subirá el precio de la gasolina en el país y quizá se acaben los subsidios al combustible

Semana – El presidente Gustavo Petro lo confirmó y todo será más caro

Ante el creciente déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepec), el cual asciende a 10 billones de pesos por trimestre, el presidente Gustavo Petro hizo una reflexión desde su cuenta de Twitter, pues este es un hueco que cada vez les cuesta más a las finanzas públicas y que además muchos expertos califican como insostenible.

Petro aseguró que los casi 40 billones anuales que alcanza el déficit del Fepec (el cual busca evitar que el alza internacional de los precios del petróleo impacte demasiado el costo interno de la gasolina),es casi la mitad del déficit del presupuesto nacional y que, por ende, vale la pena debatir si es conveniente seguir con ese subsidio.

En su reflexión dominical, el presidente Petro también dijo que ese subsidio creciente al consumo de gasolina es muy costoso, por lo cual es hora de un debate nacional sobre: “¿Vale la pena subsidiar la gasolina por 40 billones cuando la tasa de mortalidad infantil por desnutrición se duplica?”.

Agregó que “la otra cara de no subir la gasolina y aumentar el déficit del fondo es dejar aumentar el hambre y la pobreza en Colombia”. Por eso, le propone al Congreso desligar el cobro de impuestos a la gasolina de la indexación del precio de esta para mitigar el impacto sobre el consumidor.

Estos cambios, sin embargo, vendrían inevitablemente con impacto en el bolsillo de los colombianos, pues al no haber subsidio, subiría el precio de los combustibles en el país. De hecho, el primer mandatario anunció que retomará la senda de crecimiento de precios, con el objeto “de disminuir el déficit irresponsablemente acumulado. No tocaremos los derivados del ACPM”, precisó.

En efecto, el déficit del Fepec empezó a subir de la mano del incremento en los precios internacionales del crudo, que en pandemia llegaron a ser negativos, pero en 2021 se recuperaron y tras el inicio de la guerra en Ucrania se elevaron por encima de los 100 dólares por barril. Ese incremento no se sintió en Colombia, por el subsidio que brinda el Fondo de estabilización de precios y fue el que ayudó a que en el país no se disparara la inflación tan rápido como en otras naciones, en donde la gasolina no es subsidiada.

En otras palabras, en medio de la crisis económica de la pandemia y del paro nacional, el gobierno anterior prefirió tener un problema fiscal, que uno inflacionario. No obstante, a mediados de este año, y ante las alertas de los economistas por el enorme hueco del Fepec, la administración Duque anunció un cronograma para ir subiendo gradualmente la gasolina y cerrar parte del déficit.

Ese cronograma se implementó en junio y julio, y en agosto la decisión de alzas en los combustibles quedó en manos de la nueva administración, que hasta ahora no había hecho un pronunciamiento concreto en este frente.

Los impactos

Aunque muchos de los críticos de los subsidios a la gasolina insisten en que ese es un beneficio para los colombianos propietarios de vehículos particulares, la verdad es que es un precio fundamental para la economía nacional, pues de él dependen no solo los costos del transporte de pasajeros, sino también del movimiento de carga y de infinidad de actividades que requieren trasladarse de un lado a otro.

Las alzas que se implementaron en julio, aún durante el gobierno Duque, fueron de 150 pesos por galón y los precios quedaron en promedio en 9.180 pesos el galón de gasolina corriente, y a 9.018 el galón de diésel, tomando como referencia las 13 principales ciudades del país.

En agosto no hubo alza, pero el impacto ya se empezó a sentir en la inflación, que hoy está acercándose al 11 % (10,88 % fue el dato anual a agosto).

Falta ver en la propuesta del presidente Petro cómo se va a evitar que el alza en los precios de la gasolina siga impactando el costo de vida.