Los videojuegos ya son uno de los argumentos principales para series y películas

Tras tantas décadas de estrenos, a los creadores del mundo del celuloide les cuesta hallar inspiración para desarrollar sus proyectos. Por tanto, no es difícil encontrar “remakes” de películas, secuelas, precuelas… o intentar descubrir una “mina de oro” argumental, como ha ocurrido con el universo Marvel, que ha dado lugar a tantos y tan taquilleros films y, más recientemente, a aclamadas series televisivas. Encontrar un universo con personajes interesantes, bien definidos y sumidos en un trasfondo que dé margen para crear tramas no es nada sencillo. Pero la cosa mejora si, encima, esos personajes ya son conocidos por parte del gran público.

¿Dónde se podría descubrir otra “mina de oro” de esas características? La respuesta es sencilla: en los videojuegos. Un videojuego, precisamente, se basa en una historia con un objetivo, algo que deberemos alcanzar con nuestro papel activo como jugadores manejando un personaje e interactuando con otros, ya sean enemigos o aliados. Un coctel perfecto para desarrollar un buen argumento cinéfilo. Y así ha sido, históricamente. Aunque, al principio, el único objetivo era aprovechar el tirón de la fama de algunos juegos, más que profundizar en su trama argumental. Buen ejemplo de ello son los inefables “Street Fighter” (1994) y “Mortal Kombat” (1995), basados en sendos populares juegos de lucha de gran éxito en los 90´s, pero cuya materialización en forma de película rozaba lo ridículo. 10 años más tarde, en 2005, el intento de llevar a la gran pantalla al “Shooter” mítico conocido como “Doom” también representó un fracaso de gran magnitud.

Sin embargo, algún año antes, las producciones ya estaban dando signos de tomarse un poco más en serio la posibilidad de inspirarse, con algo de credibilidad, en los videojuegos del momento. Ocurrió con “Tomb Raider” (2001) y “Resident Evil” (2002), así como con sus secuelas. En estos films, ya se trabajó en un guión de mayor calado y se eligió a dos actrices de primera línea para dar vida a las heroínas del juego. “Prince of Persia: Las arenas del tiempo” (2010) o “Uncharted” (2022) han seguido este legado y representan una nueva generación de productos que no quieren “destrozar” una buena materia primera; bien al contrario, pretenden mimar la puesta en escena en agradecimiento a la inspiración recibida. Pero hoy ya nos encontramos ante una nueva fase de todo este proceso: argumentos que dan para más de una película y son suficientes para crear series de varias temporadas con una apuesta de nivel por la excelencia.

Tal vez el caso más paradigmático de nuestros días sea la serie de animación “Arcane”. Esta laureada producción distribuida por Netflix bebe argumentalmente del universo de League of Legends, el que probablemente sea el buque insignia de los eSports, y ha sabido crear una atmósfera muy atrayente para, no sólo los fanáticos de este juego, sino también para los que no conocían este título en absoluto. LOL se ha popularizado en los últimos años por su papel en las competiciones de los deportes electrónicos, donde congrega cantidades millonarias de espectadores que, a su vez, muchos de ellos, consultan las webs de pronósticos para conocer las opciones de éxito de los participantes en los eventos internacionales de League of Legends. “Arcane” ya tiene en marcha su segunda temporada, aunque su estreno se demorará, ya que una producción de este nivel requiere tiempo y dedicación si no quiere defraudar en su siguiente entrega; máxime con los estandartes mostrados en la primera.

En cambio, “Dota: Sangre de Dragón” (2021) ya va por su segunda temporada. Y si bien no ha tenido el impacto de “Arcane”, su valoración es realmente buena. También disponible en Netflix, esta animación parte del universo creativo del gran rival en los eSports de LOL; nos referimos a Dota 2, el otro gran MOBA. Esta serie de fantasía demuestra que el gran filón de los videojuegos ya es uno de los elementos más inspiradores en la actualidad para las productoras, pues, visto el éxito de su competidora, los estudios cinematográficos están buscando en este elemento central del ocio digital nuevas ideas para crear producciones de éxito. “Castlevania” ha sido otro ejemplo reciente; y después llegará el clásico “Mario Bros” y luego otros tantos. Parece que la sequía de ideas todavía tiene un gran salvavidas sacado de los mandos de las consolas; así como los videojuegos beben, a su vez, de la historia y de otras fuentes de la cultura.