Temerarios juzgamientos de periodistas de Caracol Radio

DiarioPutumayo

Por: Antonio Colmenares

La construcción del Centro de Desarrollo Infantil –CDI- en Puerto Caicedo con un costo de 7.797 millones de pesos, causó en los periodistas de Caracol Radio, Gustavo Gómez y Diana Saray la necesidad de investigar al respecto, pero en el resultado de sus pesquisas no presentan argumentaciones sólidas sino que se ‘pasean por los terrenos de la especulación y las suposiciones’. 

Además de manera temeraria juzgan que los pliegos son el ejemplo de los ‘amarres’ para facilitar el direccionamiento a la hora de adjudicar el contrato, lo que también es conocido como ‘pliegos sastre o sobre medidas’.

La crítica de los mencionados periodistas toca un punto en el que los pliegos para el CDI de Puerto Caicedo ponen como requisito que el proponente debe tener experiencia específica en ese tipo de obras y manifiestan que eso no lo ordena los pliegos tipo.

Especulación que desconoce que la utilización o no de los pliegos tipo no constituye ‘camisa de fuerza’ como en este caso que se podría enmarcar en el pliego tipo de infraestructura social para educación, sin embargo y de acuerdo con el parágrafo 3 del artículo 4 de la Resolución 219 de 2021 de la Agencia Nacional de Contratación Pública Colombia Compra Eficiente, “para la aplicación de este artículo, se entiende por experiencia adicional aquella que no está definida en la matriz de experiencia de infraestructura social aplicable, pero que la entidad estatal considera necesaria para garantizar la idoneidad del contratista para la ejecución del proyecto”.

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Cuando los periodistas analizan el puntaje por la oferta con mejor precio el señor Gustavo Gómez especula con ironía diciendo textualmente “para poder dárselo al que cobre más caro y quede más plata para repartir, posiblemente, posiblemente”, en una clara violación al principio periodístico de que se debe publicar cuando se pueden presentar pruebas y él no las tiene, lo que además es, ‘correr un poco la línea ética’.

A renglón seguido la crítica se centra en que el primer pago se hará cuando el contratista entregue el 50 por ciento de la ejecución de la obra, es decir que no se dará ningún anticipo y lo consideran como extraño e inusual, cuando realmente esta decisión la toman las administraciones para evitar que con el pago del anticipo la obra quede inconclusa como ha ocurrido en todos los departamentos del país, que el contratista muchas veces, no en todos los casos, no invierte el anticipo en la obra y después pide adiciones bajo cualquier disculpa para ‘tapar’ el faltante. 

De tal manera que lo que califican de ‘amarre’ estos periodistas, no es más que una flagrante especulación, no hay pruebas contundentes que avalen la manera temeraria como califican esta licitación de la administración del Putumayo.