- La coalición NiñezYA analizó los programas de gobierno de los candidatos/as a la presidencia. Asegura que proponen acciones para garantizar derechos como la educación y la nutrición, pero siguen en deuda con derechos tan importantes como el juego, la participación, la paz y la crianza sin violencia.
- Llamado a los votantes a pensar en la niñez de manera integral.
Bogotá, 21 de mayo de 2022. A pesarde que cada 20 horas unniño oniña es reclutado para la guerra (Unicef); cada 24 horas 80 son víctimas de desplazamiento y refugio (Coalico) y en el mismo lapso 217 son violentados en el país (INS), las acciones para protegerlos de estas situaciones no son explícitas en las propuestas de campaña de la mayoría de los candidatos/as a la presidencia. Incluso en algunos ni si quiera son mencionadas.

“La triple crisis que afecta a más de 2,1 millones de niñas, niños y adolescentes por cuenta del recrudecimiento del conflicto armado, la movilidad humana y el cambio climático no es abordada de manera contundente en la gran mayoría de los programas de gobierno de quienes aspiran a llegar a la Casa de Nariño. Además, los derechos al juego, la participación y a la justicia restaurativa y pedagógica en situaciones de conflicto con la ley no son suficientemente visibles en estas propuestas gubernamentales”, señaló NiñezYA.
Esta coalición de 200 organizaciones y redes de la sociedad civil, que buscan la inclusión de diez asuntos impostergables para el desarrollo de la niñez en programas de gobierno y planes de desarrollo, llegó a esa conclusión tras analizar las propuestas de campaña de los 12 candidatos/as en la contienda electoral. Un ejercicio que ha realizado en las últimas tres campañas presidenciales.
El análisis reveló que las propuestas más sólidas se centran en la expansión de la cobertura educativa en los niveles básico, medio y superior, mediante el uso de nuevas tecnologías, subsidios, becas y pagos; así como en la mejora de la calidad educativa a través de la evaluación del desempeño docente. Además, aunque en pocos casos, encontró acciones para mejorar las condiciones de las madres comunitarias que atienden a la primera infancia. Asimismo, identificó estrategias para combatir el hambre, promover la salud física y mental y garantizar el acceso al agua potable.
La coalición también destaca acciones y metas para lograr que las familias tengan las capacidades para cuidar y proteger, las cuales están en gran medida enmarcadas en la reducción de la pobreza, especialmente de madres cabeza de familia; el sistema de cuidado y la monetización de la economía del cuidado, al igual que en la construcción de viviendas dignas. No obstante, la realidad de miles de niños, niñas y adolescentes en el país evidencia que se requiere más que eso. Cada día, cerca de 150 niños y niñas ingresan al sistema de protección por vulneración de sus derechos (ICBF), una cifra que refleja la urgencia de fortalecer las acciones de prevención de las violencias, promover entornos seguros y protectores, y acompañar a las familias para que cuenten con las condiciones necesarias para cuidar y proteger a la niñez.
Adicionalmente, el derecho a la salud y la nutrición requiere incluir otros asuntos clave como la lactancia materna; el monitoreo de la situación nutricional con la encuesta ENSIN y la prevención de la mortalidad infantil y materna. En educación, no son frecuentes las acciones para la universalización de los tres primeros grados, especialmente en zonas rurales y municipios del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), y la ejecución del Plan de Acción de Escuelas Seguras y de la Política de Educación en Emergencias, aún sin recursos, que permita prevenir que cada día 20 niñas, niños y adolescentes dejen de ir a la escuela por efectos de la violencia criminal y el conflicto armado en 2026 (JEP).
Los derechos al juego y a la participación de toda la niñez y la adolescencia, así como a la justicia restaurativa y pedagógica para los adolescentes del Sistema de Responsabilidad Penal (SRPA) son derechos ausentes. Las escasas menciones que se identificaron no cumplen a cabalidad con la garantía de los derechos como está contemplada en las leyes. Por ejemplo, para el SRPA no se especifica cómo se fortalecerán las medidas alternativas a la privación de la libertad, las condiciones dignas con enfoque de género y la atención integral dentro de los centros.
