Policía rastrea el auge de las ‘narco-innovaciones’

ElColombiano – Un recorrido por los hallazgos de caletas con estupefacientes más extraños del último año: de las latas de atún con cocaína a una falsa ambulancia.

La cocaína en latas de atún encontrada en Ipiales, Nariño. FOTO: CORTESÍA.

Cocaína en latas de atún, en camillas de ambulancia, en sombreros, en azúcar y hasta en laboratorios bajo tierra, son la prueba de que el ingenio de los traficantes se renueva con cada generación de criminales.

En el último año los investigadores judiciales han atestiguado la manera en que los métodos de camuflaje de estupefacientes evolucionan para burlar las medidas de control.

Las imitaciones de sombreros aguadeños decomisadas en Amazonas, Venezuela, con cocaína líquida impregnada. FOTO: CORTESÍA.

El más reciente caso fue el de un cargamento de 744 kilos de cocaína oculto en latas de atún, que el CTI y el Ejército encontraron en una casa de Ipiales, Nariño.

Al parecer la sustancia era enlatada en Ecuador, con una técnica de sellamiento de bordes idéntica al sistema original, y con los logos de una reconocida empresa.

Adentro, en vez de los lomitos de pescado, había cocaína mezclada con atún, al parecer para confundir el olfato de los perros antinarcóticos. La droga iba a ser exportada desde Cartagena hacia Europa.

La panela orgánica mezclada con cocaína, hallada en Francia. FOTO; CORTESÍA.

El pasado mes de mayo, en la zona portuaria de París, Francia, fue interceptado un embarque de 22 toneladas de azúcar morena y panela orgánica impregnada con cocaína.

En la llamada “Operación Sugar” se comprobó que la mercancía había salido en un contenedor desde el puerto de Buenaventura (Valle). Al final fueron detenidas 18 personas en cuatro países.

Para extraer la cocaína del producto dulce, tres colombianos habían viajado a España para montar una “cocina” en una casa. Su propósito era separar las sustancias mediante el método de ebullición.

La narcoambulancia descubierta en el Suroeste antioqueño. FOTO: CORTESÍA.

Ese mismo mes, la Guardia Bolivariana de Venezuela descubrió una encomienda que había salido de Medellín con 498 imitaciones de sombreros aguadeños.

Las tres cajas de cartón que los contenían fueron decomisadas en el aeropuerto Cacique Aramare, en el municipio de Atures, Amazonas. En la prueba química, los peritos constaron que habían inyectado cocaína líquida en las alas de los sombreros.

En enero de este año en el Suroeste antioqueño, en la vía que comunica a La Pintada con Santa Bárbara, la Policía detuvo un vehículo disfrazado de ambulancia, con logos falsificados de la misión médica.

El laboratorio de droga con socavón en Sopetrán, Antioquia. FOTO: CORTESÍA.

Adentro iban tres colombianos, un venezolano y un ecuatoriano, procedentes de Mocoa (Putumayo), con la fachada de transportar a un paciente con covid-19. La farsa fue descubierta cuando los supuestos galenos no supieron indicar a qué hospital de Medellín iba remitido el enfermo.

Al inspeccionar el vehículo, los uniformados encontraron 118,5 kilos de base de coca en 60 paquetes de plástico ocultos dentro de la cojinería, la camilla y compartimentos secretos en la carrocería.

La colchoneta de la camilla había sido cosida con la droga adentro, y con el contagiado de coronavirus acostado encima, ¿quién iba a revisar? El misterio, al fin de cuentas, es que no hay crimen perfecto.