Obispo de Mocoa se opone a una eventual explotación minera por parte de Libero Cobre

ReligionDigital

Luis Albeiro Maldonado, obispo de la diócesis de Mocoa Sibundoy CEC

«Como Iglesia, estamos en condiciones de lanzar una alerta cuando hay algo que va en deterioro grave del medio ambiente», dice el prelado

Aunque la autoridad religiosa ha dado criterios claros sobre no aceptar donaciones por parte de la empresa minera, esta sigue haciendo regalos en comunidades parroquiales

06.06.2022 | Miguel Estupiñán, corresponsal en Colombia Twitter: @HaciaElUmbral

Monseñor Luis Albeiro Maldonado ha dejado clara su posición frente a los intereses de la Libero Cobre, una de las empresas denunciadas en el Vaticano por la red Iglesias y Minería, en el mes de marzo. En nombre de la diócesis de Mocoa-Sibundoy, situada en el departamento colombiano de Putumayo, el prelado lanza una alerta en favor del territorio amazónico.

No habían pasado ni tres horas desde nuestra conversación, cuando la compañía minera difundió un video a través de Twitter, dando a conocer nuevas donaciones a sectores de la sociedad civil.

La escena ya es conocida. A través de una junta de acción comunal, la empresa entrega materiales de construcción, con miras a arreglos en una capilla, pero sin contar con el consentimiento del párroco. “Una manera de ir ganando terreno”, a juicio del obispo, quien critica acciones por el estilo, toda vez que generan confusión y divisiones dentro de la comunidad.

Religión Digital denunció el 11 de mayo un hecho similar, después de que la Libero Cobre regalara tejas con destino a otra capilla, pasando por encima del correspondiente administrador parroquial, el padre Álvaro Luna, de La Inmaculada. Este se vio obligado a publicar un comunicado a través del cual lamentó la situación e invitó a sus feligreses a “evitar dineros y ayudas de economías ilícitas, politiqueras y multinacionales, que cada día nos empobrecerán más”. Ya había calificado de “amenazante y dolorosa” la explotación minera pretendida por la compañía en la región.

En un escenario como el del Putumayo, en el que muchas comunidades se ven asediadas por actores armados ilegales que atentan contra su vida, las comunidades parroquiales de la Iglesia católica ven asomar en el panorama a un nuevo sujeto de presión. No están solas, asegura monseñor Maldonado. De su parte tienen, además, criterios pastorales muy precisos y el magisterio ecológico del Papa sobre la necesidad de no dejarse expropiar a manos de “actores económicos que implementan un modelo ajeno a nuestro territorio”. Las anteriores son palabras del sumo pontífice en su documento Querida Amazonía, que fueron citadas por el párroco de la Inmaculada al momento de levantar su voz de protesta por el proceder de Libero Cobre. Una manifestación que cuenta con todo el apoyo de su superior. A continuación, la conversación entre el obispo y Religión Digital.

¿Cuál es su posición frente a los intereses de la Libero Cobre en la región?

Mi posición se basa en lo que el Papa nos está pidiendo en el documento Querida Amazonía y en la encíclica Laudato si, que propugna por la defensa del territorio amazónico.

¿Usted considera que una eventual explotación minera de la empresa Libero Cobre atentaría contra la «casa común» (la naturaleza, el territorio y su relación con las comunidades, en otras palabras)?

Si hay un plan de explotación programada para 7.800 hectáreas en un territorio de las estribaciones del Macizo colombiano, que es la fuente del agua, a mí me parece que la respuesta es obvia.

¿Qué pasó cuando lo de la capilla del Divino Niño en el barrio La Independencia, jurisdicción de la parroquia de la Inmaculada?

Ese inmueble es una caseta que las directivas de la acción comunal han ido convirtiendo en capilla. En principio, no contaron con la autorización del párroco, lo hicieron de una manera inconsulta.

¿Usted apoya el comunicado del padre Álvaro Luna en el que rechaza el proceder de la empresa, así como los mecanismos empleados por parte de esta para ganar adeptos, de cara a una eventual explotación?

Sí, lógicamente. Porque es el pensamiento de la Iglesia. Nosotros tenemos que estar al tanto del cuidado de la casa común. Preocupados por el agua, por los ríos, por la fauna y la flora. Lógicamente hay unas leyes nacionales, pero también unos acuerdos municipales y de la asamblea departamental, a los cuales nosotros también nos unimos como leyes de nuestro municipio y del departamento.

Entonces usted, con el padre Álvaro Luna, considera que los intereses de la Libero Cobre resultan “amenazantes” y que una eventual explotación resultaría “dolorosa”?

Esto es así no solamente para el padre Álvaro y para el obispo, sino para los habitantes. Si se ve que hay 7.800 hectáreas que van a ser lastimadas en función de la minería, yo creo que, lógicamente, unos entes nacionales departamentales y municipales deberán intervenir. La Iglesia también puede conceptuar al respecto.

¿Usted ha tenido conocimiento de otras donaciones por parte de la empresa a inmuebles de carácter comunitario y religioso?

No tengo conocimiento. Solo tengo conocimiento de esta caseta de acción común que está ubicada en la jurisidicción de la parroquia de la Inmaculada. Los sacerdotes saben que frente a esto nosotros somos muy recelosos.

¿Ustedes como jurisdicción tienen el criterio de no recibir donación alguna por parte de empresas mineras?

Es lo aconsejable para todos los párrocos.

¿Por qué?

Cuando hay una empresa minera que es una amenaza para el medio ambiente, tenemos que discernir la respuesta que hay que dar.

