
Por : Alexander Africano
Hay momentos en que un pueblo debe detenerse, dejar a un lado la indiferencia y reunirse para decir, con una vela en la mano, que la vida de quienes partieron importa, que sus familias no están solas y que la tragedia de Puerto Leguízamo también nos duele en Mocoa.
Ir a la velatón es un acto de solidaridad, memoria y humanidad.
Es orar por las víctimas.
Es abrazar en silencio a sus seres queridos.
Es acompañar a los sobrevivientes.
Y es recordarnos como sociedad que todavía somos capaces de unirnos en medio del dolor.
Hoy no se trata de política.
Hoy se trata de compasión.
De fe.
De respeto.
De encender una luz cuando otros están atravesando una noche oscura.
Por eso hay que ir.
Porque una vela puede parecer pequeña, pero cuando muchas manos la levantan, también se convierte en un mensaje poderoso: Mocoa no es indiferente. Mocoa acompaña el dolor de la patria.
JAAM