Colombia y Perú se unen para estudiar la Amazonia desconocida

ElTiempo – Durante 23 días, 47 científicos recorrerán y documentarán un sector de la cuenca del río Putumayo.

Algunas partes de los 7,4 millones de hectáreas que comprenden la Amazonia como región biogeográfica son, aún hoy, totalmente desconocidas para la ciencia. Esta zona que abarca ocho países en realidad carece de fronteras geográficas trazadas a dedo en un mapa. Esas divisiones, en cambio, se dan allí a través de los grandes ríos, que suelen ser las líneas que detienen el paso de algunas especies pequeñas de un lado al otro, creando pequeños ecosistemas que hacen parte de un mismo bioma.

En zonas fronterizas, como la que comparten Perú y Colombia en la cuenca del río Putumayo, el estudio de las especies que hacen parte de dicho ecosistema se ha visto siempre limitado por la diplomacia internacional. Pero eso ha empezado a cambiar.

Desde el pasado 9 de abril y hasta el primero de mayo un total de 17 científicos colombianos y 30 peruanos buscarán en conjunto, por primera vez en la historia, recorrer la cuenca del Putumayo con apoyo de las comunidades locales para catalogar, encontrar y estudiar una de las zonas más desconocidas que comparten ambos países.

La actividad, denominada ‘Expedición binacional de la cuenca del río Putumayo’ es una iniciativa de los gobiernos de ambos países definida en el marco del gabinete binacional que hace parte de los compromisos del Plan de Acción de Villa de Leyva 2022. En Colombia cuenta con el apoyo financiero del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y en Perú del Ministerio de Economía y Finanzas.

El desarrollo técnico de la expedición estará a cargo del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas Sinchi (Colombia) y de sus 17 investigadores, entre los que se cuentan invitados de la Universidad Nacional y del Valle. Por su parte, el Instituto de Investigaciones de la Amazonia Peruana dispondrá de 30 investigadores vinculados a la institución y a la Universidad Mayor de San Marcos (Perú).

Según Nicolás Castaño, coordinador de la línea de Flora Programa Ecosistemas y Recursos Naturales del Instituto Sinchi, en total serán 10 grupos biológicos los que buscarán fortalecer el acervo de información sobre las distintas especies presentes en esta zona para posteriormente desarrollar diversos productos de investigación y comunicación científica, entre ellos, un libro con los grandes descubrimientos de la expedición.

“Trabajaremos reptiles, anfibios, aves, pequeños mamíferos, grandes mamíferos, lepidopteros (mariposas), arácnidos, hormigas, peces y plantas. De cada uno de esos grupos se hace un trabajo muy intenso de búsqueda de registros biológicos. Todo lo diferente que uno logre encontrar en cada uno de esos grupos es registrado. Se busca ampliar la lista de especies para la Amazonia”, señaló el investigador.

Castaño, quien responde a esta entrevista desde la selva, dice que para lograr este trabajo será esencial el apoyo de las comunidades locales pertenecientes a la etnia mina murui, que habita la zona. Dichas comunidades están divididas en dos, las del Cabildo Indígena Comunidad Del Encanto y las del Consejo Indígena Mayor del Pueblo Murui.

Ellos no solo participarán como apoyo logístico y de investigación, sino que posteriormente a la investigación y cuando todos los datos sean compilados y estudiados, recibirán de primera mano, a través de los investigadores, charlas explicativas para conocer más de esta zona en la que habitan.

“Este ejercicio lo entendemos muy desde la apropiación de la información que las comunidades puedan tener para empoderarlas y que estas tengan herramientas para el uso de los bosques en pie. Muchas veces en estas zonas el bosque se ve como madera y no más, y la idea es fortalecer a las comunidades en los diferentes usos que se puedan tener tanto de iniciativas turísticas como de manejo de cada especie que puedan tener”, señaló el investigador.

Para él es esencial entender desde la ciencia y desde la ciudadanía lo que allí existe para sacar adelante iniciativas que permitan salvaguardar dicho patrimonio.

“Es muy importante saber que uno no conserva lo que no conoce, eso es algo clave. Necesitamos conocer qué tenemos en nuestras diferentes regiones. Y segundo identificar a partir de esos listados cuál es el potencial de utilidad de los diferentes grupos que puedan tener las comunidades locales, la identificación de especies amenazadas, que son las especies que por sobreuso o qué pérdida de hábitat corre cada vez más peligro”, finalizó el investigador.