
Mocoa, Putumayo. — Un reciente balance del Ministerio de Educación Nacional ha encendido las alarmas en el sur del país. Bajo la premisa «Más recursos, menos platos servidos», el Gobierno Nacional reveló que, a pesar de los incrementos históricos en el presupuesto para el Programa de Alimentación Escolar (PAE), el número de raciones entregadas a los estudiantes no está creciendo al mismo ritmo. En Putumayo, la comunidad educativa empieza a cuestionar dónde se está quedando el dinero.
La paradoja financiera
Según el reporte oficial, el presupuesto nacional para alimentación escolar ha visto aumentos significativos con el fin de alcanzar la «Hambre Cero». Sin embargo, la realidad en los territorios es distinta: el costo de los alimentos y la logística parecen estar «devorando» el presupuesto antes de que llegue a las mesas de los colegios.
En el caso del Putumayo, un departamento con desafíos geográficos críticos y altos costos de transporte fluvial y terrestre, la preocupación es doble. Mientras el Ministerio asegura enviar más fondos, las sedes educativas de municipios alejados enfrentan el reto de mantener el gramaje y la calidad de los platos.
Los puntos críticos en el departamento
El análisis del Ministerio sugiere que hay tres factores golpeando el programa, los cuales afectan directamente a los niños putumayenses:
- Inflación de Alimentos: El costo de las proteínas y verduras en la región ha subido por encima del promedio nacional, reduciendo la capacidad de compra de los operadores locales.
- Logística Costosa: En Putumayo, llevar una ración de comida a una escuela rural dispersa puede costar más que el alimento mismo.
- Transición a Comida Caliente: El objetivo de pasar de «refrigerios procesados» a «comida preparada en sitio» requiere una infraestructura que muchas escuelas del departamento aún no tienen, lo que genera cuellos de botella en la ejecución.
El llamado a la Secretaría de Educación
La mirada está puesta ahora sobre la Secretaría de Educación Departamental del Putumayo. La comunidad espera claridad sobre cómo se están blindando los recursos frente a la intermediación y si el aumento presupuestal se traducirá este año en más días de atención o si, por el contrario, la cobertura seguirá estancada debido a los altos costos operativos.
El Ministerio ha sido enfático: el PAE no es un contrato de suministro, es un derecho fundamental. En Putumayo, donde la alimentación escolar es muchas veces la única comida sólida que reciben miles de niños al día, la transparencia en el uso de estos recursos «extra» es más urgente que nunca.
¿Qué sigue?
La eficacia del PAE en la región dependerá de la vigilancia que realicen los Comités de Alimentación Escolar (CAE) y la presión ciudadana para que los recursos se reflejen en platos servidos y no en cifras de escritorio.