Las amenazas que se ciernen sobre los pueblos «no contactados» de Colombia

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Alrededor de un 20% de selva tropical ha desaparecido durante el último medio siglo. – AFP

RCNRadio

Varios peligros acechan a las familias ancestrales que decidieron permanecer al margen de la cultura occidental.

En Colombia aún existen varios grupos indígenas que por sus condiciones de vida o por decisión propia, permanecen aislados del resto del mundo y de las cuales se sabe muy poco.

Rocío Caballero Culma, de la Comunidad de Juristas Akubadaura, asegura que en el país existen al menos 17 pueblos no contactados.

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“Dos de estos pueblos están ubicados en lo que son los parques nacionales naturales. En este caso del Parque Nacional Natural Río Puré, en el departamento del Amazonas, y los otros 15 pueblos más, se considera que la mayoría están en el Parque Nacional Natural Chiribiquete que está en los departamentos del Guaviare y el Caquetá. Además, hay indicios también de que hay pueblos no contactados en el Guainía y en el Vaupés”, enumera Rocío Caballero.

Se les llama no contactados o PIA, (Pueblos Indígenas en Aislamento), cada vez más raros en el planeta, aunque en latinoamérica persisten varios pueblos y familias de esta naturaleza.

“Considera Naciones Unidas que hay alrededor de 200 pueblos y alrededor de 10.000 personas en esta condición en la región de la Amazonía y del Gran Chaco”, puntualiza.

En Colombia el decreto 1232 de julio de 2018 busca la protección de estos pueblos, también medidas internacionales como el convenio 169 de la OIT.

Akubadaura es una organización que se dedica al restablecimiento de los derechos de las comunidades indígenas. La protección que requieren las comunidades en aislamiento consiste en que no los toquen.

Para ellos es vital permanecer solos, pero varias amenazas podrían atentar contra su existencia.

Advierte Rocío Caballero que “Hay muchos intereses sobre el territorio en el que ellos se encuentran, como es el tema de la minería, tanto legal como ilegal; como es el tema de los actores armados, que van llegando; como es el tema de la colonización de la deforestación”.

Hay una gran preocupación por la Minería en el piedemonte amazónico. La organización Ambiente y Sociedad hizo un inventario sobre proyectos mineros que se sobreponen en comunidades indígenas de estas zonas y aunque no se trata de comunidades no contactadas, sus efectos podrían alcanzarlas.

Margarita Flores es la Directora de la ONG Ambiente y Sociedad y describe que “actualmente en los departamentos del Putumayo y del Caquetá, según un estudio realizado por Andrea Prieto, una de nuestras investigadoras, habría 87 resguardos indígenas traslapados con 37 exploraciones y explotaciones petroleras”.

Pero tal vez la mayor de todas las preocupaciones proviene del Covid 19. Los indígenas no contactados tienen un sistema inmune muy apropiado para la vida en la selva, pero poco para las enfermedades de occidente.

“Si los pueblos aislados se llegan a contagiar, la difusión de ese virus en ellos puede acabar inmediatamente por, digamos, exterminarlos”, advierte sobre el fenómeno Rocío Caballero Culma, de la Comunidad de Juristas Akubadaura.

Y eso no es una especulación, ya ha ocurrido, acá en Colombia. En 1998 fue contactada por primera vez la comunidad Nukak Makú, por poco nuestras enfermedades los exterminan.

“Es un episodio que es el que ellos conocen como el momento de la gripa. Esta gripa acaba con alrededor del 40% de la población Nukak. Entonces gran parte de su población de sus abuelos de los niños murieron. Fallecieron alrededor de unas 600 personas hasta la actualidad, cuando podemos decir que es un pueblo que se encuentra en situación de riesgo Exterminio físico y cultural”, concluye, Rocio Caballero.

Los Nukak se consideran en contacto inicial. Ese contacto cobró la vida de muchos de ellos. El Censo DANE 2005 reportó 1.080 y el censo 2018 reportó 744 personas autoreconocidas como pertenecientes al pueblo Nukak, de las cuales el 53% son hombres (572 personas) y el 47% son mujeres (508 personas).

Los Nukak Makú han visto reducido casi a la mitad, el número de sus miembros en los últimos veinte años, debido a la adquisición de enfermedades por contacto con los colonos que desde los saberes ancestrales de la medicina tradicional no se pueden curar.

Según el Ministerio de Salud, ellos son propensos a contraer infecciones de las vías respiratorias, paludismo, sarampión, leishmaniasis y parásitos.

Los Nukak son la prueba de que los 17 pueblos no contactados en Colombia se juegan, en la distancia y el anonimato, su derecho a existir.

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