Así votó la Amazonía y los planes de De La Espriella para la región

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La Amazonía representa más del 40 por ciento del territorio nacional y presta servicios de regulación del clima y del agua a todo el país, pero no pone presidente. Su población corresponde solo a un 2,23 por ciento del total.

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Los seis departamentos totalmente amazónicos, Caquetá, Putumayo, Guaviare, Amazonas, Guainía y Vaupés sumaron 471.904 votos en esta segunda vuelta donde resultó ganador el candidato Abelardo de La Espriella.

En esta segunda vuelta, Cepeda volvió a ganar en la mayoría de departamentos de la Amazonía, incluyendo Caquetá, donde en la primera ganó Abelardo. Pero volvió a perder Guaviare donde se ha sentido más fuerte el recrudecimiento de la violencia. 

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La suma de los seis departamentos 100% amazónicos es de alrededor de 288.768 votos para Iván Cepeda, con cerca de un 61%, mientras que De la Espriella alcanzó alrededor de 174.257 equivalente a un 37%.

Hubo mayor participación que en primera vuelta y que en la segunda vuelta de 2022. Esto pese a que, en promedio, en los seis departamentos totalmente amazónicos, el promedio de votantes fue del 54%, versus el 63,5% a nivel nacional. Aun así, hubo un 9% más votantes que en las elecciones a primera vuelta y un 6% más que en la segunda vuelta de 2022. Con respecto a la primera vuelta, en todos los departamentos la participación aumentó entre un 6% y 13%. En los departamentos en los que más se incrementó la participación fue en Putumayo con un aumento del 13,4% y Caquetá con un 11,5%.


En relación con la segunda vuelta presidencial de 2022, en todos los departamentos aumentó el número de votantes y las alzas más significativas fueron en Caquetá con un 10,2%, seguido de Vaupés con 7,3% y Putumayo con 6,7%.

En Caquetá ganó Cepeda, pero en primera había ganado De la Espriella. En este departamento, históricamente, ha ganado la derecha y tiene una tradición conservadora. En estas elecciones Cepeda le ganó a De la Espriella solo con un 0,4% de diferencia con 102.286 votos frente a 101.588 votos para De la Espriella. La diferencia la hizo el aumento de la participación: en los municipios en los que ganó Cepeda la participación aumentó un 16,3%, mientras que en los que ganó De la Espriella la participación aumentó un 10,8%. En el único municipio que cambió el sentido de la votación con respecto a primera vuelta fue en el Paujil.

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Los municipios en los que ganó Cepeda en segunda vuelta y en los que más aumentó la participación son Solano con 17%, seguido de Cartagena del Chairá con 16,8%.

La Silla tuvo conocimiento de que en ese municipio  hubo presiones a los votantes para votar en favor de Iván Cepeda previo a las elecciones, si bien muchas personas expresaron que votarían por ese candidato de cualquier manera. En Solano, además de Calarcá, tiene presencia Mordisco, su enemigo. Tradicionalmente ambos municipios han votado por la izquierda.

En Putumayo el Pacto vuelve a consolidarse. Igual que en la primera vuelta y en las elecciones legislativas el Pacto Histórico fue el más votado. Cepeda logró 131.958 votos, frente a 33.900 de De la Espriella.

Pudieron influir las posturas de los candidatos alrededor de los cultivos de coca, que son el principal motor económico en el Bajo Putumayo, dado que De la Espriella promete volver a la fumigación y la erradicación forzosa de cultivos ilícitos, mientras que Cepeda proponía continuar con proyectos de sustitución voluntaria. La Silla habló con varios líderes allá previo a la primera vuelta y manifestaron que la erradicación sólo aumentaría la conflictividad, desplazaría los cultivos y podría impactar negativamente los cultivos legales.

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Asimismo, Cepeda también está en contra del proyecto de cobre de Mocoa, al cual se opone una gran cantidad de putumayenses. Mientras que, De la Espriella no ha hecho menciones al respecto.

