“Ciudadanos deben ser parte de la solución”: Minambiente sobre tráfico ilegal de fauna

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El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Carlos Eduardo Correa, invitó a los colombianos a sumarse a la lucha contra el tráfico de fauna y flora. Lo hizo desde la II Conferencia de Alto Nivel de las Américas sobre Comercio Ilegal de Vida Silvestre, donde justamente se debatieron acciones y medidas que han adoptado países de la región para frenar la pérdida de biodiversidad, que es junto al cambio climático y la polución, una de las tres crisis globales que enfrenta la humanidad.

“En Semana Santa vemos en diferentes regiones del país tráfico ilegal y consumo ilegal de especies, algo prohibido. A pesar de eso, vemos también que algunos ciudadanos y turistas que circulan por las carreteras compran loros, comen huevos de iguana o compran hicoteas para comer en esta época de Semana Santa, y eso está prohibido”, recordó el ministro.

Carlos Eduardo Correa agregó: “El llamado a los ciudadanos es a que también hagan parte de la solución. El Estado hace la política pública, hace los controles y el monitoreo con la Policía, la Fuerza Pública, los entes de control, estamos trabajando todos, pero también el ciudadano está en la responsabilidad y en la obligación de no comprar ese tipo de fauna; un loro, un guacamayo no son mascotas, son fauna silvestre y al tener este tipo de animales en casa, estamos afectando la biodiversidad e incentivando también ese tráfico”.

Especies como las guacamayas, loros, micos, flamencos, toches, mirlas, canarios, tortugas, chigüiros, ardillas, entre otras, están entre las más traficadas. Entre las regiones donde se coordinan la distribución y la comercialización de especímenes de fauna silvestre, que luego son enviados a diferentes departamentos del país, se encuentran Córdoba, Cesar, Amazonas, Putumayo, Vaupés, Guaviare, Meta, Valle del Cauca, Nariño y Chocó.

¡Es un delito!

La Ley de Delitos Ambientales, sancionada en agosto de 2021, convirtió la deforestación en un delito que se paga con cárcel, así como el tráfico de fauna y flora, no solo para quien comete el ilícito, sino para quien financia y comercializa, con penas que van de cuatro a 12 años de prisión.

En Colombia, el tráfico ilegal de vida silvestre mueve una economía ilegal cercana a los 23.000 millones de dólares al año, de acuerdo con información de la Policía Nacional, mientras que a nivel global mueve entre 20.000 y 40.000 millones de euros.