Carmen, la tejedora de sueños

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GEB – En Mocoa, Transmisión del Grupo Energía Bogotá lideró una iniciativa para capacitar a 30 tejedoras étnicas en técnicas para mejorar su oferta de servicios y dar pasos firmes en el mundo de la moda.

No muchas personas han tenido la oportunidad de que un ciclo de capacitación en el que participen sea cerrado por Agatha Ruiz de la Prada, la famosa diseñadora española que revolucionó el sector con el uso del color, y que esta les dé secretos y recomendaciones para mejorar su emprendimiento.

Por eso, cuando a María del Carmen Tisoy, de 40 años, y a otras tejedoras de Mocoa (Putumayo) les dijeron que una famosa diseñadora mundial les daría una charla dentro del ciclo de formación en el que estaban, tomó lápiz y papel, le dijo a la instructora que le repitiera y deletreara el nombre, y lo anotó.

Horas después cuando llegó a su casa, en la vereda Las Planas, dentro del resguardo inga de Mocoa, le pidió a su hija el celular familiar y los 5.000 pesos en datos que tenía, los gastó buscando quién era Ruiz de la Prada.

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“Pues miré en internet y al saber quién era, no podía creer que una persona tan importante nos fuera a hablar y mucho menos que pudiera hacerle preguntas –recuerda Carmen, como prefiere que la llamen–. Era como un sueño y fue como un impulso más para lo que estamos haciendo”.

En realidad, ni Carmen ni sus compañeras habían escuchado el nombre Agatha Ruiz de la Prada, pero luego de que ella se encargó de contarles quién era la española, todas, más que de costumbre, llegaron puntales a un salón de la Alcaldía especialmente acondicionado para recibir la capacitación de ese día, que además cerró con una rueda de negocios virtual.

Las 30 mujeres que participaron en la actividad, realizada a mediados de abril pasado, hacen parte de la iniciativa ‘Tejedoras de sueños’, un ciclo formativo impulsado por Transmisión del Grupo Energía Bogotá (GEB) con su aliado Women Together en Mocoa, donde la compañía construyó la subestación Renacer, que acaba de energizar, para ayudar a mejor la calidad del servicio de los putumayenses.

La iniciativa, que hace parte de las acciones de Valor Compartido que impulsó en la región el hoy activo de Transmisión, estuvo dirigida a artesanas de grupos étnicos, para promover el intercambio de saberes, técnicas y experiencias y que se introdujeran en el sistema de la moda, fomentando la economía alrededor de sus oficios ancestrales.

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“Con esta actividad y otras que realizamos durante la construcción de la subestación Renacer lo que buscamos es ofrecer herramientas a las personas del área de influencia de nuestras operaciones para que impulsen su desarrollo. En este caso también pretendíamos jalonar el fortalecimiento de su identidad y la promoción de alternativas de generación de ingresos mediante el tejido artesanal, que muchas habían dejado por falta de apoyo. Donde llega Transmisión lo que se busca es mejorar vidas de nuestras comunidades con energía sostenible y competitiva”, asegura Aldemar Garay Garay, gerente del proyecto que acaba de poner en operación.

La subestación Renacer fue construida luego de que, el último día de marzo de 2017, una avenida fluviotorrencial arrasó con buena parte de Mocoa, entre ella la subestación de energía eléctrica Junín, que prestaba su servicio a la capital y a varios municipios del Putumayo.

Carmen Tisoy bien sabe de ello: vivía en el barrio El Progreso y trabajaba en el restaurante Todo Rico, también en ese sector, ayudando en la cocina y vendiendo artesanías, pero la furia del agua y el lodo se llevaron todo.

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“Me vine entonces para la vereda, al resguardo, con mis dos hijos y me hice a un terrenito, donde además de hacer mis collares, pulseras, llaveros y demás artesanías, tengo una chagra en la que siembro naranjas, pomarrosos, cacao, coco, guama, café, banano y limones”, apunta Carmen, quien desde que salió a los 14 años de su casa materna, en el municipio de Santiago, ha recorrido casi todos los municipios del putumayo trabajando y vendiendo las artesanías que les enseñaron a elaborar, “con paciencia y concentración”, sus padres.

Para ella, el ciclo formativo que le ofreció Transmisión del GEB le cambió su perspectiva de las artesanías. Básicamente, afirma, las mujeres que participaron se convencieron de que debían mejorar cosas para poder ofrecer un mejor producto y que tenga más acogida dentro de los clientes.

Por ejemplo, cuenta que en 80 horas de formación aprendieron temas como ‘Formación y fortalecimiento en habilidades blandas’, ‘Bases artísticas y de asociatividad’, ‘Pautas para elaboración de una colección completa’ y ‘Cómo ofrecer sus artesanías en eventos internacionales, para posicionarlas en mercados de lujo’, que van a profundizar los conocimientos de estas tejedoras.

“La señora Agatha (Ruiz de la Prada), por ejemplo, nos enseñó cómo hacer un catálogo, como combinar unos colores y una cosa importante: que debemos siempre aprende más, que así hayamos aprendido algo hoy, al día siguiente se deben buscar nuevas cosas para mostrar productos renovados”, cuenta Carmen mientras empaca seis juegos de pulseras con diferentes tonos de verde que se pierden en la espesa vegetación que rodea su casa.

Además, en las dos ruedas de negocio las beneficiarias pudieron hacer ventas en las que comercializaron sus productos con diseñadoras europeas y, muy importante, establecieron los contactos para seguir proveyéndolas de sus bellos productos, directamente, sin intermediarios.

“La verdad, no esperábamos esta capacitación, pero fue muy buena y nos está ayudando mucho a unirnos para ser mejores en nuestras artesanías. Gracias al Grupo Energía Bogotá que nos ayuda a tejer nuestros sueños de un mejor futuro”, concluye Carmen.

*Vea en el siguiente vido cómo fue el proceso formativo con las tejedoras de Mocoa.

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