‘Açaí’, la apuesta de 80 ex-Farc para restaurar la selva del Putumayo

ElTiempo – Junto con la Fuerzas Militares, el proyecto busca mejorar suelos degradados por la deforestación.

Excombatientes y soldados trabajan ahora de la mano para sanar los bosques —y las heridas—.  FOTO: Cortesía Fondo Colombia Sostenible

Yeison Timote tiene 23 años. Fue parte de la extinta guerrilla de las Farc desde los 13 años. Su cuerpo refleja las heridas de la guerra entre el desaparecido grupo armado y el Estado colombiano. Una guerra de medio siglo a la que él entró cuando era apenas un niño y en la que perdió el brazo izquierdo en medio de un enfrentamiento. Hoy, cuenta con ilusión, su sueño es proteger las selvas de la Amazonia colombiana ubicadas en el departamento del Putumayo a través de la siembra de cultivos de açai, camu camu y copoazú.

Él es solo uno de los 80 excombatientes miembros de la Cooperativa Multiactiva del Pueblo Putumayense (CMPP), que busca restaurar los suelos –y sanar las heridas de la guerra– mediante la agroforestería y la agricultura sostenible en zonas altamente afectadas por la deforestación realizada para sembrar cultivos ilícitos y hacer ganadería extensiva.  

El proyecto, denominado ‘Sueño de açaí’, tiene bajo su cargo un total de 80 hectáreas. Timote, coordinador de comunicaciones de la CMPP y también líder juvenil que apoya a reincorporados entre los 18 y los 28 años, afirma que están llenos de ilusión e interés por ayudar a restaurar la mayor cantidad de zonas posibles en el departamento, empezando por el municipio de Puerto Asís, donde están ubicados. 

“Antes, con el ejército nos mirábamos como enemigos. No tanto del ejército, sino con el Estado. Por pensamientos diferentes. Pero ahora, gracias al acuerdo de paz, estamos trabajando de la mano con el Ejército y ha sido muy bueno. Hemos hecho un trabajo conjunto con ellos, y lo que buscamos es que nos volvamos a unir porque todos somos colombianos”, dice Timote. 

l Putumayo fue uno de los departamentos que concentraron altas tasas de deforestación en 2021, según el informe más reciente del Ideam. Una tendencia que ha visto durante los últimos años Allí, la siembra de cultivos ilícitos fue la principal causa de pérdida de las 12.804 hectáreas de bosque que se destruyeron el año pasado. 

Eso, explica Timote, viene sucediendo desde hace más de media década, tras la salida de las Farc de las selvas del país. Con la ausencia del territorio de la extinta guerrilla, que solía proteger las selvas del país por razones de supervivencia, pues bosques altos y grandes les servían como refugio, la deforestación ha aumentado en las regiones donde ellos solían ejercer el control territorial.  

Hoy, lo que buscan –cuenta Timote– es que muchas de esas hectáreas que se han talado puedan ser reforestadas con árboles nativos a través de proyectos productivos que sirvan al mismo tiempo de sustento para sus familias y se conviertan en un modo de vida digno con el cual vivir e incorporarse a la economía legal del país. 

Cultivos de açaí
Los cultivos de açaí toman entre 3 y 4 años después de sembrados en entregar su primera cosecha. Foto:  Cortesía Fondo Colombia Sostenible

“Cuando estábamos en el monte, lo que hacíamos era cuidar la naturaleza y los bosques, y cuando nosotros firmamos el acuerdo de paz el Gobierno no les puso cuidado a los bosques y así se vino la tala, que ha aumentado bastante. Y lo que queremos es avanzar en todos esos municipios con nuestro ‘Sueño de açaí’ para poder recuperar esos suelos”, asegura el joven. 

Según explica Aura Duarte, especialista en Agricultura y Desarrollo Rural del Fondo Colombia Sostenible, organización que ha apoyado el proyecto de los excombatientes, la plantación y el desarrollo de estos cultivos permiten restaurar el bosque, pues el açaí y el chontaduro son especies endémicas de la zona y con su cultivo se fortalecen la diversidad de los ecosistemas, la recuperación de saberes ancestrales y el fortalecimiento técnico y de mercadeo de los beneficiarios. 

Este proyecto no es el único que maneja el Fondo. En total son siete iniciativas de carácter asociativo (agrícolas, pecuarios, forestales, pesqueros o acuícolas), que tienen como propósito la promoción del desarrollo rural resiliente y bajo en carbono en municipios donde se implementan los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet) de los departamentos de Caquetá, Putumayo y Nariño. A la fecha se han intervenido 927 hectáreas, apoyando a 748 productores, 233 mujeres y 515 hombres. 

“¿Qué es lo bonito de estos proyectos? Que están en zonas de unos conflictos importantes de uso de suelo, como la ganadería y los cultivos de uso ilícito, y esta comunidad por iniciativa propia quiso pasarse a estos productos. Y había dos condiciones importantes: que fuesen una organización de comunidad y que estos proyectos estuviesen acompañados de unas alianzas comerciales para garantizar su sostenibilidad. No era solo enseñarles el tema técnico de la producción, sino darles una orientación. Y un componente que muchas veces queda faltando en muchos de estos proyectos de desarrollo rural es el tema organizacional y de comercialización, entonces ellos ya incluyen dentro de sus quehacer y sus prioridades: cómo me organizo, cómo obtengo certificados, cómo logro acceder a los mercados”, enfatiza Duarte. 

Actualmente, Timote y los otros 79 productores esperan tener su primera producción de açaí a finales de este año y que será vendida a Corpocampo, su principal aliado comercial. Pero el objetivo real, dice el exguerrillero, es lograr tecnificarse y no solo vender materia prima, sino también productos transformados a partir de sus cultivos. Ese es el sueño.