“A diferencia de lo que sucede con candidatos/as a gobernaciones y alcaldías, quienes aspiran a la Presidencia de la República no están obligados a registrar un programa de gobierno, por tanto, se entiende que las propuestas están en constante evolución. De hecho, en los encuentros que NiñezYA tuvo con 10 de las 13 campañas que estaban en contienda hasta los primeros días de mayo, pudo constatar el interés de los equipos programáticos en fortalecer el enfoque de la niñez en sus propuestas”, señaló la coalición.
Por ello, NiñezYA invita tanto a candidatos/as como a los electores a hacer la lectura completa de este análisis y a complementarla con el Tercer Informe La Niñez no da Espera,en el que se registran las deudas que Colombia tiene con esta población y la manera en que pueden ser saldadas. Los dos documentos se encuentran en la página web de NiñezYA: https://ninezya.org/
“El próximo 31 de mayo Colombia irá a las urnas para decidir quién habitará la Casa de Nariño los próximos cuatro años. El 26% de la población, que son niñas, niños y adolescentes, no tiene la posibilidad de hacer parte de esa votación. Sus demandas deben ser canalizadas por los ciudadanos que sí pueden ejercer ese derecho y a ellos apelamos”, reiteró NiñezYA.
La niñez no da espera
- En el año 1.700.000 niñas y niños se ven afectados por desastres naturales. La niñez, especialmente la primera infancia, es la más vulnerable a fenómenos asociados a desastres naturales (Fondo Acción).
- 25% de la población padece inseguridad alimentaria (DANE y FAO).
- Solo la mitad de las niñas y los niños en primera infancia logra educación inicial (SSDIPI), la misma cantidad de adolescentes que puede ingresar a décimo y once (Fundación Empresarios por la Educación).
- 43% de niñas y niños en Colombia juegan una hora o menos al día y 60% no tiene un parque o lugar adecuado y cercano para hacerlo. El juego no es considerado como un derecho fundamental a pesar de ser reconocido como tal en la Constitución Nacional y en la Convención de los Derechos del Niño (Universidad Nacional de Colombia y Politécnico Gran Colombiano).
- Solo 10% de las capitales del país convoca a las sesiones obligatorias de los Consejos de Juventud, espacios de participación también para la niñez y la adolescencia (Fundación Colombia 2050 y Asocapitales).
- Niñas y niños menores de 5 años de La Guajira, Vaupés, Vichada, Guainía, Amazonas, Chocó y Cauca tienen las mayores afectaciones por desnutrición crónica.
- Niñas y niños de zonas rurales y municipios PDET viven con las mayores condiciones de pobreza, pues el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) triplica al de las cabeceras municipales (24,3 por ciento vs. 7,8 por ciento). Además, las regiones Caribe y Orinoquía registran niveles de pobreza multidimensional hasta seis y siete veces superiores a los observados en Bogotá.
- Colombia apenas invierte el 0,83% del PIB en la niñez, se requiere de manera adicional 2,36% cada año hasta el 2030 para desarrollar las políticas de primera infancia, infancia y adolescencia (cálculo de Save The Children y Universidad Javeriana).
“Los avances que hemos logrado en el desarrollo de la niñez no son suficientes, de hecho, son frágiles y no llegan a todos los rincones del país. Se requieren metas ambiciosas, con presupuestos, indicadores y estrategias innovadoras en diversos frentes en las propuestas de campaña y en el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030. Por eso, la niñez debe estar en el centro de las propuestas de los candidatos/as y de las decisiones de los votantes”, reiteró NiñezYA.
Qué dicen niñas, niños y adolescentes-Vota por mí
NiñezYA realizó en 2025 la consulta ‘El país de mis sueños’: 1.916 niñas, niños y adolescentes de 18 departamentos manifestaron cuáles son sus percepciones, aspiraciones y preocupaciones en relación con la Colombia en la que desean vivir.
En sus palabras, el país ideal es aquel donde “todos podemos vivir tranquilos con nuestras familias”; “nadie pasa hambre”; “no hay guerra, ni gritos”; “los desacuerdos se resuelven hablando”; “se nos escucha sin ser juzgados”; “podemos jugar sin miedo”; “nuestras opiniones son escuchadas y tomadas en cuenta” y “todos los niños y niñas podemos ir a la escuela”.
Su mensaje es claro y urgente: escuchar a la niñez es construir un presente y un futuro más justo, pacífico y sostenible.