El pueblo Siona lucha por su territorio con el apoyo de ACNUR

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La Guardia Indígena del pueblo indígena Siona protege física y espiritualmente a su pueblo y territorio. © ACNUR Colombia

ACNUR

El Cabildo del pueblo indígena Siona Mame Ñata Umuguse avanza hacia el reconocimiento de un territorio colectivo y la defensa de sus derechos.

El Cabildo Mame Ñata Umuguse (Nuevo Amanecer) resiste desde hace décadas al desarraigo. Desde 1990, a causa del conflicto armado, familias Siona han sido desplazadas forzosamente y se han asentado en el municipio de Puerto Asís, Putumayo.

Los Siona o Zio’Bain, “gente de la chagra” o “gente de río”, son un pueblo indígena amazónico transfronterizo que habita las riberas del río Putumayo, entre Colombia y Ecuador. Así saluda en su lengua propia Nancy Lorena Madroñero Yaiguaje, lideresa del Cabildo: “Zio’Bainbi Yu’Ta, Ba’Iye, los Siona todavía estamos”, una expresión que reafirma su identidad y resistencia.

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Nancy, de 48 años y gobernadora del Cabildo entre 2017 y 2025, ha vivido esta historia en carne propia. Junto a 50 familias, fue desplazada en 2004, en medio de amenazas, ocupación de lugares sagrados, presencia de grupos armados no estatales y severas restricciones a la movilidad. “No podíamos seguir viviendo en nuestro territorio con el miedo constante”, recuerda.

En la región, el conflicto armado se intensificó entre 2000 y 2007. Las confrontaciones tuvieron como consecuencia la siembra de minas antipersonales, la utilización de niñas y niños, homicidios, persecución de autoridades tradicionales y líderes, y el desplazamiento forzado.

En 2004, las familias Siona desplazadas, hasta ese momento dispersas, se asentaron en el barrio Villa Docente de Puerto Asís, en un terreno donado por la Iglesia Católica a la Organización de Comunidades Indígenas del Municipio de Puerto Asís. Allí comenzó el proceso de conformación del Cabildo Nuevo Amanecer.

“Siempre como comunidad hemos buscado recuperar nuestro territorio”, afirma Nancy.

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Para el pueblo Siona, el territorio no es solo un espacio físico, es la base de la chagra, de la medicina tradicional, del aprendizaje, de la transmisión del conocimiento y de la Ley de Origen. Animales, plantas y ríos son sagrados, constituyen su escuela y fuente de sabiduría. Sin territorio no pueden existir. Sin chagra no tiene alimento ni medicina.

“Los Siona sin tierra no somos Siona”, dice Nancy con firmeza. “Nuestros mayores nos enseñaron que todo parte del territorio”.

En 2017, debido a la imposibilidad de volver a su territorio ancestral, el Cabildo inició un proceso para solicitar su reubicación, reconocido por el Comité Territorial de Justicia Transicional, con el acompañamiento de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, la Corporación Opción Legal (OL) y la Unidad para las Víctimas.

En este proceso, ACNUR ha impulsado acciones de protección y soluciones duraderas que incluyen asesoría para el acceso a tierras y la constitución del resguardo; fortalecimiento de liderazgos y del gobierno propio; formación en gestión comunitaria, incidencia y derechos; implementación de su plan de reubicación; dotación y apoyo a la Guardia Indígena; y promoción de rutas de atención acordes con sus necesidades y cultura.

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“Para nosotros es fundamental el fortalecimiento de su gobierno propio. Nuestra intervención se realiza siempre con base en el diálogo con las comunidades y sus autoridades tradicionales, garantizando la pertinencia cultural y el enfoque diferencial”, precisa Ana Lucia Rosas, asistente senior de Protección de ACNUR en Putumayo.

El pueblo Siona y sus autoridades tradicionales están decididos a lograr soluciones duraderas a su situación de desplazamiento. En los últimos años han construido aulas escolares, una casa comunitaria y cultural, y una casa de sanación.

Para el pueblo Siona, proteger su cultura es vital. “La casa de sanación es un espacio para la toma del yagé, principal práctica de la medicina tradicional y espiritual, donde recibimos las enseñanzas de los abuelos y las abuelas. También es el lugar donde se toman las decisiones colectivas. Debemos cuidar estos espacios para las nuevas generaciones”, afirma Édgar Rivadeneira Torres, alcalde mayor del Cabildo.

En el cabildo Nuevo Amanecer también se ha conformado la Guardia Indígena, que protege física y espiritualmente al pueblo y su territorio. “Cuidamos el territorio, el agua, el aire y la naturaleza. Cumplimos este rol con todo el corazón y el alma”, cuenta Cecilia Murcia Yeiguaje, guardia indígena del resguardo.

En la escuela del Cabildo se imparten clases en lengua propia y saberes tradicionales, acciones de resistencia del pueblo Siona ante los riesgos de extinción física y cultural derivados del desplazamiento forzado. Los niños, niñas y jóvenes que quieren practicar la danza, la lengua y la medicina tradicional encuentran un espacio para fortalecer su identidad”, asegura Llorely Acosta Paz, docente de la escuela del Cabildo.

Ante los riesgos de violencia basada en género, las mujeres Siona también trabajan en el empoderamiento de sus compañeras para prevenir y gestionar casos violencia. Es un proceso colectivo. Solo el apoyo de la comunidad lo hace posible”, dice la lideresa Nancy Madroñero.

Persisten retos para la comunidad Siona

Los Siona continúan enfrentando barreras para adquirir tierras destinadas a su resguardo. Entre 2021 y 2025, con el apoyo de ACNUR y Opción Legal, la comunidad presentó varias propuestas de predios para ser adquiridos ante la Agencia Nacional de Tierras (ANT) y ha realizado incidencia también con la Unidad para las Víctimas. Sin embargo, a la fecha, su plan de reubicación y la compra de predios siguen sin respuesta.

En Colombia, la Corte Constitucional de Colombia ha declarado a 34 pueblos indígenas en riesgo de extinción física y cultural a causa del desplazamiento interno. ACNUR trabaja de la mano con estos pueblos, promoviendo procesos de formalización legal de sus territorios, incluyendo la constitución, ampliación y saneamiento de resguardos, la restitución de tierras y el apoyo a procesos retorno, reubicación e integración local urbana.

El pueblo Siona hace un llamado a las instituciones y a la comunidad internacional a mantener su respaldo al reconocimiento del resguardo Nuevo Amanecer como territorio colectivo. “No se trata únicamente de tierra: se trata de identidad, espiritualidad y de la posibilidad de seguir existiendo como pueblo”, enfatiza Nancy.


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