Guaviare volvió a votar por Abelardo. En Guaviare, De la Espriella logró el 52,8% de los votos, un 5,8% más que en primera vuelta, mientras que Cepeda alcanzó el 44,7%, un 7,7% más que en primera vuelta.

Guaviare ha sido uno de los departamentos más golpeados recientemente por la violencia al ser el departamento con la tasa de homicidios más alta en el tercer año de gobierno de Petro y al ser el epicentro de múltiples enfrentamientos entre las disidencias de “Calarcá” y “Mordísco”.

La Amazonía oriental se alineó nuevamente con Cepeda. En los departamentos del oriente amazónico, Amazonas, Vaupés y Guainía, el ganador fue Cepeda.

Son departamentos donde buena parte de la población son pueblos indígenas, que han tenido una relación cercana al presidente Petro y se han logrado consolidar proyectos como las Entidades Territoriales Indígenas. En los tres departamentos Cepeda sacó en promedio el 69% de los votos, lo que representa 37 mil votos y un 35% más que en la primera vuelta.

La Silla conoció un testimonio de un líder social en Vaupés, de que en la primera vuelta no hubo gasolina para movilizarse, pero que para esta segunda vuelta había recursos para moverse. No especificó la fuente de los recursos.

El plan de De la Espriella para la Amazonía. En materia de seguridad, el ahora presidente propone recuperar la seguridad en los territorios en tres meses, acabar con la política de paz total y erradicar forzosamente con aspersión aérea (con un químico diferente al glifosato) casi el 100 por ciento de cultivos de coca de uso ilícito, una apuesta que según expertos es casi imposible.

Por otra parte, en su plan ABC: Agua, Biodiversidad y Comunidades, elaborado por la ambientalista, Sandra Bessudo, fundadora de la organización Malpelo, en el que aborda su programa ambiental, su objetivo principal es combatir la deforestación, la minería ilegal y los cultivos ilícitos como problemas de seguridad nacional, no solo ambientales.

Además, plantea llevar el Estado a los territorios controlados por economías ilegales previo a implementar cualquier política de conservación.

Pasar de un ambientalismo restrictivo a uno productivo. “El objetivo será demostrar que la conservación, la productividad y la generación de riqueza pueden fortalecerse mutuamente cuando existen reglas claras, innovación y visión estratégica de largo plazo”, dice el plan.

En deforestación. Propone crear un sistema de alertas tempranas con monitoreo satelital y respuesta rápida interinstitucional en materia de deforestación. Sin embargo, según Francisco Ruiz, excontralor delegado para el medioambiente y experto en la Amazonía “Las alertas de deforestación ya se hacen, pero no se convierten en acciones de la Fuerza pública porque eso vale mucha plata. No es factible mover en tiempo real a la Fuerza Pública en municipios lejanos como Solano, Caquetá”.

Sí harán fracking con pilotos. Pese a que es recordada la frase de Abelardo de “fracking a lo que dé”, su plan ABC y su vicepresidente, José Manuel Restrepo, afirman que realizarán fracking con pilotos, lo que podría significar que hasta 2029 no se pueda aplicar esta técnica en el país y que dependerá de los resultados que arrojen los pilotos.

“Están ensañados con el tema de que la política de fracking va a acabar con el medioambiente”, dijo Restrepo, en un video grabado desde un páramo. “Con la tecnología que tenemos podemos disminuir los riesgos sobre el medioambiente, siempre y cuando no se hagan en ecosistemas estratégicos como páramos, acuíferos, selvas y bosques”, le respondió Sandra Bessudo.

Su campaña y socios dicen que no explotará petróleo en la Amazonía. El nuevo mandatario es socio de empresarios petroleros y mineros como Serafino Iácono y Federico Restrepo Solano. También se ha mostrado cercano al empresario Gabriel Gilinski, propietario de la revista Semana. El grupo empresarial de esa familia es el mayor accionista actual de GeoPark, una de las petroleras más grandes de la Amazonía colombiana.

