
La ACP advirtió que este incremento podría llevar a la suspensión de la producción en el sur del país, especialmente en el Putumayo.
La decisión del Gobierno de Ecuador de aumentar en 900 por ciento la tarifa de transporte de petróleo colombiano a través del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (Sote) abrió un nuevo capítulo en las tensiones comerciales con Colombia.
Esta medida, que elevará el costo de 3 a 30 dólares por barril, fue calificada por el Ministerio de Minas y Energía como “desproporcionada” y afectará directamente la viabilidad de la producción petrolera en el sur del país, particularmente en el departamento del Putumayo.
“Ahora elevan unilateral y arbitrariamente el precio del transporte de crudo por uno de sus oleoductos violando, nuevamente, compromisos previamente adquiridos”, manifestó el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma.
Entre tanto, el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP), Frank Pearl, aseguró que, con un precio del Brent alrededor de los 65 dólares por barril, una tarifa de transporte de 30 dólares representa casi la mitad del valor del crudo.
“Eso no es sostenible para ninguna operación. Esta situación obliga a las compañías a almacenar producción, a buscar rutas alternativas más costosas y limitadas”, agregó.
Si no se encuentra una solución rápida, este incremento podría llevar incluso a la suspensión de la producción en el sur del país, debido a que la capacidad de almacenamiento es limitada.
“Las guerras comerciales no benefician a nadie; por el contrario, terminan perjudicando a todos. Hacemos un llamado a activar de manera urgente los canales diplomáticos para encontrar una pronta solución, convencidos de que la diplomacia y la sensatez deben ser el camino”, comentó Frank Pearl.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), entre enero y noviembre de 2025, el Putumayo registró una producción promedio mensual de 19.200 barriles por día (bpd).
Esta cifra representa aproximadamente el 2,5 por ciento de la producción promedio de Colombia durante esos meses (746.402 bpd). De este volumen, cerca de 12.000 barriles diarios se transportan a través del Sote.
Empresas que se verían afectadas
Tan solo en noviembre, la producción alcanzó los 22.000 bpd. En este departamento operan más de 20 campos petroleros a cargo de cuatro compañías: Ecopetrol, GeoPark, Gran Tierra Energy y Emerald Energy.
Parte de la producción de estas compañías se evacúa por territorio ecuatoriano para acceder a los mercados del Pacífico, por lo que se verían impactadas por el incremento del 900 por ciento en la tarifa de transporte.
En particular, Ecopetrol ha utilizado el Oleoducto San Miguel-Orito (OSO), que conecta al Putumayo con la frontera de Ecuador, así como el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP) en territorio ecuatoriano.
Esta ha sido la alternativa de Ecopetrol ante la suspensión del Oleoducto Trasandino desde 2023 por problemas de orden público en la región. Su trazado arranca en el municipio de Orito (Putumayo) y se extiende hasta el puerto de Tumaco (Nariño) para la exportación de crudo.
En cuanto a GeoPark, el único activo en producción que la compañía tiene en Putumayo es el campo Platanillo. Se reactivó el 18 de octubre de 2025 y actualmente registra una producción de 900 bpd.
La empresa aseguró que la imposición de aranceles por parte del Gobierno de Ecuador no ha tenido impacto en la producción del campo, dado que cuenta con capacidad de almacenamiento disponible en sus facilidades. “Aunque es limitada, permite gestionar la situación transitoriamente”, detalló.
Según explicó el presidente de la Fundación Xua Energy, Julio César Vera, GeoPark utiliza el Oleoducto Binacional Amerisur (OBA) para transportar la producción de Platanillo hacia Ecuador.
Esta infraestructura conecta con la Red de Oleoductos del Distrito Amazónico (Roda) hasta la estación Lago Agrio, ubicada en Nueva Loja, provincia de Sucumbíos (Ecuador).
Desde allí, el crudo se transporta por el Sote hasta el puerto de Esmeraldas para su exportación. Es importante tener en cuenta que este petróleo no se nacionaliza, sino que se transporta bajo la modalidad de tránsito aduanero internacional.
Entre tanto, la canadiense Gran Tierra Energy moviliza alrededor de 9.000 bpd por territorio ecuatoriano, inicialmente por carrotanques hasta la estación Sucumbíos y de ahí utiliza el Oleoducto OCP hasta el puerto de Esmeraldas.
Desde el pasado 24 de diciembre está cerrada la frontera en San Miguel – Sucumbíos, lo que ha impedido el transporte de petróleo por carrotanque. La ACP aseguró que esto agrava la situación logística, afecta empleos en ambos países y golpea las economías locales de la zona.
Ante este escenario, Gran Tierra Energy ha optado por entregar su producción a Ecopetrol como adelanto de regalías y para que cargue sus refinerías. Este transporte se está realizando mediante carrotanques.
“Un posible aumento de tarifas o el cierre definitivo de operaciones por Ecuador tiene impactos económicos para las empresas. Por las características de los campos, dichos incrementos o la necesidad de optar por opciones más costosas harían inviable la operación”, aseguró Julio César Vera.
Si se interrumpe el tránsito por el país vecino, existe la alternativa de movilizar el crudo mediante carrotanques hasta Neiva, para usar el Oleoducto del Alto Magdalena, o hasta Vasconia, en Puerto Boyacá; no obstante, esto elevaría considerablemente los costos.
De acuerdo con el experto, el costo de transporte pasaría de los 3 o 4 dólares actuales a un rango de entre 8 y 10 dólares por barril. Además, habría un impacto negativo en las regalías que recibe el Putumayo, dado que estas se calculan sobre el valor del crudo en boca de pozo.
Otra opción es reactivar el Oleoducto Trasandino, pero esta alternativa no solo sería más costosa —con una tarifa aproximada de 6 dólares por barril—, sino que enfrenta riesgos constantes de atentados y extracciones ilícitas en la infraestructura.