Leguízamo: 102 años de historia, arte y biodiversidad en la Amazonía

RadioNacional – La fundación de este municipio del Bajo Putumayo se llevó a cabo un 22 de enero de 1944 por Fray Estanislao de las Corts.

Juan Miguel Narváez Eraso

Leguízamo es el municipio más extenso del departamento del Putumayo. Se fundó en el año 1920 con el nombre de Caucayá, en una comisión conformada por el comisario especial del Putumayo, Braulio Eraso Chávez, el padre Estanislao de Las Corts, el doctor Nicolás de la Peña, médico de sanidad de Puerto Asís, y unos 30 guardias.

Para el año 1949, un incendio devastó casi todo el pequeño asentamiento, destruyendo ocho manzanas y el área comercial. Luego de la reconstrucción, se dejó de llamar Caucayá y se le dio el nombre actual en honor a un soldado herido durante el conflicto colombo-peruano: Cándido Leguízamo.

Fue elevado a la categoría de Municipio mediante Decreto No. 13 del 22 de enero de 1958. Tiene una extensión de 11.640 kilómetros cuadrados y está situado al sur de Colombia, localizado en la subregión del Bajo Putumayo de la Amazonia noroccidental. Limita con las Repúblicas del Perú y Ecuador, además de la cercanía de los ríos Putumayo y Caquetá. Su cabecera municipal, cuenta con tres corregimientos: La Tagua, Mecaya y Puerto Ospina, 71 veredas, 39 comunidades indígenas y 10 Consejos Comunitarios Afrodescendientes.

Puerto Leguízamo cumple 102 años de fundación, reconocido por su riqueza étnica, biodiversidad y sostenimiento de la paz, sosteniendo el título de “Jardín Exótico de la Amazonía” colombiana. Este municipio en el que las artesanas y los emprendedores le apuestan al fortalecimiento cultural, promueven la integración social y la convivencia.

La historia detrás de su fundación

El obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo Solano, monseñor Joaquín Humberto Pinzón manifestó; “partimos de aquel momento en el que Fray Estanislao de las Corts, misionero capuchino de Cataluña (España) que en su tiempo estaba radicado en Sibundoy (Alto Putumayo), fue designado con una comisión gubernamental para que explotara en estos territorios la posibilidad de fundar un pueblo”.

Pinzón explica que días previos al 20 de enero de 1920, iniciaron su travesía desde Sibundoy. Fray Estanislao de las Corts, en cabeza de la comitiva gubernamental que en aquel entonces se desplazó por el río Putumayo, llegó a la desembocadura del río Caucayá y en ese lugar encontraron un espacio muy propicio para la fundación del municipio.

“Cabe recordar que por múltiples circunstancias, el pueblo quedó un poco más abajo del sitio que en un inicio se había pensado. La fundación lleva consigo un gran componente que es el querer acompañar tanto a los pueblos originarios como a los nuevos”, reiteró.

Herencia ancestral

Los primeros moradores de estas tierras fueron los indígenas del pueblo Siona y a principios del año 1900, se radicaron en este territorio algunos colonizadores que llegaron con el deseo de explotar el Caucho, el cual se encontraba en abundancia, como también la tagua, material vegetal que era vendido a las embarcaciones peruanas que transitaban por aguas del río Putumayo.

Leguízamo en la dinámica poblacional cuenta con una alta población afrodescendiente que se ha venido organizando en 10 consejos comunitarios. Sus modos de vida y costumbres propias se suman a la cultura leguizameña y enriquecen la diversidad del municipio.

Así, con motivo de los 102 años de Puerto Leguízamo, cada habitante se enorgullece de llevar en su sangre el legado cultural de sus ancestros indígenas. Ese legado que convierte a Leguízamo en un territorio exótico y multicultural que emerge en medio de la manigua. Hoy conviven en un mismo espacio geográfico, cinco pueblos indígenas: Murui-Muina, Kichwa, Siona, Coreguaje y Nasa.

Avance educativo

Por eso desde los orígenes de Puerto Leguízamo, en 1944 se empezó a construir la primera escuela de artes y oficios, la cual ofrecía hasta cuarto grado de básica primaria y estaba a cargo de los Frayles Capuchinos.