Sin embargo, Bessudo le dijo a La Silla Vacía que en su gobierno no promoverían la industria petrolera o la minería a gran escala en la Amazonía. También descartó la posibilidad de que se haga fracking en la región. “La Amazonía se respeta. Es un ecosistema estratégico y debemos parar la deforestación”, dijo.

A su vez, más allá de las promesas de campaña y de las decisiones de un próximo gobierno, la realidad indica que los suelos amazónicos de Colombia no tienen un gran potencial y recientemente no ha habido descubrimientos de grandes yacimientos convencionales y no convencionales que cambien el panorama.

Las cifras desde 2015 y las proyecciones a 2035 muestran un declive en Putumayo, que es el principal foco petrolero de esa región. Según la organización Natural Resource Governance Institute (Nrgi), a partir de los datos de Rystad Energy, en 2035 la producción caería en un 66,5% con respecto a la actual. En 1971 representaba el 43% de la producción nacional, mientras ahora solo es el 3%. La mayoría de pozos tienen más de 20 años, se ha explotado un 75% de su capacidad y no se han encontrado nuevas reservas.

“En Colombia no hay apetito por la Amazonía en materia de minería ni de hidrocarburos. Los mayores y mejores prospectos están en otro lado”, dice el exministro de Minas, Amylkar Acosta

En minería. De la Espriella propone crear una ley que diferencie la minería criminal, la minería informal, la minería de subsistencia y la minería artesanal y a pequeña escala (Mape). Además, dará un plazo de 18 meses para que los mineros se formalicen y en caso de que no lo hagan o no hayan iniciado el trámite “será considerado operador de extracción ilícita y sobre él recaerá todo el peso de la ley”. Pero, no especificó cómo esta propuesta dialoga con otras ya existentes como el registro Génesis de mineros artesanales y la Plataforma de Trazabilidad de Minerales de la ANM o la “huella digital de minerales”, del Servicio Geológico Colombiano para rastrear el origen del oro.

En lugares como la Amazonía más se demora la Fuerza Pública en destruir una balsa que en llegar otra pues es muy difícil mantener la presencia en lugares distantes de esa región. Según Claudia Jiménez, directora del Grupo de Diálogo sobre Minería en Colombia, “Colombia solo puede explicar de dónde viene el 25%, lo que indica que cerca de un 75% es informal o está en el mundo de la no legalidad”. Al respecto, Carolina Gil, directora regional de Amazon Conservation Team, dice que aunque De la Espriella aborda un problema actual y central, si no hay trazabilidad minera y control del origen del mineral y los insumos críticos como el mercurio, podría continuar la presión sobre los ecosistemas.

No menciona a las Entidades Territoriales Indígenas. En el gobierno Petro fueron reconocidos como autoridades ambientales en sus territorios y se formalizaron las primeras ocho en la Amazonía, cuya implementación tendrá que hacerse en este cuatrienio. Se trata de una institución que reconoce a los pueblos indígenas como gobiernos propios en sus territorios al nivel de un departamento.

Participación en el escenario internacional basado en las prioridades nacionales. Para De la Espriella, la participación de Colombia en escenarios internacionales como las Conferencias de las Partes (COP), deberá velar por los intereses del país y garantizar que “los compromisos ambientales sean compatibles con crecimiento económico, seguridad energética y reducción de pobreza”. Esto puede implicar un cambio de rumbo en el liderazgo que ha tenido Colombia en el gobierno Petro en el abandono de los combustibles fósiles.

No tiene una propuesta concreta sobre ganadería. En el plan, la ganadería es mencionada sólo una vez, y es cuando el candidato habla de la ganadería ilegal como una amenaza ambiental.

En 2024, las principales causas de la deforestación en la Amazonía fueron la transformación de áreas en pastos para la ganadería, el aumento del hato ganadero y las vías ilegales. Ese año la deforestación en la región aumentó un 74% comparado con el año anterior. La cantidad de cabezas de ganado en la región, a su vez, fue de 5.615.342, la cifra más alta en los últimos cinco años, según el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).


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