Urooj Khan, el hombre que ganó la lotería pero perdió la vida

Hay historias que demuestran cómo la buena y la mala suerte pueden ser tan cercanas que llegan a formar parte del mismo proceso. Un día se puede ser la persona más afortunada del planeta, y al siguiente perder todo. Hasta la vida. Es lo que le ocurrió a Urooj Khan, quien ganó un pozo millonario de la lotería de Illinois en septiembre del 2012. Sin embargo, los acontecimientos siguientes a ese golpe de suerte transformaron su vida en un tenebroso misterio.

Solo un boleto más 

Urooj Khan había nacido en la India, pero residía en los Estados Unidos desde hacía ya varios años. Era propietario de una tintorería en la ciudad de Chicago, perteneciente al estado de Illinois. No tenían un mal pasar junto a su esposa Shabana Ansari. Por este motivo, Urooj se daba ciertos gustos cada algún tiempo en los juegos de azar. Por ejemplo, comprando boletos de lotería.

Sin embargo, algo debía darle culpa con respecto a esta práctica, ya que después de un viaje espiritual hacia Arabia Saudita, prometió dejar el azar. Había participado de la peregrinación musulmana conocida como hajj, donde los fieles se dirigen a La Meca. Pero durante la primavera del 2012, Urooj decidió realizar una apuesta más y compró un par de boletos de lotería en un comercio de 7-Eleven, cerca de su domicilio en el Far North Side de Chicago.

Golpe de suerte

La suerte estaba echada, y vaya que se inclinó hacia el indio. La segunda raspada reveló un premio de un millón de dólares. De esta forma, Khan acordó una ganancia en efectivo de casi medio millón, con todos los descuentos impositivos incluidos. Estaba exultante y ya tenía planes para mejorar su comercio de tintorería y hasta para donar una parte a un hospital infantil. Pero nada de eso sería posible, ya que su suerte fue extraordinariamente corta.

Después de la suerte, la tragedia

Urooj tenía su cheque emitido el 19 de julio del 2012, aunque nunca pudo verlo, debido a que apareció muerto un día después, a sus 46 años. A pesar de la cercanía con la victoria, nada de esto le pareció sospechoso al equipo forense de la policía de Chicago, que atribuyó el fallecimiento a causas naturales y cerró el caso.

Unos meses después, ante la insistencia de algunos familiares, se reabrió y la autopsia determinó envenenamiento por cianuro. La causa pasó a investigarse como homicidio. En ese marco, interrogaron por 4 horas a la esposa de Khan, Shabana Ansari. Sin embargo, no fue designada como sospechosa y lo que siguió fue una batalla legal por la herencia y el cobro de la lotería. Batalla que terminó con dinero y propiedades repartidas entre los familiares y la esposa.

Misterio sin resolver

A casi 10 años del suceso, todavía no se encontraron culpables por la muerte de Khan. La policía y los abogados sostienen que realizaron todas las preguntas debidas, y que tanto los familiares como Ansari respondieron debidamente, colaborando con la investigación. La última noche del hombre transcurrió con una cena familiar, en la que su esposa cocinó una comida típica de la India: curry de cordero. Unas horas después, Khan se desvaneció.

Pero los investigadores no pudieron atribuir el envenenamiento a ese hecho. Además, la comida fue compartida por el padre de la mujer y por la hija de un matrimonio anterior de Urooj. Todo parece tapado por un manto de sospecha, aunque ya es una tarea muy difícil determinar quién o quiénes fueron los responsables del tan suertudo como desafortunado hombre.