¿Pero ustedes tienen como criterio no recibir donaciones por parte de la Libero Cobre?

Sí, es lo más recomendable.

¿Y han recibido algún tipo de donación en todos estos años?

Que yo tenga conocimiento, no.

¿Usted considera que la empresa está ejerciendo presión para que la comunidad acepte la explotación?

Si están ofreciendo dinero en ayuda, es una manera de ir ganando terreno; y, ante eso, debemos estar alerta. De parte de la Iglesia no hay permiso para recibir dinero de empresas que vayan a afectar el medio ambiente.

¿Usted que opina de que, a través de sus redes sociales, la Libero Cobre haga referencia al patrimonio religioso de la jurisdicción, con fotos de la catedral y de otros símbolos, durante sus ejercicios de promoción de la explotación minera?

Si se está valiendo de ello, no es honesto. Es una táctica poco honesta. Sin contar ni con el obispo ni con los párrocos. No tiene presentación, si lo está haciendo de esa manera.

Hábleme de las amenazas ecológicas que vive la Amazonía y la región de su jurisdicción por cuenta del interés minero.

No solamente por el plan minero internacional, hay más cosas que están afectando la Amazonía: la minería entre comillas legal, la minería ilegal, la tala indiscriminada de la selva para siembra de cultivos de uso no ilícito. Y esto me parece que afecta grandemente una región tan importante como la Amazonía.

¿El Estado colombiano ha sido diligente en la protección del patrimonio ambiental de la región?

No es desconocido que el Estado ha descuidado estas regiones fronterizas. No hay una presencia que marque pauta, que establezca responsables y responsabilidades ni que nos ayude a cuidar de la casa común en esta parte del territorio.

¿Cómo interpela la profundización de la violencia en Putumayo a la misión de la diócesis?

El tejido social tiene una larga historia y siempre ha sido un desafío pastoral para nuestra diócesis, desde el punto de vista de la familia, de la juventud, de la educación, del puesto de cada sacerdote en cada parroquia, de la misión que debemos desarrollar. Es un reto muy grande.

¿Qué vio en su más reciente visita pastoral? ¿Qué le preocupa?

En primer lugar, encuentro un laicado muy comprometido, comunidades muy interesadas en la tarea evangelizadora; pero también una juventud un poco desorientada, unos docentes preocupados por la procedencia de los jóvenes que vienen de hogares que viven la violencia familiar y conflictos en muchos aspectos; el abandono de la ruralidad. Son aspectos que me preocupan, por citar algunos.

«Me preocupa el abandono de la ruralidad en Putumayo»

¿Usted cómo ha indo incorporando en su enseñanza los elementos del papa Francisco sobre el cuidado de la casa común? ¿Qué herramientas pedagógicas y pastorales usa para enseñar sobre la necesidad de dicha actitud?

En primer lugar, hemos trabajado estos documentos con todo el presbiterio diocesano, porque al fin al cabo son los lideres y colaboradores inmediatos en los que yo tengo que despertar conciencia sobre la importancia de la casa común a la luz del magisterio de la Iglesia. Entonces hemos trabajado con todo el presbiterio estos documentos. Se les ha dado orientaciones para que desde la predicación y la catequesis también se implemente la Laudato si y la Querida Amazonía. Hemos emitido, desde el primer año de la pandemia, el viacrucis por una ecología integral. Se hace en todas las parroquias, particularmente en Semana Santa. Y ahora empezaremos la Gran misión y, dentro de las celebraciones que hay, es que en todas las parroquias se debe hacer el viacrucis sobre una ecología integral basado en el magisterio de la Iglesia.

¿Su presbiterio corre algún tipo de riesgo por levantar la bandera de la defensa de la casa común?

En la medida en que vaya siendo necesario ir hablando y denunciando algunos aspectos que se convierten en amenazas, no estamos solos, hay un concejo municipal y una asamblea departamental, Corpoamazonía. Debemos entrar ahí, no como una institución aislada, a dar voces de protesta, sino como una sociedad putumayense que está en defensa de lo suyo.

Hagamos memoria del padre Alcides Jiménez, asesinado en 1998. ¿Que representa su figura en medio de los conflictos socio ambientales de la actualidad y de los retos pastorales de la Iglesia en la región?

Es un gran símbolo a nivel sacerdotal, a nivel de una ecología integral, de la cercanía con los campesinos, del fomento del pancoger; en eso representa mucho. Yo acabo de tener la visita pastoral y estuve recorriendo las veredas de Puerto Caicedo, donde encontré los discípulos directos del padre Alcides que procuran conservar esa preocupación por una agricultura limpia, por el cuidado de la casa común y por una ecología integral.

¿Qué le recomiendo la Iglesia católica al próximo presidente de la República?

A ver, Miguel. Me parece una pregunta bien interesante y se la agradezco. Yo le pido al futuro gobernante que mire al Putumayo con interés, porque siempre queda uno desconcertado ante el hecho de que al Putumayo le estén sacando el petróleo hace más de 60 años y las vías estén en las condiciones en que están, los pueblos estén sin acueducto, las escuelas y la educación tengan tantas falencias. Entonces yo pienso que hay que tener una visión distinta de nuestro Putumayo, hay que mirarlo con interés, procurando un desarrollo integral de esta zona.

De nuevo, ¿usted se opone a una eventual explotación minera por parte de la Libero Cobre?

Nosotros no somos los que decidimos ni los que emitimos las leyes, pero sí estamos en condiciones, como presbiterio y como Iglesia, de lanzar una alerta cuando hay algo que va en deterioro grave del medio ambiente.

Entonces, usted sí lanza una alerta con relación a la compañía…

Sí.