
El comunicador habló sobre su aspiración al Congreso y las iniciativas que impulsaría para su departamento.
En entrevista con EL TIEMPO, el periodista y candidato liberal a la Cámara de Representantes por Putumayo, Germán Ortiz (102), contó detalles de su campaña y los proyectos que tiene pensados para su departamento.
¿Quién es Germán Ortiz?
Soy putumayense, nací en Puerto Asís, me crié en San Francisco y vivo actualmente en Mocoa. Es decir, he vivido en las tres zonas del departamento de Putumayo, que son Alto, Medio y Bajo Putumayo. Soy periodista, soy abogado, tengo una especialización en Derecho Administrativo y otra especialización en Gestión Ambiental. Tengo una experiencia de 16 años en el Congreso; fui asesor de tres representantes a la Cámara y de dos senadores. Fui asesor de Presidencia de la República. Conozco el Congreso, sé cómo funciona. Esos 16 años de experiencia me dieron la oportunidad de conocer el Congreso de la República y no ir a improvisar ni un solo minuto en el trabajo que queremos hacer.
¿Por qué representar al Putumayo en la Cámara?

Mi compromiso con el departamento no es de campaña; mi amor y compromiso con el departamento es un compromiso de toda la vida, es un tema de vida. Y lo que queremos es llegar a servir, convertirnos en voceros de nuestro departamento, de la gente de nuestro departamento, ante las instancias nacionales. Como periodista hemos sido voceros durante muchos años de las comunidades ante las autoridades locales, ante las dependencias locales, sobre las problemáticas que tiene la región, pero ahora queremos dar ese paso hacia el Congreso para ser el vocero de esas comunidades ante el Gobierno Nacional, en procura de ayudar a gestionar recursos y proyectos para la región, entendiendo también cuál es la dinámica del Congreso de la República. Nuestra intención es de servicio, sabemos cómo hacerlo y queremos hacerlo. Por eso estamos aspirando y esperamos que la gente valore también este ejercicio, nos elija y nos permita representarlos en el Congreso.
¿Qué iniciativas legislativas tiene en la cabeza?
Nosotros nos hemos propuesto que el primer día, el 20 de julio, el día de la posesión, vamos a radicar nuestro primer proyecto de ley. Es un proyecto de ley que tiene que ver con el Putumayo. Yo traté de tramitarlo por la Asamblea del departamento; es un tema muy sencillo, pero no lo logré.

Entonces vamos a intentar hacerlo como una ley, y es la institucionalización del Día de la Identidad Putumayense. Es establecer una fecha en la cual los putumayenses nos sintamos orgullosos de ser putumayenses y, a través de actividades como la izada de bandera, que suene el himno, ejercicios en los colegios, actos culturales, etcétera, la comunidad se sienta mucho más perteneciente a su tierra. Otro proyecto que tenemos en mente es el tema de los cuidadores de las personas con discapacidad. Si bien es cierto existe una ley que fue promulgada en 2023, esa ley reconoce a los cuidadores, pero no les da mayores prerrogativas. Vamos a intentar modificar esa ley con el objetivo de que, por lo menos a través de un subsidio, estos cuidadores sean reconocidos.
¿Y en materia de gestión y control?
En materia de gestión, hay temas como, por ejemplo, el tema de la frontera. El Putumayo, aparte de que ha sido olvidado, que está en el extremo del país, su misma gente no asume el hecho de que es una frontera, y aquí la Ley de Fronteras no ha sido tomada en su totalidad, y el Estado tampoco es que ayude mucho. Por ejemplo, en este momento tenemos un puente internacional, el San Miguel, que está cerrado por la pelea, la disputa entre los dos presidentes de Ecuador y de Colombia. Pero el puente estaba cerrado desde el 24 de diciembre, mucho antes de la disputa, un mes antes de la disputa. Algunas instituciones de Colombia están operando en un edificio que se llama el Centro Binacional Fronterizo, edificio que queda en territorio ecuatoriano. Entonces, los colombianos, cuando hay normalidad, los colombianos de las poblaciones de San Miguel, La Dorada, Valle del Guamuez y La Hormiga realizan gestiones en esas entidades del Estado colombiano en ese Sebaf que queda en el Ecuador, del otro lado del puente. Resulta que, con el cierre de la frontera, esas entidades quedaron cerradas.

Vamos a gestionar ante el Gobierno Nacional la construcción de un Centro Nacional Fronterizo, un edificio donde el Estado colombiano preste esos servicios y no esté “alquilado”, por decirlo de alguna manera, a los vecinos que cuando se enojan no nos dejan pasar y no nos dejan operar tranquilamente al Estado colombiano. Vamos a pedir en ese puente la ampliación del horario. Gestión también como la terminación de la variante San Francisco-Mocoa, una obra que se está haciendo a cuentagotas en este momento por parte del Gobierno, una obra que, si nosotros no le ponemos un doliente, que es lo que queremos, convertirnos en dolientes, en padrinos de esa conclusión, va a terminar en 20 años.
Putumayo es uno de los departamentos con mayores cultivos de hoja de coca, hay presencia de grupos armados como los Comandos de la Frontera. ¿Cómo ve la problemática de orden público y de cultivos ilícitos en su departamento y cuál puede ser la solución a través del Congreso?

¿Quién no quiere la paz? Todos queremos la paz, venga de donde venga, sea como sea, todos anhelamos la paz. Para nosotros, por supuesto que esa es una prioridad. Hemos tenido que crecer en medio del temor, en medio del miedo, en medio de las balas, en medio del narcotráfico, en medio de los dineros que generan todo eso y de todos los peligros y riesgos que eso produce. Mire, el tema es sencillo. El éxito de los cultivos ilícitos radica en que el círculo de ese proyecto productivo se cierra perfectamente con la comercialización. El gran problema que han tenido nuestros agricultores, nuestros campesinos que han querido salir de los cultivos ilícitos, ha sido el cierre financiero de esos proyectos, es decir, la comercialización. El campesino sustituye, siembra otro producto, cuida el producto, lo cosecha y a la hora de cosechar encuentra el problema de que nadie se lo compra, de que se produce a demasiados costos por la lejanía. Hay muchísimas cosas que generan ese problema y, en últimas, termina haciendo lo mismo, porque cuando siembran la coca el producto sí se lo compran ahí en la vereda. Entonces, el cierre financiero del proyecto productivo ilícito es perfecto; el cierre financiero del proyecto productivo legal es imperfecto, y ahí es donde el Estado tiene que meter la mano. Por eso, por ejemplo, pensar en revivir figuras como la del IDEMA sería algo ideal, y en eso queremos insistir y pelear.