En diálogo con CAMBIO, el jefe negociador del Gobierno con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano respondió a las críticas que ha hecho el presidente Petro y explicó por qué hay una zona gris entre el estatus político y el trato como grupos criminales.

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En entrevista con CAMBIO, el jefe negociador del Gobierno, Armando Novoa, aseguró que la mesa de diálogos con la Coordinadora Ejército Bolivariano ha tenido avances importantes en materia de reducción de violencia, sustitución de cultivos ilícitos y construcción de acuerdos territoriales en Putumayo y Nariño.
Novoa explicó que uno de los principales logros ha sido la disminución de homicidios violentos en ambos departamentos.
“Nuestra mesa de diálogos de paz ha avanzado y ha tenido logros importantes en, al menos, tres aspectos”, afirmó.
Según el negociador, las cifras publicadas por la Policía Nacional y corroboradas por la fiscal general de la Nación muestran una reducción cercana al 50 por ciento en los homicidios violentos frente a los registrados en 2024.
Además, destacó el compromiso del grupo armado con la política de sustitución de cultivos de uso ilícito. Explicó que la organización se comprometió a no interferir en las acciones del programa de sustitución y a permitir que las autoridades lleguen a acuerdos con las familias campesinas.
Actualmente, más de 15.000 familias en Putumayo y cerca de 5.000 en Nariño (especialmente en el municipio de Roberto Payán) han firmado acuerdos de sustitución.
CAMBIO: Usted ha mostrado preocupación por el avance de la mesa con la Coordinadora Ejército Bolivariano. ¿Cómo están actualmente las negociaciones con esa estructura ilegal?
Armando Novoa: Nuestra mesa de diálogos de paz ha avanzado y tiene unos logros que consideramos importantes en al menos tres aspectos.
En primer lugar, hemos logrado salvar vidas a partir de los diálogos en la mesa. El volumen de homicidios violentos en los departamentos de Putumayo y Nariño se ha reducido al menos en un 50 por ciento en relación con el año 2024, según datos publicados por la Policía Nacional y corroborados por la señora fiscal general de la Nación. Esta mesa ha logrado salvar vidas mediante la reducción de homicidios asociados a situaciones de violencia.
En segundo lugar, hemos avanzado en el compromiso y el apoyo del grupo armado ilegal a la política de sustitución de cultivos de uso ilícito. Esto se ha materializado, primero, en la garantía de que ellos no van a interferir en la acción de la Dirección del Programa de Sustitución para lograr acuerdos con las familias en esos territorios.
Hay 15.000 familias que han firmado acuerdos en el departamento de Putumayo y más de 5.000 en el departamento de Nariño, especialmente en el área de Roberto Payán.
En tercer lugar, el grupo se ha comprometido a acompañar ese proceso, y eso nos ha generado algunas tensiones, siempre tratando de interpretar de la mejor manera la orientación que ha trazado el presidente de la república.
Por otra parte, se logró concretar la creación de dos zonas de ubicación temporal, tanto en Nariño como en Putumayo, en donde ingresarán 200 miembros de la Coordinadora Ejército Bolivariano. La primera zona que estará disponible será la de Putumayo y estamos construyendo una hoja de ruta para un acuerdo definitivo que esperamos entregar y hacer pública antes de la finalización de este Gobierno.
De tal manera que dejaremos el proceso en un estado avanzado y por eso hemos expresado, a través de mi cuenta de X, la necesidad del apoyo decidido del presidente de la república, porque sin ese apoyo va a ser difícil avanzar en los tiempos y con la premura que requerimos para materializar estos acuerdos.
CAMBIO: En su trino usted habla de negociación política y aclara que lo que ustedes buscan no es un sometimiento a la justicia, sino otro tipo de negociación. ¿A qué se refiere?
A.N.: Este nuevo ciclo de violencia posterior al Acuerdo de Paz de 2016, que se expresa en la proliferación de facciones disidentes de las Farc que no firmaron el acuerdo o desertaron del mismo, nos coloca frente a situaciones complejas.
No son grupos exactamente con una ideología contraestatal y, en ese sentido, no tienen el carácter de grupos revolucionarios en armas. Pero también sería inexacto decir que son solamente grupos criminales. Esa reflexión la planteamos a partir de lo que hemos constatado en los territorios: tienen un control territorial significativo que, aunque no está acompañado de una ideología clara, sí demuestra una estrategia de poder local.

