Lecciones de vida, tras la partida del periodista Germán Arenas

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Por : Jairo Figueroa / ElEspia

La marcha  del “costeño putumayense”, este sábado 22 de mayo de 2021, deja un gran vacío entre sus lectores y oyentes que, conocían el estilo de Germán Alí Arenas Usme, quien prefirió derrochar su vida, dedicada al Putumayo, tierra que lo acogió hace 21 años.

Germán, hincha fiel del Junior de su natal Barranquilla, tenía un estilo de vida alegre, casi nada lo achicopalaba y en 2013, cuando perdió su pierna derecha a causa de la diabetes, se volvió más callejero que antes, pues con un solo pie, llegó a todos los rincones del departamento donde estaba la noticia, para contarle a sus seguidores los hechos que afectaban a las comunidades.

“Eche, no joda”, era una de las palabras que, en medio de todos los modismos putumayenses, conservó en su vocabulario, con sus colegas de los medios, o con tantos amigos que hizo en Mocoa, y en la región.

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Su periodismo fue seguido por muchísimas personas, unas lo recibían con gratitud, otras no tanto, porque llegó a tocar espinas que, fueron incómodas. Durante más de un lustro, luego de acompañarse por un caminador que lo llevó a muchos lugares, dedicó su trabajo a investigar principalmente historias de víctimas del conflicto e incluso, sobre presuntos actos de corrupción en que se vieron involucrados muchos funcionarios públicos.

Germán Arenas, un día cualquiera a finales del año 2000, llegó a Mocoa, de Florencia Caquetá, y se vinculó a la radio del Putumayo. Desde entonces contó distintos hechos relacionados en esa época con un paro de las Farc, la desmovilización del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas en Puerto Asís, en 2006, la caída de las pirámides en 2008, entre estas DMG, la avalancha de Mocoa, en 2017, donde tuvo un papel protagónico para informar en relación con la tragedia que dejó miles de damnificados y mas de 337 muertos y por último, la pandemia, de la que, fue victima en abril pasado.

Como todos los periodistas forjados en el Putumayo, le tocó vender pauta radial, para compensar sus honorarios y se afianzó con medios como Caracol Radio, y en los últimos años con Revista Semana y Colprensa.

El 25 de noviembre de 2020, en medio de la pandemia, hizo parte del equipo de periodistas que viajaron hasta Yurilla en Puerto Leguizamo, donde en una carretilla, cargado por dos soldados del Ejército, pudo informar a Colombia, sobre el enfrentamiento de dos grupos de disidencias de las Farc, que dejó dos muertos y la población confinada por el pánico a los hostiles enfrentamientos armados.

El “costeño putumayense”, mantuvo encendida su vocación de periodista hasta la muerte, que lo sorprendió en su casa del barrio Obrero de Mocoa, acompañado por seres más queridos, la licenciada Martha Ordoñez y su hijo Samuel David.

Germán Alí, quien partió muy temprano hacia el mundo desconocido, con 57 años, deja una lección de vida, de verraquera, por trabajar en lo que más le gustaba, ser periodista, sin importar su discapacidad, que lo hizo grande y ‘empuñar’ más duro su pluma para escribir y para liderar buen periodismo al servicio del departamento y del país.

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