Así funciona la mafia del “oro negro” que roba petróleo de los oleoductos

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Semana – Los oleoductos son perforados casi de manera profesional por grupos criminales que ya están en la mira de las autoridades. El negocio tiene estrechos vínculos con el narcotráfico en varios lugares del país.

En la orilla de la carretera que conduce del corregimiento La Guayacana de Tumaco, Nariño, hacia el centro de la población, se ve la robusta estructura de tubos que transporta el petróleo que se extrae en Orito (Putumayo) y lo lleva hasta el puerto de Tumaco. Se trata del oleoducto Trasandino y a su alrededor hay decenas de viviendas construidas a menos de 7 metros de distancia, contrario a lo que dice la ley.

Muchas de esas casas están ubicadas estratégicamente. Los investigadores han identificado que grupos armados ilegales instrumentalizan a la población de escasos recursos económicos para camuflar las válvulas que instalan en la tubería, lo que les permite extraer el crudo de manera ilegal.

A otros les ofrecen dinero por hurtar el crudo que pasa por el lugar instalando una especie de llave que facilita que el petróleo salga con alta presión. Para los habitantes de la zona, el petróleo aún es el oro negro, sobre todo porque este mueve la economía de ilícitos en la región: generan renta para los grupos criminales, que cobran una especie de arriendo o permiso para que fabricantes de cocaína puedan procesar el crudo, que se convierte en uno de los principales insumos de los laboratorios del narcótico.

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“Hay una convergencia entre las zonas de producción de narcotráfico con la zona de apoderamiento de hidrocarburos, pues ahí delinquen los grupos armados organizados”, dijo a SEMANA el general Alejandro Barrera, director de carabineros de la Policía Nacional.

En Nariño se han identificado grupos delincuenciales asociados con el Clan de Golfo, a la disidencia de las FARC conocida como la Oliver Sinisterra y Los Contadores, que buscan fortalecerse financiera y militarmente a través de la comercialización de los alcaloides procesados con el hidrocarburo.

Los grupos Armados Organizados estarían cobrando a las estructuras criminales que extraen el petróleo entre $700.000 y $1.000.000 semanales. Ese valor cubre dos cosas: la primera, una especie de permiso para dejarlos robar; la segunda, no atentar contra su vida y por el contrario brindarles seguridad.

¿Cómo procesan el petróleo?

Cuando los delincuentes instalan la llave de paso conectan una manguera que puede medir entre cinco y seis metros, la cual desemboca en piscinas artesanales. Los miembros de las organizaciones criminales cavan pozos profundos y los permean con plástico negro, donde almacenan el crudo.

Algunas de estas piscinastienen capacidad de albergar hasta 10 mil galones, lo que es equivalente a un carrotanque que surte las estaciones de servicio de gasolina. Este petróleo es vertido en canecas metálicas, conocidas como “marcianos”. El crudo se somete al fuego, con una temperatura alta, para hacer un proceso artesanal de destilado y condensación. El producto de ese proceso es llamado “refinado”. Ya en ese estado, el líquido es enviado por chalupas o en galones que se envían río abajo, donde entran a la otra cadena que conforma esta mafia: los fabricantes de cocaína que compran el combustible. Solo el 30 % de todo el petróleo que roban les es útil, el 70 % se desperdicia en el proceso de transformación.

La preocupación para las autoridades está no solo en la extracción ilegal de hidrocarburos y el narcotráfico, también en el daño ambiental que se está generando, ya que en las cuencas hídricas se han detectado agentes contaminantes, que afectan la vegetación y la fauna del territorio.

La problemática se repite en otros departamentos

Este mismo vínculo entre robo de petróleo y economías ilegales del narcotráfico se ha visto en otros lugares del país, como Norte de Santander y el sur de Cesar. “El Grupo Armando Organizado Los Pelusos obtiene rentas ilegales que le permiten el fortalecimiento de su brazo armado militar, por medio del apoderamiento ilícito de Hidrocarburos del Oleoducto de Caño Limón Coveñas en la zona de Catatumbo del departamento de Norte de Santander”, indicó Barrera.

Según las investigaciones de la Policía de Carabineros, en esta zona del país el crudo –ya refinado– no solo es usado para la elaboración de cocaína, sino también para venderlo en sitios de expendio ilegal

En lo corrido del año se han desarticulado cuatro estructuras delincuenciales dedicadas a este delito y se han capturado 30 personas. Las operaciones se han realizado en los departamentos de Antioquia, Cesar, Caldas y Magdalena.

En medio de los operativos se han recuperado e incautado 2.796.469 galones de crudo, 852.441 galones más que en el mismo periodo del año 2020.

Durante el último año se han destruido 112 refinerías ilegales y se han allanado más de 63 válvulas ilícitas sobre las líneas de transporte de hidrocarburos a nivel nacional.

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