Mujeres de Putumayo y Caquetá listas para construir las vías de sus comunidades

ElEspectador – A través de una alianza con el SENA, el Programa Rutas PDET sigue fortaleciendo su componente de género. Ahora más de 220 mujeres están involucradas en proyectos de infraestructura vial, un sector dominado históricamente por los hombres.

“Para nosotras este proyecto significó quitarnos la estigmatización que teníamos las mujeres de que no podíamos trabajar en este sector. Tenemos la esperanza de que algún día podamos ser maestras de construcción y seguir ayudando a nuestras comunidades”.

Este es el testimonio de Elena Culma, lideresa de Villagarzón (Putumayo) y beneficiaria del Programa Rutas PDET, que viene implementando iniciativas para el mejoramiento de la productividad, la competitividad y la sostenibilidad de la cadena láctea y cacaotera en cuatro municipios de Putumayo (Mocoa, Villagarzón, Puerto Guzmán y Orito), cuatro de Caquetá (San Vicente del Caguán, Puerto Rico, El Paujil y La Montañita) y en Tumaco (Nariño).

El programa es impulsado por el Fondo Europeo para la Paz de la Unión Europea (UE) y cuenta con tres socios implementadores como la Red Nacional de Agencias de Desarrollo Local de Colombia (Red Adelco), encargada de la infraestructura vial; ICCO Conexión, responsable del componente de comercialización de los productos y la Alianza de Bioversity International y el CIAT, centrados en el componente de innovación tecnológica.

Las mujeres a las vías
En los últimos meses se han gestado nuevas alianzas y estrategias en materia de infraestructura vial, componente fundamental para garantizar la conectividad entre comunidades y asegurar la comercialización de los productos. Ahora las mujeres serán las protagonistas.

“El proyecto está promoviendo que las Juntas de Acción Comunal, Comités Pro-carreteras y Consejos Comunitarios, desarrollen obras de infraestructura vial en los tramos que se consideran más críticos para cada una de las comunidades”, dijo Paola Jiménez, profesional de género del Programa Rutas PDET.

Pero los alcances van más allá. Una alianza forjada con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) permitió capacitar a 120 mujeres de Putumayo y 100 en Caquetá, con el fin de aportar al cierre de brechas que existen en este sector. Y es que solo el 3% del total de empleos en infraestructura vial de América Latina son para las mujeres.

“Existe un fenómeno que se conoce como la masculinización del trabajo, pero además se considera que son los hombres los que deben y pueden desarrollar estas tareas, ya que se considera que requiere un esfuerzo físico que las mujeres no pueden o no deberían hacer”, apuntó Jiménez.

Así, el Programas Rutas PDET ha estado en constante trabajo con secretarías de planeación, empresas privadas y proveedores del sector infraestructura, para convencerlos de la necesidad de contratar a más mujeres. También se centró en realizar jornadas de sensibilización con las comunidades para tratar de eliminar los prejuicios que existen en este sector. El siguiente paso fue el diseño de un programa de formación en infraestructura vial a cargo del SENA, para mujeres que fueron identificadas de la mano de las Juntas de Acción Comunal de cuatro municipios de Putumayo y cuatro de Caquetá.

“Buscamos que las mujeres no solamente estén en las obras, sino que sean protagonistas de escenarios de gestión de la infraestructura vial y de los procesos comunitarios”, explicó Jiménez. La idea es que, mientras se forman en temas técnicos, también adquieran habilidades de liderazgo, para que empiecen a participar en el proceso de toma de decisiones de sus comunidades.

El proyecto promueve que las Juntas de Acción Comunal, Comités Pro-carreteras y Consejos Comunitarios, desarrollen obras de infraestructura vial en sus comunidades.
El proyecto promueve que las Juntas de Acción Comunal, Comités Pro-carreteras y Consejos Comunitarios, desarrollen obras de infraestructura vial en sus comunidades.

Aprendizajes y experiencias

La elección de las tareas específicas dependió de la obra que se iba a desarrollar en cada comunidad. Las mujeres aprendieron sobre construcción de pavimento en concreto rígido para vías, figurado de hierro para estructuras de concreto armado, construcción de cunetas, disipadores de energía y cajas de drenajes. También fueron formadas en la construcción de base y sub base de obras viales, al igual que en construcción y mantenimiento rutinario de vías carreteables.

“Muchos hombres piensan que nosotras las mujeres no servimos sino para el oficio de la cocina y para atenderlos a ellos y a los hijos. Con esta formación nos dimos cuenta de las capacidades que tenemos y nos demostramos a nosotras mismas lo valientes que somos”, contó Julieta Rodríguez, lideresa del municipio Puerto Rico (Caquetá).

Las beneficiarias destacaron el aprendizaje que adquirieron para hacer mezclas de construcción y pavimento rígido. “Yo tengo mi proyecto de construir mi casa. No tengo la posibilidad de pagar un maestro y quiero aprender para eso. Entonces aportamos a las vías, pero también podemos cumplir nuestros sueños”, dijo Elena Culma, de Villagarzón (Putumayo), quien destacó la placa que construyeron en la caseta comunal de la vereda La Castellana. “Demostramos lo que hemos aprendido”.

