estatal, al conflicto armado y a la indiferencia de un paรญs que muchas veces solo mira los territorios indรญgenas cuando ya hay muertos sobre la tierra.
Los reportes mรกs serios hablan de al menos siete (07) personas muertas entre estas una mujer, al menos 110 lesionados de los cuales 65 serรญan con arma de fuego aunque las cifras siguen en verificaciรณn. Tambiรฉn se ha informado que la confrontaciรณn ocurre en el sector de La Ensillada, entre Guambรญa y Pitayรณ, en Silvia, en medio de una disputa territorial que distintas fuentes ubican alrededor de miles de hectรกreas reclamadas por ambas comunidades como parte de su memoria, su derecho y su existencia colectiva. ๏ฟผ
Pero reducir este dolor a una pelea por tierra serรญa quedarse en la superficie. Aquรญ hay una herida mรกs antigua: la incapacidad del Estado para resolver con justicia, oportunidad y claridad los conflictos territoriales รฉtnicos. Cuando las instituciones tardan aรฑos, cuando los actos administrativos no logran prevenir tensiones, cuando las comunidades sienten que sus derechos ancestrales se cruzan y ninguna autoridad logra armonizar esas reclamaciones, el territorio deja de ser casa comรบn y se convierte en frontera de dolor.
๐๐ฎ ๐๐ถ๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ฎ, ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฎ ๐น๐ผ๐ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ๐ ๐ถ๐ป๐ฑ๐ถฬ๐ด๐ฒ๐ป๐ฎ๐, ๐ป๐ผ ๐ฒ๐ ๐บ๐ฒ๐ฟ๐ฐ๐ฎ๐ป๐ฐ๐ถฬ๐ฎ. ๐ก๐ผ ๐ฒ๐ ๐๐ผ๐น๐ผ ๐ฎฬ๐ฟ๐ฒ๐ฎ, ๐น๐ถ๐ป๐ฑ๐ฒ๐ฟ๐ผ๐, ๐ฒ๐๐ฐ๐ฟ๐ถ๐๐๐ฟ๐ฎ ๐ผ ๐ฟ๐ฒ๐๐ผ๐น๐๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป. ๐๐ฎ ๐๐ถ๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ฎ ๐ฒ๐ ๐บ๐ฒ๐บ๐ผ๐ฟ๐ถ๐ฎ, ๐ผ๐บ๐ฏ๐น๐ถ๐ด๐ผ, ๐บ๐ฒ๐ฑ๐ถ๐ฐ๐ถ๐ป๐ฎ, ๐ฎ๐๐๐ผ๐ฟ๐ถ๐ฑ๐ฎ๐ฑ, ๐ฎ๐น๐ถ๐บ๐ฒ๐ป๐๐ผ, ๐ฒ๐๐ฝ๐ถ๐ฟ๐ถ๐๐๐ฎ๐น๐ถ๐ฑ๐ฎ๐ฑ ๐ ๐ณ๐๐๐๐ฟ๐ผ. ๐ฃ๐ผ๐ฟ ๐ฒ๐๐ผ, ๐ฐ๐๐ฎ๐ป๐ฑ๐ผ ๐ฑ๐ผ๐ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ๐ ๐ผ๐ฟ๐ถ๐ด๐ถ๐ป๐ฎ๐ฟ๐ถ๐ผ๐ ๐น๐น๐ฒ๐ด๐ฎ๐ป ๐ฎ ๐ฒ๐ป๐ณ๐ฟ๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐ฟ๐๐ฒ ๐ฝ๐ผ๐ฟ ๐ฒ๐น๐น๐ฎ, ๐ป๐ผ ๐๐ผ๐น๐ผ ๐๐ฒ ๐ฟ๐ผ๐บ๐ฝ๐ฒ ๐น๐ฎ ๐ฐ๐ผ๐ป๐๐ถ๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฎ: ๐๐ฒ ๐ณ๐ฟ๐ฎ๐ฐ๐๐๐ฟ๐ฎ ๐๐ป๐ฎ ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐๐ฒ ๐ฑ๐ฒ๐น ๐๐ฒ๐ท๐ถ๐ฑ๐ผ ๐ฒ๐๐ฝ๐ถ๐ฟ๐ถ๐๐๐ฎ๐น ๐ ๐ฝ๐ผ๐น๐ถฬ๐๐ถ๐ฐ๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐น๐ฎ ๐ฟ๐ฒ๐๐ถ๐๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฎ ๐ถ๐ป๐ฑ๐ถฬ๐ด๐ฒ๐ป๐ฎ ๐ฒ๐ป ๐๐ผ๐น๐ผ๐บ๐ฏ๐ถ๐ฎ.
