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ElEspectador – El militar en retiro fue condenado a 40 meses de prisión por al Corte Suprema de Justicia y se le negó la casa por cárcel. Acá los detalles.
El general en retiro del Ejército Yuber Armando Aranguren Rodríguez, fue capturado para que cumpla la condena de más de 40 meses de prisión por el delito de acoso sexual contra una de sus subalternas cuando era comandante de la Brigada 27 de Selva en Mocoa (Putumayo) en 2018. La Sala de Primera Instancia resolvió negarle la casa por cárcel al exuniformado e imponerle además una multa de 849.58 salarios mínimos mensuales vigentes para la época de los hechos, lo que equivale a $663′727.578.
Aunque el general (r) Aranguren Rodríguez fue condenado por la Corte el pasado 17 de enero, no se conocía el monto de la pena, ni si tendría o no que purgarla en prisión. La investigación en contra del militar en retiro se adelantaba en el despacho del magistrado Jorge Emilio Caldas, donde quedó demostrado que acosó a una subintendente con el fin de conseguir favores sexuales. Para doblegarla y que accediera a sus abusos, la convirtió en centro de burlas en las formaciones al decirle cosas relacionadas con su cuerpo o sus relaciones personales.
A lo largo del proceso se encontró que Aranguren le decía cosas como “usted tiene noviecito solo para administrarle el sueldo, para que más lo va a tener, no solo para que le haga rico”. En otra ocasión, cuando estaba en presencia de algunos comandantes del Batallón, le dijo a ella “bizcocho joven, tómele la foto a eso para las comunicaciones, no le vaya (sic) a enviar la foto a su noviecito, esa chimba de relación que usted tiene se la voy a hacer acabar, y si se piensa casar también la voy a desertar tanto para que no se case”.
En otras ocasiones, según consta en el expediente, la militar fue expuesta a más comentarios frente a superiores y pares al interior de las filas por parte del Aranguren. Incluso, en una ocasión, iban en un vehículo para una reunión con autoridades de Mocoa tras la avalancha de 2018, cuando sin permiso el general empezó a tocarle la pierna.
Aunque la mujer lo denunció ante los superiores, Aranguren aprovechó su rango al interior de la institución para tomar retaliaciones contra ella. “En retaliación por haber denunciado ante la Oficina de Género del Ejército Nacional cada uno de los presuntos improperios de los que fue víctima, la Oficial fue transferida al Batallón de Servicios “BASER” ubicado en la misma Brigada por orden de aquel», dice el expediente.
La Sala de Primera Instancia tuvo en cuenta el enfoque de género para tomar la decisión en contra del militar en retiro. Dice la decisión que lo definido por la Corte “lleva consigo una urgente necesidad de identificar los usos patriarcales suscitados en las relaciones hombre-mujer, y los negativos resultados producto de los actos desiguales de poder socialmente estructurados; tarea que conlleva la identificación, el análisis y la interpretación de signos, prácticas, valores, y representaciones de dominio o supremacía aún existentes en ciertos ámbitos socioculturales”.
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