A la vez afirmó que, con el paso del tiempo, dicha institución fue creciendo y que la educación avanzó hasta el grado 11 de bachillerato. “Ese plantel sería lo que actualmente tenemos en Puerto Leguízamo como Institución Educativa; José María Hernández, el cual es uno de los instrumentos mediante el cual la Iglesia ha venido haciendo presencia a partir de la educación y aunque dicho plantel ya no está bajo la responsabilidad del Clero nos alegra que siga creciendo”, manifestó.

Además, afirmó que Leguízamo por su estratégica ubicación geopolítica, se constituye como un polo de desarrollo para la Amazonía colombiana, localizado al sur del departamento del Putumayo, limitando con el sur del Caquetá y el norte del Amazonas.

El obispo argumentó que es satisfactorio ver como el municipio va creciendo en su infraestructura. Destacó que a lo largo de un siglo, las familias han organizado sus viviendas, pero también es importante que se tenga en cuenta el desarrollo del Plan de Ordenamiento Territorial – POT, tras recordar que en los años 40, 50 y 60 sus calles eran muy amplias. “Era un pueblo pensado para el desarrollo, sin embargo, con el paso de los años y pese a su expansión urbanística, al crecimiento demográfico y automotor; sus vías son estrechas”, afirmó.

“Por eso para su progreso integral, todos debemos sentirnos Leguízamo. Este es un pueblo muy rico por sus comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. Hagamos de Leguízamo ese jardín exótico que tanto nos enorgullece y engrandece”, dijo Pinzón.

Incendios en Leguízamo

Por su parte el comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios; teniente Eduardo San Juan habló sobre el histórico incendio ocurrido en el municipio: “Entre 1974 y 1975 se registró una conflagración que quedó grabada en la mente de todos los leguizameños. «El incendio sucedió en un almacén que en ese entonces estaba ubicado en la calle primera entre carreras cuarta, quinta y sexta; cuyas llamas destruyeron todo lo que encontraron a lo largo de media cuadra”, recordó el bombero Rafael Sánchez. A la vez precisó que el fuego además arrasó con un local en el cual funcionaba una trilladora, también propiedad del comerciante que en el marco de la emergencia perdió la vida.

“El fuego inició en horas de la mañana y pasadas las 11:00 de la noche todavía se observaban los vestigios del incendio. En ese tiempo yo tenía 4 años de edad y como no había Cuerpo de Bomberos, recuerdo tanto que la angustiada comunidad intentaba apagar el fuego con agua que a través de baldes obtenía de casas vecinas y del río Putumayo”, explicó el socorrista.

Además, trajo a su mente la segunda y temible emergencia en la que nuevamente el fuego, registrado entre 1980 y 1985 destruyó una estación de servicio. “Jamás se supo cómo inició la conflagración, sin embargo, lo cierto es que esa llamarada invadió de temor a los habitantes de la zona donde se registró la emergencia en la cual no cesaban la explosión de las canecas metálicas en las que se almacenaba el combustible”.

“Cerca a dicha estación había otra y los habitantes del sector temían lo peor para su vida ante la descomunal expansión del fuego. En esos momentos de susto y desespero; recuerdo tanto que la Armada Nacional dispuso dos embarcaciones, las cuales con sus motobombas aniquilaron el fuego que en ese entonces inició a las 6:00 de la mañana y terminó seis horas después, es decir a las 12:00 del mediodía”, dijo.

Ante el temor que generó esa conflagración, el bombero Rafael Sánchez recordó que familias enteras residentes en los alrededores de la estación de servicio que estaba envuelta en llamas comenzaron a evacuar sus viviendas y a llevar consigo animales, electrodomésticos y otras pertenencias de valor hasta la parte alta del sitio conocido como Rancho Lindo.

“Con el paso de los años las emergencias no se hicieron esperar y fue así que en el año 2006 ardió una casa frente al hospital Naval. Frente a esos devastadores hechos en los que estaba en peligro la vida de los Leguízameños, un grupo de amigos que en aquel tiempo trabajábamos en el hospital María Angelines decidimos conformar el Cuerpo de Bomberos Voluntarios, el cual pese a todas las dificultades logísticas que tenemos, hacemos lo posible por atender a la comunidad”, señaló.