Al rescate de las lenguas ancestrales de las comunidades, en ‘Lenguas vivas: en palabras indígenas’ de Radio Nacional

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El Sistema de Medios Públicos viajó a siete departamentos para conocer las historias de los líderes que protegen sus lenguas y comparte esta investigación en ‘Lenguas vivas: en palabras indígenas’, un trabajo multiplataforma en video, crónica y podcast. Compuesta por 11 capítulos, se estrenará uno semanalmente en www.radionacional.co a partir del 29 de agosto.

De las 65 lenguas indígenas que existen en Colombia, más de la mitad están en peligro de desaparecer. La occidentalización de muchas de las zonas donde se ubican los resguardos y la falta de apoyo para ofrecer una educación diferencial a los niños y jóvenes indígenas, que les permita aprender y preservar su lengua materna, están llevando al olvido este saber ancestral.

Es por esto, que RTVC, a través deRadio Nacional de Colombia, se dio a la tarea de viajar a siete departamentos para conocer las historias de los líderes indígenas que protegen sus lenguas contra viento y marea y compartirlas cada domingo en la emisora pública, en un recorrido que va desde La Guajira hasta el Amazonas, dando a conocer el tesoro que significan estos dialectos para el país.

“Desde la radio pública quisimos abrirle un espacio a las comunidades indígenas para ayudarlos a evidenciar el valor y la importancia que tiene, no solo para ellos, sino para todo el país el preservar sus lenguas maternas”, afirma la periodista Adriana Chica, una de las realizadoras de la serie y quien explica que cada capítulo está compuesto por una crónica del viaje, un video y, por supuesto, un viaje sonoro hecho podcast.

Publimayo

La periodista destaca que, en el proceso investigativo, descubrieron que “nadie quiere lo que no conoce”. Por eso, decidimos crear un proyecto periodístico multiplataforma en el que destacamos iniciativas adelantadas por las mismas comunidades, para la conservación y revitalización de sus lenguas”.

Los protagonistas de este nuevo trabajo son los pueblos Ticuna (Amazonas), Nasa Yuwe (Cauca), Damana (Magdalena), Kamentsá (Putumayo), Quechua (Nariño), Puinave (Guainía) y Wayuunaiki (La Guajira), en reconocimiento a los esfuerzos que han hecho con innovadores procesos para revitalizar sus lenguas maternas a través de rituales, juegos y la incansable lucha por una educación asistida en su lengua materna.

Un esfuerzo relevante de cara fomentar acciones referentes al Decenio de las lenguas indígenas (2022-2032), un plan de acción mundial decretado por la Unesco para aplicar los derechos internacionalmente reconocidos de los pueblos indígenas, y que precisamente se centrará en los derechos humanos de sus hablantes.

Más de 500 participantes de 50 países, entre ellos ministros de gobierno, líderes indígenas, investigadores, entidades públicas y privadas y otros expertos, aprobaron esta hoja de ruta, llamada Declaración de Los Pinos bajo el lema “Nada sin nosotros” y cuya declaración sitúa a los pueblos indígenas en el centro de sus recomendaciones.

En el caso de Colombia, son los adultos mayores indígenas quienes conservan en su habla la lengua materna, pero esta no es transmitida a jóvenes y niños. A eso se suma que la gran mayoría de comunidades no cuentan con material educativo para enseñar en su propia lengua.

“La formación occidental nos obligó a olvidar nuestras tradiciones, en vez de vivir en comunión con estas. Dejamos de valorar las enseñanzas tan poderosas que tienen los abuelos, en nuestro caso, para transmitir y preservar la lengua materna”, explica Jhon Jairo Chota, líder indígena de la comunidad Ticuna, en el Amazonas.

Para él, este tipo de documentales “ayudan a fomentar ideas innovadoras para preservar nuestras lenguas maternas”. En su caso, sus mayores esfuerzos se concentran en lograr que la etnoeducación se fortalezca, ya que cuando los jóvenes asisten al bachillerato, en Leticia, muchos de sus compañeros les hacen matoneo por hablar su lengua nativa.

“Eso perjudica nuestro etnodesarrollo porque los jóvenes, por temor o pena, prefieren hablar en español dejando de lado su lengua nativa”, agrega.

Al otro lado del país, Eduvilia Uliana, mujer wayuu del clan Uliana y quien hace parte del resguardo indígena de Mayabangloma, en La Guajira, asegura que “el impacto de la tecnología en las comunidades indígenas es también un obstáculo”.

“En nuestra comunidad, los niños y jóvenes están conectados a internet y esto genera que, sin un debido acompañamiento, se pierda la práctica de hablar la lengua wayuunaiki. Por eso, queremos aprovechar esas plataformas digitales donde navegan, como YouTube, para conectarlos con sus raíces y que se sientan orgullosos de ser wayuus”, afirma al reconocer que este documental “extiende la invitación a todo el pueblo colombiano para sentirnos orgullosos de nuestras lenguas maternas”.

Y es que las lenguas nativas no solo constituyen parte integrante del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos que las hablan, como lo enuncia la ley 1381 de 2010, sino que son la base estructural del pensamiento de los mismos, de sus tradiciones y cultura en general, a través de la cual mantienen su identidad.

“Esta es realmente nuestra historia, de dónde venimos y lo que somos como nación. Un pueblo indígena sin lengua no existe. Por eso, a través de Radio Nacional esperamos lograr los amplios apoyos que necesitamos para evitar que nuestra lengua desaparezca, llegando a muchos rincones del mundo para que los audios de cada dialecto resuenen y nos hagan sentir orgullosos de ser los cuidadores de este saber ancestral”, agrega Eduvilia.

