
La situación de orden público y conflicto social en Putumayo se ha intensificado tras la llegada del nuevo comandante de la Brigada 27 de Selva, quien reactivó con fuerza los operativos de erradicación de cultivos de coca en varias zonas del departamento.
El refuerzo militar y el desplazamiento de tropas hacia puntos estratégicos marcan un cambio de rumbo en la estrategia contra los cultivos ilícitos. No obstante, en sectores rurales como la vereda La Pedregosa, en el municipio de Puerto Asís, la medida ha generado angustia y rechazo entre las comunidades campesinas, que aseguran quedar sin su principal fuente de sustento.
Los habitantes denuncian que la erradicación se adelanta sin que hayan llegado las ayudas para la sustitución voluntaria de cultivos, programas que fueron anunciados por el Gobierno Nacional pero que, según afirman, nunca se implementaron en esta zona del sur del país. Ante lo que califican como un incumplimiento estatal, las familias campesinas aseguran sentirse abandonadas por el Estado.
Las comunidades hicieron un llamado urgente a Bogotá, pidiendo que la lucha contra los cultivos ilícitos no se limite a acciones militares y que se priorice la inversión social, los proyectos productivos y el acompañamiento institucional, para evitar una crisis alimentaria y social en la región.
El escenario en Putumayo vuelve a evidenciar la tensión entre erradicación forzada y sustitución voluntaria, en un territorio históricamente golpeado por el conflicto armado, la economía ilegal y la falta de presencia integral del Estado.