Eso pone de presente, entre otras cosas, nuestro fracaso en la construcción de un verdadero Estado-nación, que es lo que trato de mencionar en el trino.
Esa precisión tiene consecuencias. Sería equivocado, por ejemplo, tratar a estos grupos mediante figuras como el indulto o la amnistía. No están cometiendo exactamente delitos políticos, pero tampoco son únicamente grupos criminales. Esa zona gris es la que presenta mayor complejidad, porque si solamente ofrecemos sometimiento a la justicia, será muy difícil que encuentren un incentivo para abandonar su acción criminal en los territorios.
Queremos llamar la atención sobre ese aspecto. Esto no se puede tratar a la ligera; tiene que analizarse caso por caso en los territorios y revisar el alcance de las acciones que estos grupos han desplegado. Ese es el sentido del planteamiento contenido en el trino.
CAMBIO: El otro tema es que estos grupos son los que administran estas zonas debido a la ausencia del Estado. ¿Cómo hacer que el país entienda esto?
A.N.: Así es. La ausencia del Estado ha derivado en que ciertas funciones estatales estén siendo suplidas por el grupo armado, y en algunos casos con mayor eficacia que el propio Estado.
Ellos dispensan servicios de justicia, establecen reglas de convivencia comunitaria, construyen obras públicas y entregan centros educativos y de salud, como lo registran algunos videos que acompañan el trino. Entonces, un grupo puramente criminal no hace eso.
La pregunta es cuál es el motivo que tienen para haber desplegado su capacidad criminal y militar hacia ese tipo de acciones. Lo que los mueve es el propósito de construir un poder territorial al margen de la ley, pero que convive con la precaria institucionalidad que existe en esos territorios.
A eso nosotros le llamamos la existencia de gobernanzas híbridas, porque su acción también alcanza a penetrar ciertas esferas del Estado, sobre todo en escenarios territoriales y locales.

CAMBIO: También llama la atención su preocupación por los pocos meses que quedan para avanzar en las negociaciones con el Ejército Bolivariano. ¿Se requiere una orden presidencial más clara para continuar en la mesa?
A.N.: Sí. Yo creo que el trino del presidente, en el que señala que las delegaciones designadas por él en las mesas de paz se han equivocado porque estarían trabajando frente a grupos puramente criminales, limita nuestra acción y dificulta lograr los resultados que el propio presidente espera que entreguemos al país, que es la desactivación de esos factores de violencia.
Esa claridad es fundamental. Estamos entrando en la recta final del Gobierno y se requiere que el presidente asuma un liderazgo directo para concretar los avances que hemos tenido en las mesas.
CAMBIO: En algunas declaraciones, el presidente no discrimina entre los distintos procesos de paz total ni destaca el trabajo que ustedes han hecho. ¿Cómo hacer visibles esos avances?
A.N.: Nosotros nos referimos específicamente a algunos candidatos presidenciales que, de manera ligera e irresponsable, critican los esfuerzos que hemos hecho en las mesas de diálogos de paz sin realizar un examen detallado de lo que ocurre en cada una de ellas, que responden a realidades políticas distintas.
No se puede incurrir en generalizaciones abusivas. Hay que mirar qué pasa en los territorios y qué ha ocurrido en cada mesa, porque lo más responsable frente a Colombia y frente a la opinión pública es entregar un balance pormenorizado de lo que debe continuar y de lo que definitivamente hay que modificar o dejar de lado.
CAMBIO: Uno de los grandes logros que ustedes destacan es el compromiso de más de 15.000 familias para sustituir cultivos ilícitos como parte del programa Rehacemos. ¿Cómo ve ese compromiso?
A.N.: Sí. En uno de los videos que están publicados en uno de los trinos que compartí, registramos que miembros del grupo, sin uniformes ni armas de uso privativo de la fuerza pública, aparecen arrancando matas de coca en sus zonas de influencia.
Ese es un mensaje muy fuerte que la sociedad colombiana debe conocer, porque yo lo interpreto como la expresión de un ánimo de separarse de esas economías ilícitas.
CAMBIO: ¿El compromiso de ustedes como negociadores es dejar avances concretos para el nuevo gobierno?
A.N.: Sí señor. Nosotros creemos que lo responsable es dejar una hoja de ruta con hechos concretos que materialicen los acuerdos parciales alcanzados en la mesa, y en eso nos estamos empleando a fondo.