Para el caso de Tumaco no se ha podido establecer un convenio con el SENA debido a dificultades logísticas que hay en el municipio. Por este motivo, a través del Programa Rutas PDET se abrió una licitación pública, para que una entidad se encargue del proceso de formación. “Esperamos empezar los procesos de formación en enero del próximo año, porque diciembre es muy complejo a nivel comunitario”, aclaró Jiménez.

Empoderamiento femenino

Con miras a que esta iniciativa no se quedara solamente en el componente técnico, se diseñaron módulos de trabajo con las 220 mujeres de Putumayo y Caquetá, para socializar temas como la autoestima. “Muchas veces tienen bajos niveles de escolaridad y pertenecen a zonas rurales en las que no se han hecho sus procesos de autoconocimiento y de liderazgo”, señaló Jiménez.

El objetivo de estas sesiones fue ayudarlas a identificar los logros que han tenido a lo largo de sus vidas, sus principales cualidades y sus capacidades a explorar. Además, se realizaron cursos de oratoria, ya que debido a la poca participación que han tenido en escenarios comunitarios, no han desarrollado la habilidad de hablar en público.

“Aprendimos a conocer los sentimientos de compañeras que no sabíamos que tienen la autoestima muy baja; algunas son influenciables. Entendimos que no podíamos ser lo que los demás querían, sino lo que nosotras queremos ser”, señaló Culma. En la misma línea, Julieta Rodríguez explicó que estas actividades fueron fundamentales para entender que muchas mujeres viven con miedo y con falta de confianza en sí mismas.

“Fue una experiencia muy bonita, aunque a muchas les dio temor hablar; no sabían expresarse o tenían pena. Sin duda, nos conocimos a nosotras mismas y nos dimos cuenta de que el liderazgo parte de hacer valer nuestros derechos”, manifestó la lideresa de Puerto Rico (Caquetá).

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Según explicó Paola Jiménez, las mujeres de los municipios en los que el programa tiene incidencia conocen de primera mano las problemáticas de infraestructura de sus territorios. Al recorrer estos caminos y las vías en mal estado, tienen completamente claro cómo esto afecta a la salud, al derecho a la educación y cómo incrementa los tiempos que deben dedicar al cuidado. A pesar de esto, en materia de vías, han sido relegadas a trabajos como indicar qué carros pueden pasar o cobrar peajes.

“Estos ejercicios de empoderamiento pueden llevar a que ellas lideren procesos de sus comunidades, a que busquen soluciones y a que establezcan acuerdos de gestión con entidades públicas. No es solo que sean empleadas, sino que se involucren cada vez más en tareas de construcción y veeduría”, precisó, al tiempo que destacó experiencias positivas en Caquetá, donde las Juntas de Acción Comunal han recibido recursos públicos para infraestructura vial.

Lo que viene para las mujeres

El próximo año será la graduación de las 220 mujeres que recibieron los procesos de formación del SENA e iniciará la ejecución de las obras de infraestructura vial en los puntos críticos de los ocho municipios. Los profesionales del Programa Rutas PDET continuarán con el seguimiento en temas de contratación, empoderamiento y liderazgo.

En relación al componente de encadenamiento productivo, aceleración empresarial y financiera, e innovación tecnológica para las familias productoras de leche y cacao, se reforzará el componente transversal de género. “El próximo año iniciaremos procesos de formación con las familias, con el objetivo de que las mujeres tengan mayor participación en la toma de decisiones sobre los recursos productivos. Sin esto es difícil que ellas puedan cubrir sus necesidades por su cuenta o reaccionar frente a casos de violencia intrafamiliar”, anunció Paola Jiménez.

Además, se realizarán esfuerzos para aliviar las diferencias que existen en materia de economía del cuidado. El hecho de que las mujeres sean las principales responsables de esta actividad, y que a la vez se encarguen de tareas productivas, lleva a un importante desbalance en cuanto a horas de trabajo. “Nuestro enfoque será la distribución equitativa de labores al interior de las familias, ya que este es un obstáculo para el empoderamiento de las mujeres”.

Otro de los pilares de género será fomentar la inclusión de las mujeres en las asociaciones locales de café y leche. Mediante trabajos especializados, se identificará cuáles son las principales barreras que tienen para acceder a procesos de toma de decisiones y de comercialización. “Lo primero es reconocer que la baja participación de las mujeres es un problema para las comunidades. El cambio solo lo podemos conseguir con jornadas de sensibilización. Lo bueno es que estamos dando pasos firmes”, mencionó Jiménez.

Finalmente, Julieta Rodríguez se mostró optimista frente a lo que puede traer el proyecto en un futuro cercano. La experiencia con la que cuentan en el cultivo de pimentón y auyama, además de la producción de yogurt, arequipe y tamales, son un aliciente para creer que es posible involucrarse en la toma de decisiones. “Mi objetivo es seguir emprendiendo y ser una guerrera para mi comunidad; el conocimiento que hemos adquirido en temas de vías es un impulso para seguir adelante. Sabemos que hay muchas mujeres igual de capacitadas que los hombres y aunque hay varios que lo valoran, todavía falta camino por recorrer”, concluyó.