Las promesas de una esposa que despide a un defensor de la Amazonia

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 Ginny Alba le rinde un sentido homenaje a su esposo Róbinson López, quien falleció hace un mes por coronavirus. Foto: Archivo particular

Desde los 16 años Róbinson López dedicó su vida a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y a la preservación de la selva amazónica. Su esposa Ginny Alba le hace un sentido homenaje en una carta llena de amor y dolor. López murió por covid-19 a finales de agosto.

Con la promesa de que continuará con su legado y su lucha incansable por los derechos de los indígenas Inga, Ginny Alba, esposa de Róbinson López, le hizo un homenaje a este hombre, padre de sus dos hijos, a quien la covid 19 le arrebató la vida hace un mes. 

En una carta abierta dada a conocer este lunes, Ginny, coequipera de Róbinson no solo en la vida, sino en el trabajo, destaca el gran amor y la satisfacción que le producía a este líder luchar por sus hermanos y hermanas Inga: un pueblo amazónico enclavado en el departamento del Putumayo, que como la mayoría de estas comunidades, lucha para que se les respeten y valoren sus derechos. 

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«Hoy tengo grandes promesas para ti. Prometo amarte cada día, prometo criar bien a nuestros hijos, continuar nuestra labor en el territorio, pero sobre todo prometo mantener viva tu memoria en mis latidos, los latidos de nuestros hijos y los del territorio ancestral. Nuestra lucha continuará porque mi existencia solo tendrá sentido en su continuidad», escribió la esposa de Róbinson, para quien el mundo sin él ya no es el mismo. 

En su sentida misiva, destaca además de sus promesas, otros cinco motivos por los cuales decidió escribir esas letras no solo de agradecimiento, sino de admiración a un ser que fue su compañero en el camino y quien le ha dejado un gran vacío. Primero recuerda que alguna vez Róbinson le dijo que en las madrugadas se piensa mejor, porque a esa hora los abuelos dan consejo.

Dice ella, que las palabras que escribe son de madrugada y que están llenas de espera, rogando por esa voz del otro lado de una llamada, pero lamentablemente en su mente tiene el eco lejano de la voz del médico de turno dicíendole: «su esposo no resistió el cuarto paro respiratorio».

Palabras de madrugada

El primer motivo de sus palabras de madrugada es decirle a su esposo, en donde esté, que las escribe porque él las merece, para recordarle que sus hijos Juan y Aymara son el puente que siempre los unirá y el consuelo para continuar su vida sin él. 

Róbinson López destacó por su liderazgo desde muy joven. Foto: Archivo particular

«Envuelta en la tristeza que llega con la muerte estoy llena de gratitud, segundo motivo. Te agradezco el amor con el que llenaste la vida que vivimos, nuestro legado en nuestros hijos y esa cotidianidad familiar en la que construimos sin prisa, pero sin pausa. Ahora nuestra casa está llena de tu ausencia en las pequeñas cosas: el almuerzo familiar, los buenos días, el abrazo en el que dormíamos o las risas juguetonas con nuestros pequeños. Y de nuevo me pregunto por qué tenías que partir. Sé que tuve el mejor compañero de camino, tanto de vida como de trabajo porque también fuimos coequiperos en las arduas luchas que el trabajo en nuestro Territorio Ancestral supone en un país como Colombia», le escribe.

Reconocer su labor es otro de los motivos de las palabras de Ginny. «Recuerdo el día en que se materializó uno de los procesos en los que trabajaste: la constitución del resguardo Nukanchipa Alpa Amukunapa Wasi. Jamás olvidaré tu rostro satisfecho por la tranquilidad que viene con el deber cumplido, sabías que el pueblo Inga de Villagarzón estaba protegido. Que Juan y Aymara y cada niña y cada niño del resguardo tenían a salvo su territorio y no sufrirían de orfandad territorial, ni cultural. Ese día afirmaste que podrías morir tranquilo con la certeza de la labor realizada». 

Por eso Ginny esta convencida que el paso de su esposo al mundo espritual será sin dificultad, pues luchó por las causas de los pueblos indígenas de la Amazonia, por el territorio ancestral, por el pasado de cada comunidad representada en las y los abuelos y sus enseñanzas y por la niñas y niños promesa del futuro.  «Tu huella jamás será borrada», indica. 

Este líder indígena defendió siempre el territorio de actividades extractivistas. Foto: Archivo particualr. 

Siente que el país les ha fallado a todos. «Este país nos falló a ti, a tu madre, a tus hermanos, a nuestros hijos y a mí». Cuenta cómo al mirar a doña Elvia, madre de Róbinson, se pregunta cómo ella pudo continuar tras enterrar a su esposo asesinado por la guerrilla.

«Y tú, con solo cinco años viste cómo sacó a siete hijos adelante tras sufrir otro horror: el desplazamiento forzado. Luego tuvo que enterrar a un hijo asesinado por los paramilitares y vivir en el zozobra de una hija sometida a desaparición forzada y no desfalleció. Y ahora la pandemia que multiplica su azote en Colombia a empeño de burocracia, ineficiencia y pocos recursos, la obliga a enterrar a su tercer hijo, a mi esposo y me obliga a criar a nuestros hijos sola y al territorio propio a perder a uno de sus protectores».

Le parece increíble que Róbinson haya tenido que vivir en carne propia las situaciones que tanto denunció, el pésimo servicio de salud en los departamentos de la Amazonia colombiana, la falta de insumos, equipos y la precariedad de los que se tiene: la carencia de los elementos de bioseguridad y el escaso capital humano en los hospitales. «No quiero que más familias repliquen nuestro sufrimiento, ese es el cuarto motivo de estas palabras: un anhelo de nunca más», dice. 

Agradecimiento fraterno

Un motivo más de su escrito es agradecer a cada personas que hizo o sigue haciendo parte de los diferentes procesos que lideró Róbinson y aquellos que conforman los procesos organizativos de los que su esposo fue pieza fundamental, pues él sabía reconocer el valor y el trabajo de cada persona con la que hicieron comunidad. «Así que en tu nombre y el mío muchas gracias a todas las personas por acompañarnos, por reconocer su valía, gracias por darme consuelo en este momento, por apoyarme y acompañarme a seguir el camino en el que Róbinson dejó sus huellas». 

Róbinson López siempre trabajó en los temas de derechos humanos y el la protección del territorio de los pueblos amazónicos. Foto: Archivo particular. 

Todo esto acompañado de esas grandes promesas de dar continuidad al trabajo realizado por su esposo en defensa de los Derechos Humanos. Él fue un opositor férreo del desarrollo de proyectos extractivistas en su región y trabajó siempre por la conservación del medio ambiente. Su vida en el activismo la inició desde muy joven como coordinador de Derechos Humanos de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Colombiana (Opiac), y después en la secretaría técnica de la Comisión Nacional de DDHH de los pueblos indígenas.  

Desde estos cargos lideró procesos de defensa del territorio e impulsó proyectos para declarar a la Amazonia como víctima del conflicto armado, pues también fue un constructor de Paz, al punto que contribuyó en la elaboración del Protocolo de coordinación entre la Jurisdicción Especial para la Paz y la Jurisdicción Especial Indígena. 

También se desempeñó como coordinador del Cambio Climático y Biodiversidad de la Coica y fue vicepresidente de la Alianza por el Clima.

Con su partida, los pueblos indígenas y el país perdieron a un gran líder que trabajó sin descanso por la protección del territorio de los pueblos indígenas, sin dejar de lado el medio ambiente. 

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