Un primíparo en el trampolín de la muerte – Parte II : El Bautizo

Cómo ya comentaba en el artículo anterior, el viaje de Mocoa a San Francisco por el trampolín de la muerte, un recorrido de aproximadamente 75 km, se realizó en 4 horas, con buen clima y poco tráfico, lo ideal para este tipo de recorridos, pero el retorno, fue otra cosa…

Por : Luis Carlos Chamorro

Llegamos a Sibundoy procedentes de Pasto y con destino final Mocoa aproximadamente a las 6:00 pm, luego de un viaje de mas de 7 horas desde las playas de Tumaco, donde estuvimos con la familia completa (Sandra, Carlos Eduardo, Juliana y Luis Carlos). Esa noche descansamos, el día de mañana madrugar y tomar camino hacia Mocoa.

Llovió fuerte en Sibundoy y me imagino que también en todo el valle e igualmente en el camino hacia Mocoa, incrementando así el nivel de riesgo para el trayecto. Dormimos bien y esperamos que no siga lloviendo durante la noche.

Al día siguiente, buscamos desayuno, combustible para el vehículo, lácteos y cositas para llevar desde Sibundoy, y aproximadamente  a las 7:45 partimos con rumbo a San Francisco, luego, se acaba la vía pavimentada y comienza la vía destapada; hasta el primer punto de referencia, unos 20 km.

El trayecto, como ya lo describimos en la primera parte, es destapado, en sectores alcanzan perfectamente dos vehículos, en otros, muy angosto, donde apenas alcanza a pasar uno, varios “Cambios” en el camino – sobre todo en curvas, donde los vehículos se ubican para dar paso otros vehículos. Este primer trayecto, inicia con una subida larga y sinuosa, hasta el páramo, para luego dar paso a una caída larga, angosta y con muchas curvas hasta el puente sobre el río Blanco. Ahora si, tuvimos que apurar el paso un poco, para encontrar el “Cambio” y dar paso a los vehículos de transporte público que venían detrás y permitirles el paso, arrimados a la peña en algunos sectores, y en otros hacia el lado del abismo; por el momento son vehículos medianos, esperamos no encontrar muchos vehículos grandes en el camino.

Pasando el río Blanco, continuamos en camino hasta el Mirador, nuestro segundo punto de referencia, ahora el recorrido es mas llano, no hay tantas subidas ni bajadas largas, pero tenemos la desventaja de que el abismo está a nuestra derecha, y por la poca altura del vehículo en algunos sectores nos toca bien pegado al filo del camino, evitando la huella alta que dejan los vehículos pesados y si no se toma con la llanta izquierda por el centro del camino, golpeamos la parte baja del motor causado daños irreparables. Estos tramos de camino, que no son muchos, hay que hacerlos con calma, reitero, para vehículos pequeños. Al horizonte, a diferencia del viaje de subida, que se podían ver con claridad las montañas a la distancia, ahora se observan gran cantidad de nubarrones, y parece que va a continuar lloviendo.

En este trayecto, muy cercano a murallas, tuvimos que dar reversa para dar paso a un par de camiones cargados de ganado y comestibles que venían desde Mocoa. La reversa, ya con siete años de experiencia en carreteras normales es fácil, mas no así en sitios donde comienza a llover, comienza a nublarse, baja la visibilidad y el camino es angosto, entonces, comenzamos poco a poco y manteniendo la calma, hasta el próximo sitio de “Cambio”, para que los vehículos grandes puedan pasar, no fueron mas de 50 mt en reversa, pero pareciera que fueran un tramo largo, y mas cuando es la primera vez en ésta mítica vía, además, súmele el nerviosismo de la familia. Ya ubicados en el “Cambio”, esperamos que los vehículos que van subiendo, pasan con calma, mientras tanto estiramos los brazos, tomamos algo, y continuamos el viaje.

Llegamos al Mirador, y comenzamos nuevamente de bajada. En días anteriores, un fuerte aguacero causó que parte de la vía – lo que siempre sucede en este tipo de climas – fuera tapada por deslizamientos de rocas y arena, y desde hace dos días estaban en el sector trabajando. Luego de tomar tintico en el Mirador, reportar a nuestra familia que vamos bien, continuamos el viaje.

No habíamos bajado algunos kilómetros, y encontramos el tráfico detenido, la razón, trabajos en la vía : remoción de escombros por parte de operarios de mantenimiento víal en el sector; nos dicen que aproximadamente 40 minutos estaremos detenidos mientras acaban los trabajos para dar paso provisional.