Este no es un conflicto nuevo. En 2018 ya se habรญan registrado enfrentamientos entre comunidades Nasa y Misak en Caldono, tambiรฉn por predios en disputa, con reportes de personas heridas y llamados al diรกlogo. Aรฑos despuรฉs, la historia parece repetirse con mayor gravedad. Lo que antes dejรณ heridos, hoy deja muertos. Lo que antes era una alerta, hoy es una tragedia anunciada. ๏ฟผ
Y aquรญ debe decirse algo con responsabilidad: no se puede estigmatizar a ningรบn pueblo. Ni el pueblo Nasa ni el pueblo Misak pueden ser presentados como enemigos de la paz. Ambos han sido vรญctimas. Ambos han defendido la vida. Ambos tienen autoridades, mayores, mujeres, jรณvenes, guardias y sabedores que han sostenido procesos comunitarios en medio de la guerra. Precisamente por eso duele mรกs. Porque no estamos ante enemigos histรณricos, sino ante pueblos hermanos atrapados en una disputa que el Estado, las organizaciones indรญgenas y las instancias de justicia propia deben ayudar a desescalar antes de que se vuelva irreversible.
๐๐ฎ ๐๐ด๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฎ ๐ก๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผ๐ป๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ ๐ง๐ถ๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ฎ๐ – ๐๐ก๐ง, ๐ฒ๐ป ๐บ๐ฎ๐ฟ๐๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐ฒ๐๐๐ฒ ๐ฎ๐ปฬ๐ผ, ๐ฑ๐ถ๐ท๐ผ ๐ฎ๐น๐ด๐ผ ๐พ๐๐ฒ ๐ฑ๐ฒ๐ฏ๐ฒ๐ฟ๐ถฬ๐ฎ ๐๐ฒ๐ฟ ๐ฝ๐๐ป๐๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐๐ถ๐ฑ๐ฎ: โ๐ป๐ผ ๐ต๐ฎ๐ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ๐ ๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฑ๐ผ๐ ๐ป๐ถ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ๐ ๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ฒ๐ฑ๐ผ๐ฟ๐ฒ๐โ. ๐๐๐ฎ ๐ณ๐ฟ๐ฎ๐๐ฒ ๐ป๐ผ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฑ๐ฒ ๐พ๐๐ฒ๐ฑ๐ฎ๐ฟ๐๐ฒ ๐ฒ๐ป ๐๐ป ๐ฐ๐ผ๐บ๐๐ป๐ถ๐ฐ๐ฎ๐ฑ๐ผ. ๐๐ฒ๐ฏ๐ฒ ๐ฐ๐ผ๐ป๐๐ฒ๐ฟ๐๐ถ๐ฟ๐๐ฒ ๐ฒ๐ป ๐๐ป๐ฎ ๐ฟ๐๐๐ฎ ๐ฟ๐ฒ๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ ๐บ๐ฒ๐ฑ๐ถ๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป, ๐ฐ๐น๐ฎ๐ฟ๐ถ๐ณ๐ถ๐ฐ๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป, ๐ด๐ฎ๐ฟ๐ฎ๐ป๐๐ถฬ๐ฎ๐ ๐ ๐ฟ๐ฒ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป. ๐ฆ๐ถ ๐ป๐ผ ๐ต๐ฎ๐ ๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ฒ๐ฑ๐ผ๐ฟ๐ฒ๐, ๐๐ฎ๐บ๐ฝ๐ผ๐ฐ๐ผ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฑ๐ฒ ๐ต๐ฎ๐ฏ๐ฒ๐ฟ ๐ต๐๐บ๐ถ๐น๐น๐ฎ๐ฑ๐ผ๐. ๐ฆ๐ถ ๐ป๐ผ ๐ต๐ฎ๐ ๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฑ๐ผ๐, ๐๐ฎ๐บ๐ฝ๐ผ๐ฐ๐ผ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฑ๐ฒ ๐ต๐ฎ๐ฏ๐ฒ๐ฟ ๐ถ๐บ๐ฝ๐ผ๐๐ถ๐ฐ๐ถ๐ผ๐ป๐ฒ๐. ๐ฆ๐ถ ๐ฎ๐บ๐ฏ๐ผ๐ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ๐ ๐๐ถ๐ฒ๐ป๐ฒ๐ป ๐บ๐ฒ๐บ๐ผ๐ฟ๐ถ๐ฎ ๐๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ถ๐๐ผ๐ฟ๐ถ๐ฎ๐น, ๐ฒ๐ป๐๐ผ๐ป๐ฐ๐ฒ๐ ๐น๐ฎ ๐๐ฎ๐น๐ถ๐ฑ๐ฎ ๐ฑ๐ฒ๐ฏ๐ฒ ๐๐ฒ๐ฟ ๐ถ๐ป๐๐ฒ๐ฟ๐ฐ๐๐น๐๐๐ฟ๐ฎ๐น, ๐ท๐๐ฟ๐ถฬ๐ฑ๐ถ๐ฐ๐ฎ, ๐ฒ๐๐ฝ๐ถ๐ฟ๐ถ๐๐๐ฎ๐น ๐ ๐ต๐๐บ๐ฎ๐ป๐ถ๐๐ฎ๐ฟ๐ถ๐ฎ. ๏ฟผ
Esta instituciรณn deberรก aclarar y verificar con mucho cuidado las tierras asignadas al pueblo Nasa recientemente mรกs aรบn cuando el pueblo Misak hasta donde se sabe posee escrituras de sus territorios.
La prioridad inmediata es detener la violencia, atender a los heridos, recuperar los cuerpos con dignidad, proteger a mujeres, niรฑos, mayores y autoridades, y evitar retaliaciones. Despuรฉs vendrรก lo mรกs difรญcil: reconstruir la palabra. Porque cuando corre sangre entre pueblos indรญgenas, no basta con instalar una mesa. Hay que sanar la palabra, revisar los procedimientos, escuchar a los mayores, garantizar presencia neutral y abrir un camino donde la justicia propia y la institucionalidad nacional no compitan, sino se complementen.
Tambiรฉn hay una lecciรณn polรญtica de fondo: la reforma agraria, la formalizaciรณn de tierras y el reconocimiento de derechos รฉtnicos no pueden hacerse como simples trรกmites de escritorio. Cada hectรกrea en territorios ancestrales tiene historia, tensiones, memoria y posibles conflictos cruzados. Si el Estado no anticipa esos riesgos, termina administrando expedientes mientras las comunidades ponen los muertos.
