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El silencio de la gente buena

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Por : Carlos Enrique Corredor Saavedra

Movido por mi espíritu altruista y sumándome al clamor de muchos ciudadanos y paisanos leticianos, el día 04 del presente mes, presenté ante la Superintendencia de Industria y Comercio, un Derecho de Petición, solicitando una investigación contra CLARO y MOVISTAR con sede y base de operaciones en Leticia – Amazonas, por pésimo servicios de Telefonía móvil e Internet, Empresas de Telecomunicaciones, que desde hace más de diez años prestan sus servicios en la Capital del Departamento del Amazonas.

Realmente, fue un documento hecho a tientas, basado en una información nimia que logré obtener, después de infructuosos intentos por contactarme con algunos de mis paisanos. Traté de ser preciso, de lo que posiblemente pasa con las comunicaciones en mi tierra natal, y más preciso aún, con las normas que rigen y regulan el funcionamiento de las Instituciones, para el caso presente. Algo que me llamó la atención fue el entusiasmo de algunos amigos que no pasaron de cinco, contra el silencio de muchos, que pueden pasar de cientos, que leyendo la nota, pasaron desapercibidos.

Perfectamente, en el caso presente, cabe uno de las máximas de Martin Luther King, quien expresó “No me preocupa tanto la gente mala, sino el espantoso silencio de la gente buena”.

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En el transcurso de estos cuatro días, me informé que hace unos pocos meses, la ciudadanía en cabeza de un buen líder social, logró la recolección de más de cinco mil firmas, que se utilizaron para reclamar ante las instancias gubernamentales correspondientes, lo que precisamente estoy pidiendo en mi derecho de petición. Me informé también que la petición de los usuarios, luego de los ires y venires, la respuesta fue que la Institución X envió la petición por competencia, a la institución Y, y viceversa.

Esto, es de esperarse en el universo de la cosa pública, estos subterfugios son utilizados con mucha frecuencia, sin ningún asomo de remordimiento, como también hay que soportar la actitud pusilánime de una buena cantidad de servidores públicos. Las operadoras o Empresas prestadoras de los servicios, al sentir la presión y notar que esto les podría acarrear posibles consecuencias, recurrieron a un sofisma de distracción infalible: la mentira piadosa. “en pocos meses les estaremos solucionando el problema, ya estamos trabajando para mejorar la señal repetidora y antes de finalizar el año, les tendremos buenas noticias”. Lo que no dijeron fue de qué año. Y con esto, los enardecidos reclamantes, bajaron la guardia, se fueron cabizbajos a sus casas a continuar con el mismo sufrimiento.

Inclusive, algunos aseguran, que por el momento no hay nada que hacer, lo único que resta es esperar. Con todo respeto disiento de esta afirmación, de todas maneras, respeto las formas de pensar de las personas, aunque no las comparta. Sobre esto hay varias cosas que se deben tener en cuenta. 1) Debemos saber con mucha claridad las normas que rigen y regulan el funcionamiento de las entidades a las cuales nos estamos dirigiendo. Esto nos dará la información precisa sobre sus deberes y competencias, 2) ser muy precisos y cautelosos en nuestras apreciaciones y reclamaciones, 3) si se decretó una espera por parte de las Empresas Prestadoras del servicio de Telefonía e Internet para continuar con el proyecto de mejoramiento, se debió elaborar un acta de compromiso, con fijación de condiciones y fechas. 4) conformar un equipo o grupo veedor, por parte de los peticionarios, para hacer un seguimiento y llevar un estricto control sobre los avances de las obras, entre otros.

Tengan la plena seguridad, que si los acuerdos se hicieron a la ligera, así mismo serán las respuestas y los resultados. Además, en estos eventos, donde la reclamación es de interés general, el compromiso entonces, es de todos; se deben vincular, todas las fuerzas vivas de la sociedad, periódicamente, hacer un seguimiento y unas evaluaciones para definir resultados, aciertos y desaciertos.

Si no hay presiones fuertes, es probable, que las Empresas contra quien se dirigen las quejas y reclamos y las mismas instituciones a los que se acuden, diriman estos conflictos de la manera más fácil, “todos callados”. Sin ningún reato de conciencia.

No podemos claudicar con el primer obstáculo, ni mucho menos darle la razón a los que no la tienen, debemos actuar con firmeza, defender nuestros derechos a ultranza, porque los derechos no se mendigan, no se negocian; se reclaman, se exigen y se hacen respetar. Desafortunadamente, hemos consentido en callar aun teniendo la razón y hemos permitido ser humildes aunque nos estén ultrajando.

Es de urgente necesidad la formación de un Comité Cívico Pro Internet y Telefonía móvil, unificar criterios, aunar esfuerzos, hablar el mismo idioma, y en un haz de voluntades, transitar todos por el mismo camino.

Si con todo lo anterior no hay una respuesta rápida y con soluciones acorte a nuestras peticiones, entonces es hora de recurrir a la Acción de Tutela y paralelamente, llevar este caso al Departamento Administrativo de la Presidencia de la República. Es una buena opción.

Buena suerte.

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