Después de 15 minutos en el sector, cae un fuerte aguacero, que hace presagiar lo peor, los trabajos en el sector que están interviniendo para la remoción de escombros se detiene, hay mucha caída de roca y arena y los operarios se retiran por seguridad. A esperar entonces que la lluvia baje un poco y puedan continuar los trabajos.

Poco a poco se van acumulando todo tipo de vehículos en nuestro sector, y comienzo a angustiarme un poco, debido a que si llueve mucho, los pequeños riachuelos que cruzan el camino en los diferentes sectores, comienzan poco a poco a elevar su caudal, impidiendo así el paso de vehículos, sobre todo los pequeños como el nuestro.

Luego de mas de 2 horas en el sector y una lluvia intensa de mas de 1 hora, los trabajos de remoción de materiales en la banca en el sector afectado, se retiraron y dieron paso primero a los que van subiendo. Mal contados mas de 100 vehículos.

Posterior a esto, la encargada de control de tráfico nos indica que bajemos con precaución porque en el paso afectado continúan cayendo escombros… partimos bajando, y llegamos al sector, angosto, con algunos escombros a lado y lado, y en vez de pasar lento, acelero un poco para salir lo mas rápido del área de riesgo, muy bien dicen : al mal paso, darlo rápido.

Continuamos bajando, aplicando lo que dicen los expertos en manejo, poco freno, mas motor, no hay afán, con calma… llegamos al primer paso de quebrada sobre la vía… se ve grande, pero lo pasamos sin problema, el detalle es que a partir de este, por cada vez que lo pasemos camino hacia abajo, este lleva mas agua; el segundo paso en el sector de la Virgen, lleva mas agua y así por el estilo, y cada paso, lo vamos cruzando con mayor precaución.

Ya para el último paso, paramos para analizar por donde puede ser mas seguro, ya que en este sector el nivel esta más alto y la probabilidad de que crezca súbitamente en el momento en que estemos cruzando es alta, y si el vehículo se apaga mientras estamos cruzando es un alto riesgo.

Encontramos a un motociclista que también estaba analizando el paso y nos indicó un sector alto, me acerco con calma al borde del río (ya no es un riachuelo o quebrada) y comienzo con precaución a entrar al paso, luego de ver que ya no encontramos piedras altas en el fondo de la turbiedad, pasamos con rápidez. “Coronamos!”, expresaba mentalmente.

Para el resto del camino, esperaba que estuviera normal, pero en sector donde una pequeña quebrada pasaba por debajo de un pontón – puente pequeño, se desbordó y comenzó su recorrido sinuoso por toda la vía, causando la erosión de la misma y dejando una brecha de aproximadamente 30 cm de ancho y mas de 15 cm de profundidad. Varios vehículos que iban adelante se detuvieron y comenzaron a ubicar estratégicamente algunas piedras que encontraban en el camino para llenar el hueco y pasar con cuidado. Este escollo en el camino lo pasamos muy lentamente.

Metros abajo, ya miramos el caudal de uno de los riachuelos que pasamos por el camino kilómetros arriba, ya convertido en un río, con mucho caudal, y llevando escombros.

Al llegar a La Tebaida, toda el agua que venía por el camino, causó la inundación de algunas casas ubicadas en el sector y encontramos a algunos de los vecinos realizando zanjas para mover la corriente hacia otros lados.

Ya en el Puente del río Pepino, vemos el resultado de las crecientes súbitas de los pequeños riachuelos que nacen el sector, observando al imponente río con un gran caudal, turbio y con muchos escombros.

Partimos desde Sibundoy a las 7:45 y llegamos a Mocoa a las 13:45, mas de 6 horas de recorrido, incluyendo las 2 horas de parada obligatoria por el derrumbo en la vía. Vuelve y juega, nos fue bien; en algunos casos los usuarios de la vía cuando hay derrumbos varios, demoran hasta 12 horas en el mismo recorrido, y los mas desafortunados, deben pasar días en la vía.

Sandra, Carlos Eduardo y Luis Carlos

Este fue mi bautizo como primíparo en la mítica vía del Trampolín de la Muerte, ahora llamada el Trampolín de la Biodiversidad, y como en todo buen Bautizo, no debía faltar el agua, agua que vimos durante todo el recorrido y tuvimos que pasar con cuidado en el camino.

Ya estamos programando en familia en un fin de semana no muy lejano, hacer nuevamente el recorrido y visitar algunos de los pueblos del Valle de Sibundoy y ver la posibilidad de visitar los termales.

PD. Si quieren ver la vía en todo su esplendor, pueden usar los servicios de Google Maps, en la opción de Street View. Revisen este enlace : https://goo.gl/maps/a8tLUf5bCShLq9q69