๐๐ผ๐น๐ผ๐บ๐ฏ๐ถ๐ฎ ๐ป๐ผ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฑ๐ฒ ๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐บ๐ถ๐๐ถ๐ฟ ๐พ๐๐ฒ ๐น๐ผ๐ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ๐ ๐ถ๐ป๐ฑ๐ถฬ๐ด๐ฒ๐ป๐ฎ๐, ๐พ๐๐ฒ ๐๐ฎ๐ป๐๐ผ ๐ต๐ฎ๐ป ๐ฒ๐ป๐๐ฒ๐ปฬ๐ฎ๐ฑ๐ผ ๐๐ผ๐ฏ๐ฟ๐ฒ ๐ฟ๐ฒ๐๐ถ๐๐๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฎ, ๐ฝ๐ฎ๐น๐ฎ๐ฏ๐ฟ๐ฎ, ๐๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ถ๐๐ผ๐ฟ๐ถ๐ผ ๐ ๐๐ถ๐ฑ๐ฎ, ๐๐ฒ๐ฟ๐บ๐ถ๐ป๐ฒ๐ป ๐ฒ๐ป๐ณ๐ฟ๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐ฑ๐ผ๐ ๐บ๐ถ๐ฒ๐ป๐๐ฟ๐ฎ๐ ๐น๐ฎ๐ ๐ถ๐ป๐๐๐ถ๐๐๐ฐ๐ถ๐ผ๐ป๐ฒ๐ ๐น๐น๐ฒ๐ด๐ฎ๐ป ๐๐ฎ๐ฟ๐ฑ๐ฒ. ๐ง๐ฎ๐บ๐ฝ๐ผ๐ฐ๐ผ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฑ๐ฒ ๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐บ๐ถ๐๐ถ๐ฟ ๐พ๐๐ฒ ๐ฎ๐ฐ๐๐ผ๐ฟ๐ฒ๐ ๐ฝ๐ผ๐น๐ถฬ๐๐ถ๐ฐ๐ผ๐, ๐ฒ๐ ๐๐ฒ๐ฟ๐ป๐ผ๐ ๐ผ ๐ฎ๐ฟ๐บ๐ฎ๐ฑ๐ผ๐ ๐ถ๐ป๐๐๐ฟ๐๐บ๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐น๐ถ๐ฐ๐ฒ๐ป ๐ฒ๐๐๐ฎ๐ ๐๐ฒ๐ป๐๐ถ๐ผ๐ป๐ฒ๐ ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฎ ๐ฑ๐ฒ๐ฏ๐ถ๐น๐ถ๐๐ฎ๐ฟ ๐น๐ฎ ๐ผ๐ฟ๐ด๐ฎ๐ป๐ถ๐๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป ๐ถ๐ป๐ฑ๐ถฬ๐ด๐ฒ๐ป๐ฎ ๐ผ ๐ฐ๐ผ๐ป๐๐ฒ๐ฟ๐๐ถ๐ฟ ๐ฒ๐น ๐ฑ๐ผ๐น๐ผ๐ฟ ๐ฒ๐ป ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐ฝ๐ฎ๐ด๐ฎ๐ป๐ฑ๐ฎ.
Hoy el llamado debe ser uno solo: que se detenga la confrontaciรณn y que se imponga la sabidurรญa. Que hablen los mayores antes que los machetes. Que actรบe la institucionalidad antes que el rumor. Que se escuche a las mujeres antes que la rabia. Que la Guardia Indรญgena vuelva a ser sรญmbolo de protecciรณn de la vida y no testigo impotente de una tragedia entre hermanos.
Lo de Silvia no debe ser usado para dividir a los pueblos indรญgenas. Debe servir para exigir una salida seria, urgente y respetuosa. Porque cuando dos pueblos originarios se enfrentan, pierde la memoria, pierde la autonomรญa, pierde la paz territorial y pierde Colombia.
๐๐ฎ ๐๐ถ๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ฎ ๐ป๐ผ ๐ฝ๐๐ฒ๐ฑ๐ฒ ๐๐ฒ๐ด๐๐ถ๐ฟ ๐ฐ๐ผ๐ป๐๐ฎ๐ป๐ฑ๐ผ ๐บ๐๐ฒ๐ฟ๐๐ผ๐. ๐๐ฎ ๐๐ถ๐ฒ๐ฟ๐ฟ๐ฎ ๐ฑ๐ฒ๐ฏ๐ฒ ๐๐ผ๐น๐๐ฒ๐ฟ ๐ฎ ๐ฐ๐ผ๐ป๐๐ฎ๐ฟ ๐๐ฒ๐บ๐ถ๐น๐น๐ฎ๐, ๐ฝ๐ฎ๐น๐ฎ๐ฏ๐ฟ๐ฎ, ๐ฎ๐ฐ๐๐ฒ๐ฟ๐ฑ๐ผ๐ ๐ ๐๐ถ๐ฑ๐ฎ.
*Consejero de Paz@@
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