Con Lenguas vivas: en palabras indígenas queda claro el interés del Sistema de Medios Públicos, de innovar en temas digitales, pero también de ayudar a preservar estos dialectos, buscando que las personas los descubran y los escuchen.  

“Los sonidos son esenciales, pero no lo único, por eso también tenemos videos con los que acercamos a la gente a la experiencia viva de cada una de las comunidades indígenas que visitamos y ofrecemos una serie de crónicas de viaje, en donde cada periodista relata su experiencia y expone qué se está haciendo en cada región, y qué se necesita, para ayudar a preservar las lenguas indígenas de Colombia”, concluye Adriana Chica.

El rito poderoso de los Ticunas

Hace al menos seis años que no se escuchaba el canto de las abuelas en el resguardo de San Sebastián de Los Lagos, pero este octubre resonó nuevamente entre la selva del Amazonas, donde se ubica a tres kilómetros de Leticia. Iban seguidos de los golpes de las baquetas sobre los tambores, que daban inicio a La Pelazón, un ritual que celebra la menarquia de una niña, y a través del cual la comunidad Ticuna busca recuperar sus tradiciones y conservar su lengua. Esta es la historia de cómo, con esta celebración, docentes y curacas innovan en procesos de etnoeducación para sus niños y niñas.

Los nidos del pueblo Nasa

En las montañas del norte del Cauca, los nasa, un pueblo indígena de tradición guerrera, mantiene procesos de resistencia a través de la revitalización de su lengua materna, el nasa yuwe. Durante generaciones, esta comunidad indígena ha heredado el arraigo por la tierra y formas organizativas que le han permitido conservar su cultura.

Madres, abuelas, promotoras y músicos trabajan con niños y niñas del territorio promoviendo la salvaguarda de su lengua en los Nidos Lingüísticos del norte del Cauca. Allí, la crianza Nasa gira entorno a los valores culturales. El nasa yuwe se convierte en el vehículo central del conocimiento, permitiendo el acercamiento hacia la visión de mundo y actuar indígena.

Un conocimiento Wiwa

La damana es la lengua de los Wiwa, que se ha visto amenazada históricamente por varios factores: la conquista española, la violencia de grupos al margen de la ley y la ocupación de predios de la Sierra Nevada de Santa Marta por parte de colonos. Eso ha obligado a los indígenas a refugiarse con otras etnias: Arhuacos, Kankuamos y Koguis. Los Wiwa han ido adquiriendo como propias las lenguas de las otras comunidades e incluso el castellano, y no tienen una unidad oral.

Para evitar que siga ocurriendo esto y salvaguardar la lengua damana, la Institución Etnoeducativa Salemakú Zertuga, del resguardo Gotsezhy en Ciénaga (Magdalena), tiene en su cuerpo de docentes indígenas Wiwa que propagan el conocimiento occidental en su lengua materna. Algunos de ellos han podido estudiar con apoyo de la Fundación para el Desarrollo Humano Comunitario.

Kemntsá y su lenguaje único

En el Valle de Sibundoy (Putumayo), al sur de Colombia, está asentada la comunidad indígena Kamentsá. Aunque las costumbres occidentales han venido permeando sus tradiciones, trabajan por preservar su lenguaje único y, por ello, han desarrollado modelos de etnoeducación que se inician desde la primera infancia y se prolongan a lo largo de la primaria y el bachillerato.

El legado del imperio Inca en lengua quechua

En el sur de Colombia palabras como guagua (bebé), tulpa (fogón) o Inty Raymi (Fiesta del sol) hacen parte de la cotidianidad. La lengua quechua, legado del imperio Inca, hace parte de los imaginarios culturales y de festividades como el Carnaval de Negros y Blancos.

En la Universidad de Nariño, Javier Rodrizales dirige la Maestría en Etnoliteratura de la Universidad de Nariño, y Daira Galeano, docente rural de la Institución educativa El Cerotal-Vereda Las Encinas, explora con niños de primer grado las raíces de una lengua que pervive en Nariño y en los países de la región panamazónica. César Villota, autor e investigador del Carnaval de Negros y Blancos, cuenta la relación entre la festividad más importante del sur del país y ese legado del quechua.

Una mezcla cultural y singular en Guainía

En el departamento de Guainía, entre Inírida y algunos resguardos cercanos, se recorren los los caminos de la comunidad Puinave, quienes conviven en hogares multiculturales con migrantes de zonas urbanas y miembros de las etnias Sikuani, Curripaco, Piapoco y Yerales, entre otras que también pertenecen a la región. En este territorio diverso a orillas del río, la influencia occidental llegó con fuerza, cambiando dinámicas sociales y haciendo que el uso de la lengua puinave fuera cada vez menos frecuente.

Un grupo de sabedores, profesores, profesoras e investigadores trabajan desde hace algunos años para que los niños, niñas y jóvenes se apropien de su identidad como indígenas, a través de su lengua materna.

La palabra del alma de los Wayuus

Mayabangloma es un resguardo wayuu ubicado al sur de La Guajira, es el hogar de más de 700 familias que, desde tiempos ancestrales, se desplazaron de la parte alta de la región hasta este punto. Hoy habita allí una comunidad que, más allá de la occidentalización, salvaguarda la palabra como el alma de su cultura y el corazón de la lengua wayuunaiki.

Apropiarse de juegos tradicionales, bailar la danza tradicional de la yona y entender el tejido como la vida misma de su etnia, hacen parte de la costumbres que se han encargado de transmitir a las nuevas generaciones de niños y jóvenes, a través de su modelo de etnoeducación, en el que su lengua materna juega un papel fundamental.

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